Paseo de la Reforma: La historia detrás de la avenida que, ‘se dice’, se creó por celos
La emperatriz Carlota fue pieza clave para la construcción de esta avenida por una poderosa razón.

Una de las avenidas más icónicas e importantes de la Ciudad de México esconde una increíble leyenda sobre los celos y las infidelidades del Segundo Imperio. Te contamos todo lo que necesitas saber al respecto.
¿Qué presidente mandó construir el Paseo de la Reforma?
Paseo de la Reforma se mandó construir por órdenes de Maximiliano de Habsburgo en 1864. Según las leyendas, esta decisión estuvo influenciada por su esposa, Carlota de Bélgica.
Se dice que la emperatriz le reclamaba a Maximiliano su ausencia en el Castillo de Chapultepec y que el emperador siempre se excusaba diciendo que eso se debía al largo trayecto que debía recorrer desde su trabajo hasta el hogar que compartían.

En sus orígenes, la avenida contaba con apenas 4 kilómetros de longitud y, para su construcción, se tomó como referencia los trazos de otras metrópolis que ya contaban con amplias avenidas.
El proyecto de construcción y organización no fue tan difícil, ya que, en aquella época, las zonas cercanas estaban conformadas por rancherías y áreas boscosas, por lo que eran pocas las edificaciones a su alrededor.
En ese entonces, la avenida contaba con dos sentidos y un descanso para los caballos; además, no tenía los camellones que actualmente la distinguen.
¿Por qué se hizo Paseo de la Reforma?
El motivo por el que se construyó Paseo de la Reforma hace muchos años fue simplemente para conectar el Castillo de Chapultepec, residencia de los entonces emperadores de México, Maximiliano de Habsburgo y Carlota, con el Palacio Nacional, lugar donde trabajaba el monarca.
Sin embargo, las leyendas dicen que Paseo de la Reforma realmente se construyó porque Carlota estaba cansada de que Maximiliano se tardara tanto en regresar al castillo, ya que sospechaba que este le era infiel.

Por lo anterior, le pidió que construyera una avenida que conectara su trabajo con su hogar, pues una excusa recurrente del emperador era que el trayecto que debía recorrer era muy largo.
A esta leyenda se suma el hecho de que, en ese entonces, se llevaron a cabo algunas modificaciones en el Castillo de Chapultepec, y se incluyó un balcón con una vista privilegiada hacia Paseo de la Reforma para que Carlota pudiera vigilar el trayecto de Maximiliano.
¿Cómo se llamaba antes Paseo de la Reforma?
Originalmente, Paseo de la Reforma era conocido como Paseo de la Emperatriz, en honor a Carlota, quien, sin duda, fue una pieza fundamental para la construcción de la icónica avenida.

Sin embargo, su nombre sufrió un primer cambio en 1867, cuando Benito Juárez recuperó el poder del país y el ayuntamiento renombró la avenida como Paseo Juárez, una elección que no agradó al mandatario, quien sugirió el nombre de Paseo Degollado, en honor al general Santos Degollado.
Aunque en 1872 cambió de opinión y propuso otro nombre, el que ya todos conocemos y que conserva hasta la fecha: Paseo de la Reforma. No obstante, los toques modernistas que caracterizan el lugar fueron adoptados hasta que Porfirio Díaz se convirtió en presidente del país y ordenó aumentar la extensión de la avenida.
Quédate a ver el siguiente video, en él te contamos más detalles sobre la historia de Paseo de la Reforma:
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