¿Sarampión sin ronchas? El peligro del 'contagio invisible' que preocupa a especialistas

¿Sarampión sin ronchas? Especialistas alertan sobre el "contagio invisible" en 2026: casos donde el virus se propaga sin erupciones cutáneas.

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Una persona no siempre puede tener erupciones si padece sarampiónImagen generada con IA

Una erupción rojiza que recorre la piel como una lluvia de manchas es una señal de alarma que permite asilar, diagnosticar y frenar contagios a las personas que padezcan sarampión; sin embargo, especialistas advierten que este síntoma no siempre está en todos los casos de este padecimiento.

En una conferencia de prensa sobre sarampión, la secretaria de Salud del estado de Nuevo León y autoridades de TecSalud indicaron que hay personas que cursan la enfermedad con síntomas leves o atípicos, sin desarrollar el característico exantema, pero que mantienen intacta su capacidad de transmisión.

Un fenómeno que especialistas ya describen como el del contagio invisible.

Sin ronchas… pero con virus

Uno de los puntos que más preocupa a los equipos de vigilancia epidemiológica es la ausencia de la señal clínica más evidente.

De acuerdo con autoridades de salud, se han identificado pacientes cuya sintomatología es tan leve que la erupción cutánea nunca llega a manifestarse, lo que dificulta su detección oportuna.

“Hay muchas personas que puedan desarrollar su enfermedad con manifestaciones muy leves, que incluso pueden no manifestar el exantema, el rash o la erupción en la piel”, explicó Alma Rosa Marroquín, secretaria de Salud de Nuevo León.

Este cambio en la presentación clínica rompe con la idea tradicional del sarampión como una enfermedad necesariamente visible, y obliga a replantear los criterios de sospecha en la práctica médica y comunitaria.

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Solo un esquema completo de la vacuna contra el sarampión asegura la inmunidad.Canva

El poder de contagio no disminuye

El hecho de que no haya ronchas no significa menor riesgo. La capacidad de transmisión permanece igual.

Especialistas recordaron que el periodo de contagiosidad inicia antes de que la enfermedad sea evidente.

“El periodo de contagio es cuatro días antes y cuatro días después de que aparece el exantema”, explicó Michel Fernando Martínez Reséndez, jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica.

En los casos donde el rash nunca aparece, el paciente sigue siendo contagioso durante ese mismo intervalo, solo que sin la señal que normalmente activa medidas de aislamiento.

El dilema del diagnóstico

La ausencia de erupción cutánea genera un problema epidemiológico mayor: muchos casos pasan desapercibidos.

Al no cumplir con el cuadro clínico clásico, las personas no acuden a servicios de salud, no se aíslan y continúan con su vida cotidiana.

“Esas personas que no son diagnosticadas tienen el mismo periodo de contagiosidad… y pueden estar contagiando a otros susceptibles”, advirtió el infectólogo pediatra Oscar Tamiz, de TecSalud.

Este subregistro complica la trazabilidad de los brotes y reduce la eficacia de los cercos sanitarios.

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Este martes 10 de febrero arribaron 25 mil dosis de las vacunas triple y doble viral a Durango y seguirán llegando de forma constante.Foto: Cuartoscuro

Cuando ya no se puede rastrear el origen

El fenómeno ayuda a explicar otro indicador que preocupa: la transmisión comunitaria sin fuente identificable.

En algunos casos recientes ya no es posible rastrear quién contagió a quién, señal de que el virus circula de forma activa.

“En la mitad de los casos ya identificamos transmisión comunitaria… y en algunos no identificamos la fuente directa del contagio”, dijo la secretaria de Salud de Nuevo León.

Esto implica que la exposición puede ocurrir en espacios cotidianos —transporte, escuelas, centros laborales— sin que exista un caso evidente cercano.

Un virus altamente eficiente

El riesgo se amplifica por la propia naturaleza del sarampión, uno de los virus más contagiosos conocidos.

“Se estima que una persona contagiada es capaz de propagarlo a 16 a 18 personas a su alrededor”, detalló el doctor Michel Martínez.

Esto significa que incluso un caso leve, sin diagnóstico, puede detonar cadenas de transmisión amplias en poco tiempo.

La trampa del síntoma común

La dificultad aumenta porque, en su fase inicial, el sarampión se disfraza de una infección respiratoria cualquiera.

Antes del rash, los síntomas son inespecíficos:

  • Tos
  • Conjuntivitis
  • Escurrimiento nasal
  • Malestar general

“Puede tener algo de tos, conjuntivitis, escurrimiento nasal… y en ese momento puede ser cualquier otro virus respiratorio”, explicó el doctor Oscar Tamiz

Para cuando alguien decide aislarse esperando las ronchas, el periodo de mayor contagio ya ocurrió.

De cultura reactiva a preventiva

Este nuevo escenario obliga a cambiar la lógica social frente a la enfermedad.

La recomendación ya no es esperar confirmación visual, sino actuar ante síntomas respiratorios compatibles, especialmente en contextos de brote.

Especialistas sugieren medidas aprendidas durante la pandemia:

  • Uso de cubrebocas si hay síntomas
  • Ventilación de espacios
  • Evitar contacto con personas vulnerables
  • Consultar ante sospecha

El reto para la salud pública

El “contagio invisible” añade complejidad a la respuesta sanitaria:

  • Dificulta el diagnóstico temprano
  • Aumenta el subregistro
  • Favorece transmisión comunitaria
  • Debilita cercos epidemiológicos

En un contexto donde las coberturas vacunales aún buscan recuperarse, estos casos silenciosos se convierten en un factor multiplicador.

Porque en 2026, el sarampión ya no siempre se ve… pero sigue contagiando igual.

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