Entrenar la velocidad con la que se asimila información ayuda a prevenir la demencia: estudio

El entrenamiento en velocidad de procesamiento visual fortalece la reserva cognitiva y reduce el riesgo de demencia, incluso si se inicia después de los 75 años

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La velocidad con la que el cerebro procesa información necesita estimularse para prevenir la demencia.Imagen hecha con IA

El entrenamiento cerebral, enfocado en la velocidad de procesamiento de la información, reduce el riesgo de padecer demencia a largo plazo, según confirman los datos de dos décadas de investigación.

El estudio demuestra que el deterioro no representa un destino inevitable, sino un proceso que se puede retrasar con intervenciones puntuales. No se trata de resolver crucigramas tradicionales, sino de desafiar al cerebro a procesar información visual con rapidez, una habilidad que se pierde de forma natural con el paso de los años.

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Los juegos que ponen aprueba la velocidad con la que se procesa información, son los mejores para el cerebro.Canva

¿Por qué el entrenamiento de velocidad cerebral reduce el riesgo de un diagnóstico de demencia?

La velocidad de procesamiento consiste en la capacidad para captar información visual y reaccionar al instante, como notar un obstáculo mientras se camina y se mantiene una conversación. El entrenamiento radica en identificar objetos en el centro de una pantalla mientras se ubican otros en la periferia, reduciendo el tiempo de exposición de forma progresiva.

Este ejercicio es adaptativo, lo que significa que aumenta su dificultad a medida que la persona mejora. A diferencia de aprender simples trucos de memoria, este método obliga al cerebro a esforzarse y fortalecer funciones críticas que crean una reserva cognitiva robusta, según los resultados del estudio publicado en Alzheimer's & Dementia, Translational Research & Clinical Interventions:

  • Atención dividida: Obliga a procesar múltiples estímulos al mismo tiempo, lo que mejora la seguridad en tareas complejas.
  • Reto constante: El sistema se ajusta al nivel del usuario para que la mente nunca se estanque en la rutina.
  • Plasticidad neuronal: Activa redes de comunicación entre neuronas de forma mucho más amplia que los ejercicios estáticos.

La constancia es la llave maestra de este proceso. Los beneficios protectores se observan exclusivamente en quienes completan sesiones de refuerzo meses después del inicio, pues el cerebro requiere recordatorios para mantener su fortaleza.

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El cerebro se beneficia de juegos que involucren imágenes.Canva

¿El entrenamiento de velocidad mental tiene los mismos beneficios a cualquier edad?

Los datos científicos son reconfortantes: el entrenamiento de velocidad mental ofrece protección sin importar la edad a la que se comience. Los participantes de 65 años obtuvieron ventajas similares a quienes iniciaron después de los 75, derribando el mito de que la capacidad de cambio del cerebro se detiene en la vejez.

El cerebro responde con vigor al estímulo adecuado siempre que se mantenga la adherencia al programa. Esto sugiere que la oportunidad de la prevención permanece disponible; la intervención en la tercera edad sigue siendo una herramienta poderosa para cambiar el rumbo del envejecimiento.

  • Inicio flexible: Empezar en etapas avanzadas ofrece resultados similares a hacerlo durante la transición a la jubilación.
  • El factor refuerzo: Lo más importante es completar los módulos adicionales meses después, sin importar la fecha de nacimiento.
  • Impacto masivo: Implementar estos programas en la vida diaria puede transformar la agilidad mental y la autonomía del individuo.
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Bailar es uno de los ejercicios que benefician al cerebro.Canva

¿Qué otros entrenamientos ayudan a prevenir el deterioro cognitivo?

Aunque la velocidad es el factor estrella, existen otras formas de enriquecimiento que funcionan como un escudo para la mente. Las actividades que exigen un esfuerzo intelectual activo, como leer o tocar un instrumento, superan por mucho a las actividades pasivas en la protección contra el deterioro.

Las disciplinas que conectan el movimiento físico con la atención plena, como el Tai Chi, ganan terreno por su enfoque integral. Estas prácticas fortalecen la memoria y reducen el estrés, creando un entorno saludable para las neuronas, de acuerdo con un estudio publicado en The BMJ y otra investigación disponible en The Journal of Prevention of Alzheimer's Disease:

  • Juegos y lectura: Mantienen la agudeza mental y se asocian a un menor riesgo de enfermedades cognitivas.
  • Ejercicios mente-cuerpo: Disciplinas como el yoga mejoran la función ejecutiva y calman el sistema nervioso.
  • Música y baile: Requieren una coordinación compleja que fortalece la reserva cognitiva de forma recreativa.
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Hacer ejercicio mantiene en forma al cuerpo y a la mente.Canva

¿Cómo cuidar de la salud cerebral?

Ningún entrenamiento funciona de forma aislada; necesita el soporte de un cuerpo sano. Mantenerse físicamente activo funciona como un fertilizante natural para las neuronas, reduciendo drásticamente los riesgos de desarrollar demencia en el futuro.

La alimentación es el otro factor indiscutible. Dietas ricas en antioxidantes y alimentos que mejoren la conexión entre el intestino y el cerebro ayudan a reducir la inflamación interna que precede al daño de las neuronas.

Así es posible cuidar la salud del cerebro, como menciona un estudio publicado en JAMA Network Open:

  • Actividad física: El ejercicio moderado en la madurez reduce hasta un 40% el riesgo futuro de problemas de memoria.
  • Nutrición inteligente: Consumir vegetales de hoja verde, nueces y té aporta componentes que resguardan las funciones celulares.
  • Control médico: Vigilar la presión arterial y los niveles de azúcar resulta tan necesario como entrenar la mente.

Cuidar el corazón es cuidar el cerebro, pues controlar la hipertensión evita el daño vascular que suele precipitar la pérdida de memoria. La salud cerebral requiere de dormir bien, socializar y desafiar la velocidad de la mente.

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