Jeep Grand Cherokee SRT, de gran linaje

Las siglas SRT siguen haciendo de la Grand Cherokee una camioneta muy deportiva y emocionante, pero sobre todo, imponente

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Foto: Salomón Ramírez

CIUDAD DE MÉXICO.

Existen pocas cosas en la vida que nos hagan más felices que salir de casa y encontrar en el garaje esta hermosa imagen, la poderosa presencia de la Jeep Grand Cherokee SRT, su fuerte presencia, la musculatura de la carrocería y la bella combina­ción de una pintura azul os­cura con los detalles en negro piano, hacen una estampa di­ficil de olvidar.

Nuestra imaginación vuela, y no es sino hasta que se echa a andar su motor, el legen­dario Hemi V8, en la versión 392 (o bien 6.4 litros) natural­mente aspirado, que sabemos que tenemos uno de los Jeep más poderosos de la actuali­dad, una camioneta que con 475 caballos de fuerza y 470 libras-pie de torque, no se intimida ante practicamente nadie.

Los primeros metros del camino son irregulares, pero las capacidades de la sus­pensión de esta SRT nos lle­van con sobrada comodidad, y es que, a pesar de todas las cualidades deportivas de esta Gran Cherokee, sigue contan­do con las comodidades que siempre han caracterizado a este vehículo.

Los materiales del interior fueron elegidos para sedu­cir, con texturas suaves, piel nappa y gamuza en el forro de los asientos, acompaña­dos por aplicaciones de fibra de carbono, que en todo mo­mento nos recuerdan a bordo de qué vamos.

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En el tablero y la consola central no hay grandes cam­bios, nuevamente encontra­mos la pantalla táctil a color de 8.4 pulgadas desde la que controlamos el sistema de infoentretenimiento.

Sin embargo, apenas llega­mos a la carretera, movimos la palanca de velocidades al modo manual, para manipu­lar la transmisión automática de ocho velocidades Torque­Flit desde las enormes pale­tas de cambio ubicadas detrás del volante.

La respuesta de los cam­bios es rápida y precisa y con­forme atacamos el pedal del acelerador se pueden sentir cómo las 470 libras-pie de torque empujan decididas, provocando que el velocíme­tro brinque, como si nos hu­biera expulsado una resortera, acompañado de un embria­gante sonido ronco, emanado de las dos salidas del escape.

En cuanto aparecieron las primeras curvas, el aplomo de la camioneta salió a flote, ex­poniendo una suspensión in­dependiente adaptativa (High Performance) mejorada con amortiguación activa, que in­tegra resortes y amortiguado­res Blistein, que los ingenieros de Jeep colocaron para mejo­rar el desempeño.

Gracias a ello, al cambiar la trayectoria sobre la autopista, a alta velocidad, la camioneta no transfiere peso ni se balan­cea, por el contrario mantie­ne muy bien el equilibrio y nos ayuda a tener un ritmo de ma­nejo deportivo.

Todo este trabajo se agra­dece de sobremanera, cuando consideramos que estamos al volante de un vehículo de 2.3 toneladas y 1.74 metros de altura.

La tracción juega un papel muy importante en cualquier Jeep, y en el caso de la versión SRT, se enfoca en poner toda la potencia de la camioneta en el asfalto, sin que las llan­tas pierdan adherencia.

Un policía federal de Ca­minos a lo lejos nos obligó a poner a prueba el sistema de frenos Brembo, que después de una hora de manejo se mantuvieron frescos y prác­ticamente sin merma en su funcionamiento.

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MUSCLE SUV. A nivel estético, el apellido SRT le otorga a la Gran Cherokee un aspecto mucho más agresivo y voluminoso, desde las enormes tomas de aire inferiores de la fascia delantera y el cofre, sin dejar de lado el impresionante juego de rines de aluminio de 20 pulgadas.

Para exprimirle todo el po­tencial de este vehículo, desde la pantalla es posible modifi­car la puesta a punto y regular sus armas, para hacerla más letal o en todo caso adorme­cer sus cualidades para invitar a la familia a pasear, pudien­do elegir entre distintos mo­dos de manejo.

Constantemente el tablero que marca 300km/h nos inci­taba a activar el Launch Con­trol, para ver de qué era capaz este bólido, pero a falta de una pista apropiada tuvimos que quedarnos con las ganas de ver cómo este sistema pone todo ese poder de una sola vez en el piso mediante las llantas de alta velocidad run flat, calzadas en los rines for­jados de 20 pulgadas.

Desafortunadamente, en este trabajo los amores duran poco y, luego de una semana, la magia se acabó y nuestra poderosa SRT se fue.

Así que ahora tenemos que conformarnos con una hermosa Grand Cherokee Li­mited V8, que sin ser menos atractiva y elegante, nos re­cuerda por qué éste es uno de los productos estrella de Jeep, una camioneta don­de se conjuga el lujo y re­finamiento, con las buenas capacidades off road y, por supuesto, toda la emoción de escuchar el hermoso gorgo­reo provocado por la com­bustión del motor V8 Hemi, un momento en el que dos leyendas de FCA se unen a la perfección.