Desmantelan Streameast, el sitio ilegal más popular para ver deportes online
Streameast, con 1,600 millones de visitas, fue clausurado en Egipto; aficionados lamentan el fin del sitio más famoso de piratería deportiva

Este miércoles se conoció una noticia que sacudió a millones de aficionados al deporte en todo el mundo: Streameast, la página de transmisión ilegal más popular para ver partidos de la NFL, la NBA, la MLB, la Premier League y otras competencias, fue clausurada de manera definitiva. El cierre ocurre apenas unas horas ntes de que la temporada 2025 de la NFL arranque con el duelo entre Eagles y Cowboys, un escenario que ha intensificado la frustración de quienes durante años se acostumbraron a consumir deportes al margen de la legalidad.
De acuerdo con información de The Athletic, la caída de Streameast no fue casual. El pasado 24 de agosto, en un operativo conjunto entre la Alianza para la Creatividad y el Entretenimiento (ACE) y las autoridades egipcias, se desmanteló la red que sostenía al sitio. En la redada se arrestó a dos hombres en El Cairo bajo sospecha de violaciones a derechos de autor. Se confiscaron computadoras, teléfonos, dinero en efectivo y tarjetas de crédito. Incluso se descubrió la relación con una empresa fantasma en Emiratos Árabes que habría lavado más de 6.2 millones de dólares en ingresos publicitarios desde 2010.
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La magnitud del golpe no es menor. Sólo en el último año, Streameast atrajo 1,600 millones de visitas repartidas en más de 80 dominios activos. Durante más de una década, fue la puerta de acceso gratuita para millones de aficionados que, sin pagar suscripciones oficiales, seguían en tiempo real partidos de todas las ligas posibles. Un estadio digital sin boletos, sin derechos, sin reglas.
Fanslamentan el cierre: héroes y villanos del streaming ilegal
Las reacciones no tardaron en aparecer. En foros y redes sociales, aficionados expresaron su descontento, calificando a los fundadores de Streameast como “héroes” por haberles permitido ver a sus equipos favoritos sin restricciones. La nostalgia se mezcla con la molestia: para muchos, el cierre no sólo significa perder un sitio, sino también una cultura alternativa que se gestó al margen de las transmisiones oficiales.
Era el único lugar donde podía ver todos los partidos de la NFL en vivo desde Sudamérica sin pagar una fortuna”, escribió un aficionado en X.
¿Cuándo se darán cuenta las empresas de que la gente no quiere pagar por 10 sitios de streaming diferentes?”, se quejó otro .
El vínculo emocional con Streameast era tan fuerte que incluso figuras de renombre terminaron asociadas a su historia. En 2024, un video viral mostró a LeBron James viendo un partido entre los Minnesota Timberwolves y los Dallas Mavericks desde la propia interfaz del sitio. Aquella escena encendió alarmas: si hasta una estrella de la NBA utilizaba la plataforma, era cuestión de tiempo para que la presión sobre sus administradores creciera.
La cultura de lo ilegal en el deporte
El cierre de Streameast pone bajo la lupa un fenómeno que se ha convertido en parte de la cultura deportiva digital. A lo largo de los últimos 15 años, miles de páginas pirata han proliferado para ofrecer transmisiones en vivo de eventos deportivos de todo tipo. Desde RojaDirecta en su momento, pasando por PirloTV, hasta Streameast en la última década, la historia se repite: los sitios nacen, crecen hasta alcanzar cifras millonarias de visitantes, y tarde o temprano son clausurados en operaciones internacionales.
Para miles de aficionados, los derechos de transmisión se han convertido en un negocio multimillonario que fragmenta la oferta en múltiples servicios de paga: NFL Game Pass, NBA League Pass, MLB.tv, ESPN+, DAZN, Paramount+, Peacock, Amazon Prime. Un mosaico de suscripciones que, para seguir varias ligas, puede superar fácilmente los 2,500 pesos mensuales.
En ese contexto, Streameast se erigió como la gran alternativa global. Era el punto de encuentro de quienes buscaban vivir el deporte sin barreras económicas ni geográficas.
El desmantelamiento, sin embargo, no garantiza que los aficionados renuncien a la piratería. La experiencia histórica demuestra que, tras la caída de un gigante, pronto surgen nuevas páginas para ocupar su lugar.
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