Audi RS Q3, altera tus sentidos

Para aquellos que buscan un auto muy versátil, que pueda ser todo en uno, Audi inventó la RS Q3 Sportback

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Fotos: Salomón Ramírez / Fotoarte: Erick Zepeda

CIUDAD DE MÉXICO.

El primer contacto que tu­vimos con la nueva RS Q3, con apellido Sportback, que ya está a la venta en nuesto país, fue en el lugar más sexy en el que te puedes topar con un deportivo, el único que realmente te permite desnu­dar y darte cuenta si verda­deramente está hecho para ronrronear o su espíritu está más enfocado en la aparien­cia que en la mecánica: una pista de carreras, específica­mente el patio de diversiones de Audi en México, el circuito poblano Miguel E. Abed.

Ahí su llamativo color ver­de, al que la marca bautizó como Verde Kyalami, en ho­nor de la pista en la que el piloto mexicano Pedro Rodrí­guez ganó su primera carre­ra de Fórmula 1, ubicada en Sudáfrica, nos quemó la pupi­la y, a pesar de su pequeño ta­maño (4.5 metros de largo), le dio los suficientes argumen­tos como para llamar nuestra atención a pesar de estar ro­deada por sus hermanos ma­yores, todos miembros de la familia RS: el TT RS, RS5, RS 7 y la enorme RS Q8.

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Sin embargo, una vez su­perado el impacto que cau­sa tan llamativo color, esta RS Q3 siguió demostran­do en cada curva, frenada y aceleración, que cuenta con los atributos necesarios para pertenecer a esta familia de paladines y que es capaz de ofrecer una experiencia su­perlativa para quien busca deportividad, incluso a bordo de una camioneta.

El día fue fantástico, sin embargo, no un tiempo uni­camente dedicado a la RS Q3, pues su momento llegó unas semanas después.

La primera vez que estu­vimos a solas frente a ella, en un estacionamiento a media luz, sus luces y contrastes, acentuados por los acabados en color piano negro que vis­ten las enormes entradas de aire que hoy la distinguen, trajeron a nuestra mente la escena, que vivimos cuan­do por vez primera le pusi­mos las manos encima a una RS Q3, hace ya varios años, en un hotel subterraneo de Alemania, con una ejecución que no echaba mano de la versión coupé, a la que hoy conocemos como Sportback, sino que estaba basada en la modalidad de SUV, con las facturas que en su momen­to se pagaron por tomar esta ejecución, con la clásica joro­ba que la acompañaba, como base.

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Rápidamente nos dimos cuenta de lo afortunada que es la actual generación, pues la versión Sportback presu­me una figura digna de un auto con las ambiciones de un RS, con las cualidades ae­rodinámicas que esta familia demanda gracias a las espe­cificaciones de esta carroce­ría y el potencial para sacar mayor provecho de una me­cánica más poderosa.

Más allá de la pronuncia­da caída de la parte poste­rior y la enorme cantidad de protuberancias que la versión Sportback ya presumía antes de ser RS es esa estampa la que a simple vista te desafía a que le pidas más.

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3,2,1...

Así que con los bellos recuer­dos de lo que esta camione­ta nos provocó no sólo desde la primera vez que la toca­mos sino desde el momento en que la vimos, nos volvi­mos a acomodar en el asien­to, cuyo diseño presume un acabado exclusivo para esta versión, con materiales y de­talles especificamente para ella con trapecios en relieve, reposacabezas integrados y regulación eléctrica con me­moria, que bien valen la pena la inversión al ser uno de los espacios de la camioneta más importantes para sen­tir exactamente lo que está pasando con el vehículo en todo momento.

Su propuesta es una mez­cla entre la comodiadad y la comunicación, pues no sólo son confortables por el espa­cio que brindan sino también por la sujeción, que te permi­te mantenerte en tu lugar sin importar qué tan dramática sea la maniobra.

Rápidamente encon­tramos la posición ideal de manejo, gracias a los múl­tiples ajustes que es posible hacer cuando te pones de­trás del volante, y apretamos con entusiasmo el botón del acelerador. La respuesta fue inmediata, un rugido que nos puso la piel chinita, pues al oprimir el botón RS, ubicado a la mitad del volante, incluso se hizo más ronco.

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La proyección del table­ro digital (Virtual Cockpit) se puso a la altura de las circustancias y modificó la información que inicialmente proyectaba para ofrecernos datos más relevantes cuan­do lo que buscas es atacar el acelerador y deleitarte con la reacción del velocímetro.

Las respuestas que la Audi RS Q3 Sportback te da cuan­do te atreves a desafiarla son adictivas, pues gracias a un legendario bloque de cinco cilindros, que data de los pri­meros deportivos de la mar­ca alemana y que a lo largo de la historia ha evolucio­nado, alcanzando su cenit en su más reciente ejecu­ción, esta camioneta parece adivinar el pensamiento de quien la conduce y práctica­mente responderte a la me­nor provocación, entregando sus 400 caballos de fuerza y endosando las 354 libras-pie de torque a aquel que se atreva a pisar con decisión el acelerador, para obtener una respuesta casi inmedia­ta y contundente, que pue­de hacer de un rebase o de un arranque desde cero una experiencia sublime, no sólo por la entrega de poder sino también por la sinfonía que la acompañan, un grito grave y sonoro que mágicamente dibujará una sonrisa en todo aquel que tenga oídos para escucharlo.

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Con las manos bien en­trenadas para manipularla, la caja S tronic de siete velo­cidades es una compañera ideal de este sofisticado mo­tor 2.5 litros de cinco cilindros, pues es capaz de administrar con astucia el desempeño de la máquina para ofrecer ex­periencias dignas de contarse apenas apagues el propulsor y te bajes del auto.

Como aderezo, bebida y postre, la suspensión, direc­ción y tracción de la nue­va Audi RS Q3 SB sirven de complemento, acompaña­miento y sustento de una fór­mula que no sólo sigue las reglas de los autos deportivos convencionales, sino que in­venta las propias para ofrecer una camioneta que no sólo es ágil y capaz de plantarse con aplomo en las curvas y rectas más desafiantes del camino o pista, sino que también ofre­ce un moderno sistema de infoentretenimiento, el es­pacio y altura que se busca en una camioneta, así como acabados, lujo, diseño y ha­bitabilidad de un vehículo que juega a ser versátil en un momento de la historia en el que los compradores pueden invertir mucho dinero en un vehículo que sea capaz de ofrecer todo en uno, inclu­so si en el papel estas virtu­des parecen no ser fáciles de combinar.

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Fotos: Salomón Ramírez / Fotoarte: Erick Zepeda / Producción: Liz Durán / Moda: Bershka

LA CONDUCTORA IDEAL

NOMBRE: Andrea Guerrero

PROFESIÓN: Estudiante de Diseño y Comunicación Visual y bloggera de moda y belleza.

COMIDA FAVORITA: Sushi.

BEBIDA FAVORITA: Café con vainilla.

PASATIEMPOS: Bailar.

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Para Andrea el look es muy importante, por ello la pro­puesta de la Audi RS Q3 la dejó impactada, tanto por el poder de sus líneas como por el llamativo color verde de la carrocería.

Está muy padre, me gustó muchísimo, sobre todo el color, tiene una energía increíble, la camioneta se ve súper dinámica y es muy llamativa.

Por dentro es muy cómoda, me encantan las pantallas en el tablero y la consola central, los detalles de piel, el quemacocos panorámico, me parece que es uno de esos autos que puede ser un gran compañero de viajes”.

A nuestra conductora siempre le han gustado los productos de belleza y la moda, así que un día subió un video de ella maquillándose a redes y tuvo éxito, lo que la impulsó a seguir haciendo este tipo de contenido, que enriqueció durante la pandemia con reseñas de otros artículos, lo que hoy la ha convertido en embaja­dora de muchas de sus marcas favoritas.

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