Tras la estela del Cohete; el US Open está en la mira

Novak Djokovic busca obtener los cuatro Grand Slam en el mismo año, como lo hizo Rod Laver hace poco más de medio siglo

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Novak Djokovic tiene todo para igualar la hazaña en este año / Fotos: AP

CIUDAD DE MÉXICO.

El serbio Novak Djokovic ganó el domingo el torneo de Wimbledon, y con eso ya metió en sus alforjas tres de los cuatro Grand Slam del año -antes se había llevado Australia y Roland Garros, por lo que si obtiene el Abierto de Estados Unidos se unirá al Olimpo de los tenistas que consiguieron esa hazaña en un año calendario, y los cuales se cuentan con los dedos de una mano.

El último en hacerlo fue el australiano Rod Laver, quien se dio el lujo de marcar ese hito en dos ocasiones, 1962 y 1969, la primera de ellas jugando como amateur y la otra como profesional. A él se suma uno más, dominante durante una época romántica del deporte blanco: el estadunidense Don Budge, que lo consiguió en 1938. Y ahí se terminó la cuenta.

Nacido en la localidad campirana de Rockhampton, situada en el Este australiano y que cuenta con una notable actividad ganadera, el Cohete Laver exprimió al máximo desde los 6 años de edad la cancha de tenis que su papá construyó en el rancho donde vivían.

A base de darle a la raqueta con sus tres hermanos, y con sus padres como orgullosos guardianes del desarrollo de sus vástagos en el deporte blanco, una enfermedad terminó de trazar el destino de Laver hacia la grandeza.

Cuando tenía 15 años, Laver perdió dos meses de escuela a causa de una hepatitis. Como no iba a poder regularizarse ese año con sus compañeros, decidió junto con sus padres dejar los estudios de lado, buscar un trabajo… y mejorar su tenis.

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Rod Laver ganó los cuatro Grand Slam en 1962 y 1969

Y ahí llegó para terminar de moldearlo su entrenador Harry Hopman, quien le puso el Cohete no por su velocidad, sino por su entrega total al entrenar y porque aprendía muy rápido. Así, un Laver desatado comenzó a ganar partidos en todos lados, hasta que en 1961 se impuso en Wimbledon.

En esos días”, recordó Laver años después, “yo era visto un poco como un intruso, pero ganar Wimbledon cambió todo: ahora podía ver a la gente directamente a la cara”. Así, ya entrado en confianza, para 1962 el australiano se llevó los cuatro torneos de Grand Slam.

Su relativa baja estatura para el deporte blanco de 1.73 metros -en comparación Djokovic mide 1.88- la suplía con la técnica que desarrolló con la raqueta, al grado de que fue un maestro en el golpe de “top-spin”, toda una innovación en la década de los 60.

Yo le daba fuerte con el top-spin, pero no tenía de otra”, explicó Laver ya retirado, “con las pequeñas raquetas que usaba tenía que golpear la bola justo en el centro de las cuerdas, aunque a veces le fallaba, pero así gané varios puntos dándole con el mango de madera y me salían tiros que no alcanzaban los rivales, que se quejaban, yo sólo les respondía: ‘Así es la cosa, muchachos”.

Eso atrajo la mirada del multimillonario y empresario deportivo Lamar Hunt, quien para más señales fue dueño, entre otros equipos de EU, de los Jefes de Kansas City e impulsor de la NFL como la conocemos hoy en día.

Hunt le ofreció a Laver convertirse en profesional, el Cohete aspiró el aroma del verde dólar frente a él y aceptó de inmediato. Pero los patrones del circuito amateur no le perdonaron semejante herejía y lo vetaron de los torneos que organizaban, entre los cuales estaban los Grand Slam.

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De esta manera, después del hecho histórico del 1962, Laver se pasó 5 años engordando la billetera, pero en el exilio de las catedrales del tenis, hasta que en 1968 se fusionaron los torneos amateurs y profesionales para hacer un negocio global, dando lugar a la “Era Open”. Fue cuando el Cohete regresó y los planchó a todos: en 1969 volvería a ganar los cuatro Grand Slam.

Así, la discusión entre los analistas del tenis fue qué habría hecho Laver, que pasaba por su mejor momento, en ese lustro donde no disputó ningún Grand Slam.

Como reconocimiento a su gigantesca trayectoria, desde el año 2000 el estadio central de Melbourne Park, donde se juega el Abierto de Australia, lleva su nombre.

Saber que lo realizado en el tenis puso mi nombre ahí, ese fue el momento que coronó mi carrera”, dijo para la ocasión Laver, el tesoro viviente australiano y un gigante del tenis al que busca alcanzar Novak Djokovic el próximo 12 de septiembre caundo se dispute la final de US Open.

AMU

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