¿Olvidos, impulsividad? ¡El TDAH no se quita con la edad! Así cambia en adolescentes y adultos

La hiperactividad puede transformarse en desorganización, olvidos, impulsividad, problemas laborales y afectaciones emocionales.

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)Especial

¿Te cuesta trabajo organizarte, poner atención o realizar cotidianamente tus funciones en la oficina? ¿Eras de esos niños que no podían permanecer sentado en el salón? Aunque durante años se pensó que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) era una condición exclusiva de la infancia y que desaparecería con la madurez, hoy la medicina reconoce que sus manifestaciones pueden cambiar con el paso del tiempo.

“Si el niño crece, madura y el déficit de atención se acaba, es falso”, explicó en entrevista con Excélsior, el doctor Juan Carlos García Beristain, jefe del Departamento de Neurología del Hospital Infantil de México Federico Gómez.

El niño que no podía permanecer sentado en el salón puede convertirse en un adulto que ya no corre de un lado a otro, pero olvida una junta importante, deja vencer el pago de una tarjeta o acumula dificultades para terminar sus proyectos.

EL TDAH puede ser más visible en niños
EL TDAH puede ser más visible en niñosImagen generada con IA

El especialista señaló que la hiperactividad y la impulsividad visibles pueden disminuir conforme el niño o adolescente desarrolla estrategias para controlar su conducta; sin embargo, las dificultades relacionadas con la atención, la organización y las funciones ejecutivas pueden continuar durante la vida adulta.

La hiperactividad no desaparece, puede volverse interna

En la infancia, el TDAH suele identificarse cuando un alumno se levanta constantemente, interrumpe a sus compañeros, responde antes de escuchar una pregunta completa o no termina las actividades escolares.

En la adultez, esas mismas dificultades pueden adoptar una forma menos evidente. Ya no necesariamente se observa a una persona corriendo por la oficina o incapaz de permanecer sentada. La inquietud puede experimentarse internamente, como una sensación constante de urgencia, pensamientos acelerados o necesidad de cambiar de actividad.

“En la adultez se internaliza la hiperactividad, ya la llevas por dentro. Es algo que aprendiste a intentar modular aparentemente, pero tu fenómeno hiperactivo está por dentro”, explicó García Beristain.

Famosos con TDAH De Will Smith a Jim Carrey
Famosos con TDAH De Will Smith a Jim CarreyCanva

En lugar de una tarea escolar incompleta, pueden aparecer juntas olvidadas, retrasos frecuentes, dificultades para administrar el dinero, proyectos abandonados o problemas para cumplir compromisos.

El diagnóstico en adultos no surge únicamente porque alguien se distraiga o pierda las llaves ocasionalmente. Para hablar de TDAH, el especialista debe reconstruir la historia de la persona y comprobar que existían síntomas desde antes de los 12 años, que estos persisten y que afectan diferentes áreas de su vida.

La factura de crecer sin diagnóstico

No recibir atención durante la infancia o la adolescencia puede producir lo que García Beristain describe como un “riesgo acumulativo”.

A lo largo de los años pueden sumarse reprobaciones, deserción escolar, bajo rendimiento laboral, conflictos familiares y dificultades en las relaciones. El impacto no se limita a las calificaciones o al trabajo: también puede afectar la forma en que una persona se percibe a sí misma.

“En lo emocional, una baja autoestima, años de regaños, de fracasos, de que las cosas no te salen como quieres, por supuesto que impactan”, señaló.

Una persona que durante años fue calificada como floja, irresponsable o desinteresada puede comenzar a creer que sus dificultades son fallas de carácter, cuando en realidad podrían estar relacionadas con problemas para regular la atención y los impulsos.

El TDAH puede seguir en etapas posteriores a la niñez
El TDAH puede seguir en etapas posteriores a la niñezImagen generada con IA

El especialista advirtió que en los pacientes sin tratamiento también puede aumentar el riesgo de consumo problemático de sustancias, accidentes —particularmente automovilísticos— y conductas impulsivas. 

Asimismo, pueden presentarse problemas financieros y complicaciones para conservar relaciones personales o laborales estables. A esto se suma la presencia de otras condiciones. De acuerdo con el neurólogo, ansiedad y depresión aparecen con frecuencia en personas con TDAH, ya sea como condiciones asociadas o como resultado de años de frustraciones, conflictos y dificultades no atendidas.

bgpa