Mitsubishi Montero Sport SE Plus

La firma japonesa sometió a su SUV de tres filas de asientos a una ligera actualización para mantenerla fresca, sin alterar sus bien conocidas capacidades todoterreno

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Fotos: Salomón Ramírez

CIUDAD DE MÉXICO.

Es increíble que existan luga­res en nuestro país con tanta belleza natural y poco cono­cidos, por lo menos para no­sotros, escenarios dignos de una película de Hollywood, y lo mejor de todo es que no se necesita recorrer grandes distancias para llegar has­ta estos paraísos pincelados por la naturaleza, pues lo único que realmente se re­quiere es el deseo y la actitud por la aventura y un vehículo capaz de llevarte hasta allá, sin importar si existe o no camino de por medio.

Nuestro espíritu aventu­rero está más que puesto y creemos que la más recien­te actualización de la tercera generación de la Mitsubishi Montero Sport es el vehícu­lo ideal para ello por todas sus características off-road y por sus tres filas de asien­tos, así que allá vamos. El destino es el parque eco­turístico Sabanillas, ubica­do en Lerma de Villada, en el Estado de México y a una hora de la Ciudad de México, aproximadamente.

El principal cambio esté­tico de esta actualización se encuentra en la parte frontal, donde ahora encontramos el nuevo lenguaje de diseño de

Mitsubishi, denominado Dy­namiz Shield, un conjunto de trazos que ya habíamos vis­to en la pick up L200 y que incluye una parrilla más del­gada que en los extremos se une con los faros LED, que fueron estilizados.

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Al centro de la fascia se­guimos encontrando la enorme entrada de aire para refrigerar el motor, mientras que en los extremos de esta pieza, repletos de líneas rec­tas y anguladas, los diseña­dores hicieron espacio para colocar las nuevas luces de niebla, más grandes y tam­bién con tecnología LED.

Más allá de los enormes neumáticos Mud Terrain BF Goodrich KM3, que calzan los rines de aluminio de 18 pulgadas, la canastilla Go Rhino sobre el techo, la ba­rra de luces auxiliares Ridg­gid Industries, y el tirón para remolque, un paquete opcio­nal, el aspecto de la Montero Sport mantiene su corte ele­gante, gracias a las molduras terminadas en aluminio ce­pillado y a líneas de carácter refinadas, que si bien la ha­cen ver más robusta, sobre todo en las salpicaderas, no deja de ser sofisticada.

Pero atentos, porque de­bajo de esa afilada carroce­ría de 4.78 metros de largo, 1.81 de ancho y 1.80 de alto, se encuentra un tren motriz capaz de llevarte a lugares en los que otras SUV ya estarían arrojando las tripas.

En el interior, el princi­pal cambio llega con el siste­ma de infoentretenimiento, que integra una pantalla más grande, de 8 pulgadas, que obligó a retocar algunos otros elementos en la consola central. Por lo demás, segui­mos disfrutando de un ve­hículo espacioso, cómodo y con una postura de manejo elevada que ofrece una bue­na perspectiva a través del parabrisas.

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LISTOS PARA LA ACCIÓN

En movimiento se percibe un vehículo muy sólido, con un esquema de suspensión más orientado a caminos mal­tratados que al confort, pero sin que resulte incómoda, sin embargo, la puesta a punto de la dirección requiere de un mayor esfuerzo para gi­rar el volante, algo que se acentúa aún más dado que llevamos neumáticos todo­terreno con enormes tacos que surcan la carretera.

En ese sentido la dirección comunica bien lo que sucede en el eje delantero, pues casi podemos sentir cada protu­berancia del caucho sobre el pavimento, que se transmite hasta nuestras manos como ligeras vibraciones.

Otro aspecto que debe­mos considerar es que, por momentos, y sobre todo en maniobras de rebase, el mo­tor V6 atmosférico de 3.0 li­tros, que genera 216 caballos de fuerza y 210 libras-pie de torque, parece reque­rir de todo su esfuerzo para mover los 1,995 kilos que la Montero Sport registra en la báscula, más el peso de los ocupantes, a pesar de que la transmisión automática de 8 velocidades hace todo lo po­sible por salir al rescate, de modo que en ese sentido se debe ser paciente.

Sin embargo, una vez fue­ra del asfalto, sentimos que la camioneta respiró. Y es que conforme nos fuimos aden­trando entre la tierra y la ma­leza, comenzaron a brillar sus buenos modales en estos escenarios. Primero por sus generosos ángulos de entra­da, salida y ventral, que nos permitieron sortear obstácu­los de buen tamaño y sanjas más parecidas a trincheras. Buena parte de los créditos se los llevó el Terrain Control AWD, un sistema que ajus­ta el carácter de la Montero Sport en función de las con­diciones de adherencia sobre la superficie, el cual se ma­nipula a través de una perilla ubicada en la consola central.

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De esta forma, sobre as­falto o terracerías ligeras, el modo 2H envía el torque a las ruedas delanteras. Si el camino se torna húmedo, el modo 4H pone a las cua­tro ruedas en movimiento. Cuando aparece el lodo o la tierra húmeda y muy suelta, como fue en nuestro caso, recurrimos al modo 4HLc, el cual bloquea el diferencial central para garantizar que las cuatro ruedas empujan dependiendo de su grado de adherencia.

Sin embargo, para cruzar un tramo lleno de rocas para llegar a un pequeño valle enclavado entre montañas, recurrimos al 4LLc, el cual exprime todo el torque del motor a baja velocidad, una tecnología que, combinada con los zapatos adecuados, nos dejó llegar hasta don­de quisimos, el punto fuerte de este vehículo. Su buena construcción y su estruc­tura reforzada dan mucha confianza, y no percibimos crujidos de la suspensión o carrocería ante las violentas sacudidas al pisar las piedras.

Aunque existen puntos a mejorar en esta ejecución, como una respuesta más contundente del motor, al cual le caería de maravilla un turbocargador, y ponerla a dieta para reducir su peso, definitivamente la Monte­ro Sport sigue siendo una camioneta divertida y con capacidades off-road envi­diables para conductores que quieren un coche para esca­parse a la aventura los fines de semana y estar a primera hora el lunes en la oficina.

La renovada Mitsubishi Montero Sport está disponi­ble en nuestro mercado en tres versiones: ES ($727,900), SE ($817,100) y la que tu­vimos a prueba, la SE Plus ($847,300).

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