Blackwell destaca las lecciones de liderazgo que dejó la renuncia de Boris Johnson
En la experiencia de Blackwell Strategy, liderar significa superar pruebas decisivas y salir avante, solucionar problemas y motivar a los equipos

A Boris Johnson le llegó la hora. Tras varios meses de polémicas y escándalos que alcanzaron su administración, finalmente, renunció a su cargo como primer ministro del Reino Unido. No pudo más, la presión fue insostenible. Sus adversarios políticos lo predijeron y se cumplió: cayó otro líder popular. Pero, lo sobresaliente, es que él ayudó a construir ese camino.
En la experiencia de Blackwell Strategy, liderar significa superar pruebas decisivas y salir avante, solucionar problemas y motivar a los equipos, pero tiene su lado frágil: la confianza. Cuando no hay un rumbo claro, crece la desilusión y la credibilidad se fractura, entonces el liderazgo se diluye y el personaje deja de ser un modelo a seguir.
Esto le pasó a Johnson, su capacidad de liderazgo se vio cuestionada cuando organizó fiestas en los peores momentos de la pandemia, y cuando intentó defender a un integrante de su gabinete acusado de conductas inapropiadas. En pocas palabras, él mismo inició la crisis que terminó quitándole el poder.
El fracaso en el liderazgo ha generado una desconfianza colaborativa. Las personas se han convencido de que nadie dice la verdad, así que la certidumbre y la tranquilidad están colapsando (...) Como líderes, la labor está en apelar a la honestidad, abrazar los valores personas y profesionales y demostrar que las tentaciones son simplemente obstáculos a vencer”, explica Elisa Flores Forzán, Chief Operating Officer de Blackwell Strategy.
La dimisión del primer ministro del Reino Unido deja muchas lecciones sobre la mesa para los líderes empresariales. La primera, y quizá la más importante, es la acumulación de una serie de controversias mal manejadas. Desde la experiencia de Blackwell Strategy, firma especializada en gestión de PR en medios tradicionales para el fortalecimiento de la credibilidad de empresas y manejo de crisis, un líder no puede dejar pasar una crisis.
La gente confía en su líder y en sus acciones, por lo que refugiarse y no dar la cara ante una crisis es el peor error que se puede cometer. El responsable de una compañía debe tomar medidas contundentes para resolver la situación con la mayor rapidez posible, y ser él mismo quien aparezca frente a la opinión pública para dar un mensaje claro, nunca estando a la defensiva y refutando las falsas acusaciones.
Pero cuidado, un “perdón, no volverá a pasar” no sirve de nada, se trata de especificar las acciones que se implementarán para que efectivamente no vuelva a ocurrir, la prueba de verdad radica en la forma en que la organización se transforma para cumplir con nuevos estándares operativos a la altura del papel que juega en el mercado.
Hay crisis que queremos dejar pasar con la esperanza de que se diluyan, el problema es que no ponerles un alto justo cuando salen a la luz puede generar un efecto de bola de nieve que a largo plazo no será sostenible. Hay que reconocer el error e, inmediatamente, tomar acciones para redimirse, así la confianza se mantiene lo más intacta posible”, advierte Elisa Flores.
El líder también debe estar consciente de cuándo parar. Una gran capacidad de inflluir puede ser adictiva y este poder puede llevar a los líderes a sobrepasar límites éticos e intentar encubrirlos y esto, al final de la historia, termina pasando factura. En Blackwell Strategy se ha llegado a la conclusión de que el trabajo en equipo genera valentía y fortalece las estrategias de negocio, pero no contar con aliados confiables, leales y con integridad personal puede ser el detonante que lleve al líder al declive.
La experiencia dicta que no caer en la tentación es la manera perfecta de demostrar honestidad y, en consecuencia, seguir siendo un líder ejemplar. Pero eso no lo es todo. Las personas pueden dejarse seducir por la popularidad de un individuo, sin embargo, cuando se pierde la confianza en él, el daño es irreparable. En este sentido, la coherencia es clave. Boris Johnson ignoró las restricciones de su propio gobierno sobre el covid-19, lo que deja claro que la congruencia es un elemento fundamental para evitar las crisis que afectan a las organizaciones.
Si bien es cierto que los líderes se equivocan, su valor radica en cómo asumen esos errores. “Cuando estás al frente de un equipo no puedes esconder la cabeza, eres la cara y parte integral de la fuerza de esa organización”, dice Elisa Flores. Así que, en medio de todo esto, la disculpa se vuelve en una herramienta poderosa, que permite reconstruir relaciones y marcar la pauta como líder. La transparencia, la honestidad y la responsabilidad son valores que destacan la labor de un guía y que apagan fuegos, ya que esperar a que se calme la situación no es más que el camino directo a un acantilado. “Spoiler: las crisis no se mueren solas, pensar que sí es solo alargar la agonía”, concluye el COO de Blackwell Strategy. “Y esto es algo que debe saber un verdadero líder”.
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