¿Sirve hablarle a alguien en coma? Lo que dice la ciencia y cómo hacerlo
Nuevos hallazgos científicos revelan que una parte de las personas en coma presenta actividad cerebral compatible con percepción, aun sin respuestas visibles.

Hablarle a alguien en coma es una de esas acciones que parecen más emocionales que médicas. Para muchos familiares, es una forma de acompañar, de no soltar, de seguir presentes incluso cuando no hay respuesta.
Durante años, la idea dominante fue simple y dura: si no responde, no escucha. Sin embargo, la ciencia ha empezado a matizar esa afirmación.
En los últimos años, la investigación neurológica ha demostrado que algunos pacientes que no responden con el cuerpo sí muestran actividad cerebral compatible con percepción e incluso con la comprensión de instrucciones.
Esto no significa que hablarles los despierte ni que garantice una mejoría, pero sí cambia la pregunta central: si existe la posibilidad de que te oiga, ¿cómo deberías hablarle?

¿Una persona en coma puede escucharte?
Lo primero que conviene aclarar es que el coma no es un estado único ni homogéneo. Tampoco “no responder” equivale necesariamente a “no percibir”.
Un concepto clave en una investigación por la Universidad de Columbia es la disociación cognitivo-motora (cognitive motor dissociation, CMD): pacientes que parecen inconscientes porque no pueden moverse, hablar o responder físicamente, pero que sí muestran actividad cerebral compatible con seguir órdenes en pruebas específicas.
Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine reveló que hasta uno de cada cuatro pacientes con lesión cerebral grave y sin respuesta conductual presentaba signos consistentes de “conciencia oculta” al ser evaluado con EEG o fMRI. Su cerebro reaccionaba como si entendiera, aunque el cuerpo no pudiera expresarlo.
Esto ha llevado a muchos especialistas a insistir en un punto clave: la ausencia de respuesta visible no siempre significa ausencia total de conciencia.
Entonces, ¿sí sirve hablarle?
La ciencia indica que sí, tomando en cuenta algunos matices.
Hablarle a alguien en coma sirve como una forma prudente y respetuosa de acompañamiento, porque existe la posibilidad de que procese la voz, el tono o incluso el contenido emocional de lo que se le dice. Lo que no está demostrado es que hablarle, por sí solo, lo despierte o cambie el pronóstico clínico.
Lo anterior apunta más bien a que la comunicación verbal:
- Puede ser coherente con la posibilidad de percepción.
- Ayuda a mantener un entorno humano y respetuoso.
- Evita daños emocionales potenciales si el paciente escucha.
Como explica la American Academy of Neurology (AAN), la detección de conciencia en pacientes sin respuesta requiere herramientas especializadas y no puede basarse únicamente en reacciones externas. Por eso, hablarles no es una terapia milagro, pero sí una decisión ética y humana.

Diferencias entre coma, estado vegetativo y conciencia mínima
En el lenguaje cotidiano, todo suele llamarse “coma”, pero en medicina existen trastornos de la conciencia con diferencias fundamentales:
- Coma: la persona no está despierta, no abre los ojos y no responde a estímulos.
- Síndrome de vigilia sin respuesta (antes llamado estado vegetativo): hay ciclos de sueño y vigilia, pero sin evidencia clara de conciencia.
- Estado de conciencia mínima: aparecen señales intermitentes y reproducibles de conciencia, como seguir con la mirada o responder de forma inconsistente.
Estas diferencias importan porque modifican la probabilidad de percepción y el tipo de evaluación necesaria.
Si el equipo médico habla de un “trastorno prolongado de la conciencia”, es válido y recomendable preguntar qué diagnóstico específico se está utilizando y con qué criterios, ya que de ello depende la forma de acompañar y las expectativas realistas.
Qué dice la evidencia sobre la “conciencia oculta”
La idea de conciencia oculta cambió la conversación médica y ética por completo. Si una parte de los pacientes sin respuesta física sí muestra intención o procesamiento cerebral, entonces:
- Es fundamental cuidar el lenguaje y el ambiente.
- Hay que mejorar la selección de pacientes para estudios avanzados.
- Se debe repensar cómo se toman decisiones clínicas complejas.
Un estudio publicado en Nature Medicine encontró que ciertos patrones de sueño detectados en el EEG, en especial los llamados sleep spindles (husos del sueño), se asocian con una mayor probabilidad de detectar conciencia oculta y con mejores posibilidades de recuperación en algunos pacientes.
Además, un trabajo previo publicado en la revista Brain (Oxford Academic) mostró que el cerebro puede seguir procesando sonidos incluso en estados de no respuesta.
Mediante estimulación auditiva y análisis de EEG con modelos de aprendizaje automático, los investigadores lograron mejorar la predicción de despertar y supervivencia tras un coma causado por paro cardiaco.
Estos hallazgos no significan que todos los pacientes escuchen, pero sí refuerzan una idea clave: la voz puede seguir siendo un estímulo relevante, aun cuando no haya señales externas.

Cómo hablarle a alguien en coma: qué hacer y qué evitar
Si decides hablarle —y en la mayoría de los casos hacerlo con respeto es recomendable— la clave es entenderlo como acompañamiento, no como una prueba.
Qué sí hacer
- Preséntate y ubica: “Soy ___, estoy aquí contigo”.
- Usa frases cortas y calmadas.
- Habla de lo concreto: el día, el lugar, el cuidado que recibe.
- Expresa afecto sin exigir respuestas.
- Deja pausas y silencios.
Qué evitar
- Hablar como si no estuviera presente.
- Discutir temas conflictivos junto a la cama.
- Saturar con ruido, música alta o demasiadas voces.
Los especialistas no apuntan a una frase “correcta”, sino a una forma respetuosa y estructurada de comunicarse, considerando que podría existir percepción sin respuesta.

Qué pueden hacer los familiares en el hospital
- Pregunta por el diagnóstico actual y si hay sedación involucrada.
- Coordina visitas: breves pero constantes.
- Cuida el ambiente: menos ruido, más orden, respeto por el descanso.
- Usa un guion breve: orientación, afecto y cierre.
- Registra cambios sin interpretarlos como pruebas definitivas.
La ciencia reciente demuestra que una proporción significativa de pacientes sin respuesta visible puede tener procesamiento cerebral o conciencia “oculta”.
Hablarles no garantiza que escuchen ni cambia por sí solo el desenlace, pero sí es una forma válida de acompañar cuando la evidencia nos recuerda que no responder no siempre significa no estar.
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