¿Cómo regresar al ejercicio después de un tiempo largo de inactividad? Esto recomienda la ciencia
Retomar el ejercicio tras una pausa requiere un progreso lento y supervisión médica para evitar lesiones en tendones o riesgos al corazón

Retomar el entrenamiento tras meses de sofá exige una estrategia gradual para evitar lesiones graves. Volver al ejercicio con salud previene roturas de tendones y fortalece tu corazón de forma segura.
Tu cuerpo pierde su condición rápido, pero recuperarla es posible si respetas los tiempos biológicos. La clave está en no forzar el motor interno desde el primer día de gimnasio, sino entender que el avance debe ser pausado.

¿Cómo regresar al ejercicio y qué evitar tras una pausa?
Iniciar con calma es la regla de oro para que tus fibras musculares se adapten al nuevo esfuerzo. Las sesiones de baja intensidad permiten que tu metabolismo use la grasa como el combustible necesario para funcionar.
Respetar el ritmo inicial garantiza que tu sistema cardiovascular no sufra un choque repentino. El progreso debe ser escalonado para permitir que tus articulaciones soporten el peso de nuevo sin desgastarse.
Te dejamos las recomendaciones que menciona un estudio publicado en Healthcare para regresar al gimnasio luego de meses:
- Sesiones de una hora: Estas mejoran tu resistencia y la capacidad de recuperación.
- Frecuencia moderada: Entrenar dos veces por semana es suficiente al inicio.
- Ritmo suave: Ayuda a mantener los niveles de lactato bajos en tu sangre, lo que ayuda a descomponer el azúcar y obtener energía.

Errores comunes al retomar la actividad física
Un error frecuente es saltarse etapas tras una gripe o lesión, pues tu sistema inmune queda frágil. La capacidad de oxígeno cae tras noventa días de inactividad y tu corazón necesita latidos muy controlados para estabilizarse.
Además, el sedentarismo vuelve rígido el tendón de Aquiles, lo que eleva el riesgo de una rotura dolorosa. Moverse de golpe tras estar parado es una invitación al desastre para la estructura de tus huesos y ligamentos.
Si ignoras las señales de fatiga extrema, podrías provocar una inflamación crónica en tus tejidos. La paciencia protege tu futuro deportivo y evita que debas parar otra vez por una lesión que pudo prevenirse.
Estas son algunas prácticas que debes evitar en tu regreso al ejercicio, como lo menciona un artículo en el Journal of Orthopaedic Translation:
- No usar cargas máximas: Tus tendones están menos elásticos ahora; dales tiempo.
- Evitar la prisa: El oxígeno en tus músculos se agota más rápido de lo que recordabas.
- No ignorar el dolor: Es la señal de alarma principal de tu organismo.

¿Es necesario realizarse estudios antes de volver a hacer ejercicio?
Visitar al médico no es opcional; es la garantía para entrenar sin poner en riesgo tu vida. Un examen previo define qué tan fuerte puede latir tu corazón sin estresarse de más al correr, trotar o saltar la cuerda.
El estándar de oro es medir la cantidad máxima de oxígeno que tu cuerpo puede usar durante el ejercicio intenso con ayuda de un experto. Esto te permite conocer cuánta energía puede procesar tu sistema realmente. Sin este dato, caminas a ciegas y podrías sufrir un colapso por un exceso de intensidad repentino.
Si has pasado por una enfermedad grave, los estudios detectan secuelas que no son evidentes a simple vista. Es preferible un examen de esfuerzo que meses de rehabilitación por una imprudencia que se pudo evitar.
Te dejamos algunas pruebas que puedes realizar con tu médico antes de volver a la actividad, de acuerdo con un estudio en BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation:
- Prueba de lactato: Mide con rigor tu umbral de fatiga para no sobrepasarlo.
- Chequeo de pulso: Ayuda a detectar y prevenir arritmias por esfuerzo extremo.
- Evaluación de fuerza: Identifica desequilibrios para prevenir fallos musculares agudos.

¿Cómo volver a hacer ejercicio sin abandonar?
La constancia nace de un plan que se ajuste a tus gustos y no solo a una obligación estética. El secreto para no tirar la toalla a los pocos meses está en elegir metas que puedas cumplir cada semana sin sufrir de más.
Ajustar el descanso entre series permite que tus músculos crezcan sanos y se recuperen mejor. Si te agotas demasiado pronto, tu mente buscará cualquier excusa para no ponerse los tenis y salir a entrenar al día siguiente.
Te dejamos estas recomendaciones del Journal of Orthopaedic Translation:
- Entrenamiento polarizado: Mezcla sesiones de calma con algunos ejercicios de fuerza.
- Metas realistas: Define objetivos alcanzables para evitar la frustración del fracaso.
- Variedad total: Alterna el trote con las pesas para mantener tu motivación alta.
Recuperar tu energía es un viaje que premia la inteligencia sobre la fuerza bruta. Si sigues un plan gradual con ayuda de tu médico, harás del bienestar una base inquebrantable de tu nueva rutina.
EL EDITOR RECOMIENDA



