Se desmaya al cargar 220 kilogramos en peso muerto: casi-tragedia en el gym
El video de un joven que colapsa al levantar 220 kg revive el debate sobre los límites del esfuerzo y la cultura del “más es mejor”

Un joven atleta protagonizó una escena tan impactante como simbólica: tras levantar lo que parece ser un peso muerto de 220 kilogramos, se desmayó en plena repetición y cayó rígido hacia atrás, justo debajo del mural motivacional de “ONE MORE”. La imagen —capturada en video y viralizada en redes— resume en un solo cuadro el límite entre la motivación extrema y los riesgos del sobreesfuerzo.
El instante
En el clip, grabado en un gimnasio comercial, se ve al levantador ejecutar el tirón con una técnica aparentemente sólida: guantes puestos, barra olímpica, discos Eleiko azules (25 kg), postura de cierre con hombros atrás. Todo indica que la repetición es válida… hasta que el cuerpo se desconecta.
En cuestión de milésimas, el atleta sufre un desmayo inmediato: pierde el control sin soltar la barra y cae hacia atrás, como si alguien apagara un interruptor. El contraste con el fondo no podría ser más brutal: el letrero de “ONE MORE” cuelga sobre él, congelado en el aire, justo antes de impactar contra el suelo.
¿Qué pasó?
El episodio es típico de un síncope por esfuerzo máximo, algo conocido entre quienes levantan cargas pesadas. En muchos casos, el desmayo ocurre tras realizar la maniobra de Valsalva (contener el aire durante el levantamiento para estabilizar el core). Al liberar ese aire de golpe, la presión arterial puede caer súbitamente y provocar una pérdida momentánea de conciencia.
A esto se suman otros factores de riesgo:
- Fatiga acumulada
- Deshidratación
- Falta de recuperación entre intentos
- Entrenar sin supervisión directa
No es show. No es teatro. Es un reflejo fisiológico real que puede volverse peligroso si el cuerpo cae mal, si la barra impacta sobre el atleta o si no hay nadie cerca que intervenga rápido.
¿Qué hizo bien… y qué faltó?
El tirón es completo y técnicamente correcto hasta el cierre. No hay pérdida de forma evidente.
Pero no hay spotter, ni colchonetas laterales, ni barras de seguridad que amortigüen una caída. Tampoco se observa personal atento o un coach cerca.
En contextos de entrenamiento máximo, el entorno importa tanto como los kilos.
Lecciones para el piso de pesas
- Regla de oro: No intentes récords si estás cansado, mal dormido o sin hidratar.
- Respira con control: Si usas Valsalva, suelta el aire gradualmente. Evita desconectarte de golpe.
- No levantes solo: Por encima del 90% de tu 1RM, pide siempre a alguien que supervise.
- Zona segura: Manten libre el espacio a tu alrededor para evitar obstáculos o impactos.
- Escuchá a tu cuerpo: Mareos, visión borrosa o zumbidos son señales de alerta. Si aparecen, suelta la barra.
¿Y los que miran?
En el fondo del video, una usuaria en bicicleta observa inmóvil. No es indiferencia: es duda. Muchas personas se congelan por miedo a intervenir mal. Pero hay principios básicos que todos deberíamos conocer:
- Verifica si la persona respira.
- Protege su cabeza y cuello.
- Pide ayuda al staff del gimnasio.
- No lo muevas innecesariamente.
Un minuto de ayuda correcta vale más que mil vistas.
Un cartel, una caída y una postal de época
La escena no es solo un accidente: es una metáfora visual. El cartel de “ONE MORE” sobre un atleta desmayado condensa una filosofía de entrenamiento que empuja siempre hacia más… aunque el cuerpo diga basta.
¿Es este el resultado de una cultura que glorifica el sobreesfuerzo? ¿Dónde queda la técnica, la progresión, el entrenamiento responsable?
Tu turno:
- ¿Creés que los gimnasios deberían exigir supervisión para intentos máximos?
- ¿Está bien grabar y compartir estas escenas… o normalizan un riesgo innecesario?
- ¿Qué harías si presenciás un desmayo en el área de pesas?
Cuéntanos en los comentarios cómo regulas tus propios levantamientos y qué medidas tomas para entrenar fuerte… pero seguro.
N. de la R. El síncope por esfuerzo máximo, como el que protagonizó este joven atleta, es un fenómeno documentado en la literatura médica deportiva. Según la National Strength and Conditioning Association (NSCA), este tipo de desmayo puede producirse por la maniobra de Valsalva combinada con una presión intraabdominal elevada y un descenso súbito del retorno venoso al corazón, lo que reduce temporalmente el flujo sanguíneo cerebral. Estudios indican que levantar cerca del 90-100% del 1RM (una repetición máxima) sin supervisión ni preparación adecuada aumenta el riesgo de colapsos de este tipo.
En México, si bien no existe una norma oficial específica para supervisión obligatoria en intentos máximos en gimnasios recreativos, la NOM-005-SSA2-1993, que rige la atención médica en urgencias, establece lineamientos para la actuación ante síncopes o pérdidas de conciencia en espacios públicos, lo que aplicaría si el gimnasio forma parte de una instalación deportiva regulada. En otros países, como Estados Unidos, la Occupational Safety and Health Administration (OSHA) y la American College of Sports Medicine (ACSM) recomiendan contar con personal certificado en primeros auxilios y desfibriladores automáticos en instalaciones deportivas.
Respecto a la viralización del video, plataformas como TikTok e Instagram han convertido los fallos en el gimnasio —o “gym fails”— en un subgénero frecuente, lo cual puede desensibilizar al público ante situaciones de riesgo real. Según datos de un estudio de la University of Queensland (2022), el 42% de los videos virales de entrenamientos extremos mostraban conductas de riesgo sin intervención, lo que podría normalizar prácticas peligrosas.
La frase motivacional “ONE MORE”, omnipresente en muchos gimnasios, ha sido objeto de debate en la comunidad del fitness. Mientras algunos la consideran un estímulo para la superación, otros la critican por promover el sobreesfuerzo sin atender a señales fisiológicas claras. Psicólogos deportivos como Brad Stulberg (Peak Performance, 2017) señalan que la mentalidad de “nunca es suficiente” puede conducir a lesiones por sobreentrenamiento, ansiedad de rendimiento y burnout físico.
La escena descrita, entonces, no es un simple accidente: es el espejo de una cultura de entrenamiento que muchas veces prioriza el espectáculo por encima de la seguridad y la progresión inteligente.
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