¿Tu mandíbula hace “clic” al hablar? Estas podrían ser las causas
Los sonidos en la mandíbula son comunes, pero cuando aparecen junto con dolor persistente pueden estar vinculados a un trastorno temporomandibular.

Ese pequeño “clic” que suena cuando abres la boca para hablar puede parecer inofensivo… hasta que empieza a repetirse. Muchas personas lo notan frente al espejo, en una conversación o al masticar, y aunque al principio no duele, genera una duda inevitable: ¿es normal o algo no está funcionando bien?
La mandíbula es una de las articulaciones más utilizadas del cuerpo y también una de las más complejas; por eso, cuando emite señales —aunque solo sea en forma de sonido— conviene prestar atención.

¿Por qué me cruje la mandíbula al hablar?
El crujido de la mandíbula —ya sea al hablar, bostezar o masticar— es un fenómeno bastante común. En muchos casos se trata solo de un sonido sin dolor ni consecuencias, pero en otros puede estar relacionado con alteraciones en la articulación temporomandibular (ATM) o incluso con trastornos más complejos.
La ATM es la articulación que conecta la mandíbula con el cráneo y permite movimientos esenciales como hablar, comer o reír. Funciona como una bisagra deslizante muy sofisticada, y cuando algo altera su movimiento natural, puede producir ruidos como clics o chasquidos.

¿Qué significa que te cruje la mandíbula al hablar?
Cuando la mandíbula produce un “clic” o crujido al hablar, no siempre es motivo de alarma, de acuerdo con Mayo Clinic, los sonidos sin dolor en la ATM son relativamente comunes y, si no están acompañados de molestias o limitación para abrir la boca, generalmente no requieren tratamiento inmediato.
Esto sucede porque dentro de la articulación existe un pequeño disco de cartílago que actúa como amortiguador entre los huesos. En algunas personas, ese disco puede moverse ligeramente durante la apertura y el cierre de la boca, generando un sonido audible sin que necesariamente exista daño.
Sin embargo, cuando el crujido aparece junto con dolor persistente, sensación de que la mandíbula se “atora”, dificultad para moverla o rigidez al despertar, podría tratarse de un trastorno temporomandibular (TTM o TMD).
Según el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos (NIDCR), los TTM abarcan un grupo de afecciones que afectan los músculos de la masticación y la articulación misma.

Causas más comunes del crujido de mandíbula
1) Desplazamiento del disco en la ATM
El disco articular funciona como un pequeño cojín entre los huesos. Cuando no se mueve de manera suave o se desplaza ligeramente, puede producir un clic durante el movimiento. Este es uno de los mecanismos más frecuentes detrás del crujido mandibular.
El sonido ocurre porque las estructuras internas no se deslizan con total armonía.
2) Bruxismo y estrés
El bruxismo consiste en apretar o rechinar los dientes, muchas veces de forma inconsciente, especialmente durante la noche. Este hábito genera tensión en los músculos de la mandíbula y puede alterar el funcionamiento de la ATM.
Diversos estudios clínicos han asociado el bruxismo con factores como el estrés y la ansiedad. La tensión acumulada durante el día puede manifestarse por la noche en forma de apretamiento dental, lo que favorece dolor y sonidos articulares.
3) Maloclusión dental
Cuando los dientes superiores e inferiores no encajan correctamente al cerrar la boca, la mandíbula puede realizar movimientos compensatorios que ejercen presión irregular sobre la articulación.
4) Traumatismos o lesiones
Golpes directos en la mandíbula, accidentes o incluso lesiones cervicales pueden alterar la mecánica de la articulación y provocar ruidos recurrentes.
5) Artritis o desgaste articular
La artritis no solo afecta rodillas o manos, también puede comprometer la ATM. Cuando hay inflamación o desgaste del cartílago, la superficie articular pierde suavidad y puede generar crujidos acompañados de dolor o rigidez.
Síntomas de alarma
Un sonido ocasional sin dolor no suele ser preocupante. Sin embargo, hay señales que indican que es momento de consultar con un especialista:
- Dolor persistente en la mandíbula, la cara, el cuello o alrededor del oído.
- Sensación de bloqueo o que la mandíbula se queda “atorada”.
- Dificultad para abrir o cerrar completamente la boca.
- Desviación hacia un lado al abrir.
- Rigidez matutina o dolor al despertar.
- Ruido que empeora progresivamente.
Según Mayo Clinic, cuando el dolor interfiere con actividades básicas como comer o hablar, debe buscarse valoración médica.

Cómo se diagnostica un trastorno temporomandibular
El diagnóstico suele comenzar con una evaluación clínica para saber desde cuándo ocurre el crujido, si hay dolor o existen hábitos como apretar los dientes o lesiones recientes.
Posteriormente realizará una exploración física, revisando la apertura de la boca, la alineación y escuchando posibles ruidos articulares.
En casos más complejos pueden solicitarse estudios de imagen como radiografías o resonancia magnética. Esta última permite observar los tejidos blandos dentro de la articulación, incluido el disco.
El objetivo principal es distinguir entre un sonido benigno y un trastorno que requiera tratamiento.
Qué hacer para prevenirlo
Medidas simples en casa
- Evitar alimentos muy duros o masticar chicle en exceso.
- No forzar la mandíbula abriendo demasiado la boca.
- Aplicar calor local si hay tensión muscular.
- Practicar técnicas de relajación para reducir el estrés.
Férulas o protectores nocturnos
Cuando el bruxismo es la causa, el odontólogo puede indicar una férula personalizada para usar durante la noche. Este dispositivo protege los dientes y reduce la presión sobre la articulación.
Ejercicios y fisioterapia
Ejercicios específicos guiados por un especialista pueden mejorar la movilidad y reducir la tensión muscular. La fisioterapia mandibular es una alternativa conservadora eficaz en muchos casos.
Tratamientos avanzados
Si el dolor es severo o persistente, pueden indicarse medicamentos antiinflamatorios, relajantes musculares o terapias especializadas. La cirugía es poco frecuente y suele reservarse para casos graves.
El NIDCR enfatiza que la mayoría de los casos de TTM mejoran con tratamientos conservadores y cambios en el estilo de vida.
Que la mandíbula cruja al hablar no siempre es motivo de alarma, especialmente si no hay dolor ni limitación para abrir la boca. No obstante, cuando el sonido se vuelve frecuente y se acompaña de molestias, rigidez o bloqueo, puede tratarse de un trastorno temporomandibular que requiere valoración profesional.
La mayoría de los casos mejora con medidas conservadoras y cambios en los hábitos diarios, por lo que prestar atención a los síntomas y actuar a tiempo puede evitar complicaciones mayores y mejorar la calidad de vida.
EL EDITOR RECOMIENDA



