Rusia observando la guerra de Irán
El Kremlin ha precisado que no intervendrá directamente en el conflicto enviando tropas.

Ricardo Ortiz Esquivel
Globalística
El año pasado, Rusia e Irán firmaron un acuerdo de cooperación estratégica que abarca ámbitos militares, económicos y diplomáticos. El pacto se acordó por 20 años y contiene 47 artículos. Los parlamentos de ambos países lo aprobaron en distintas fechas, pero entró en vigor durante 2025.
En el amplio acuerdo cabe destacar que, si bien existe cooperación militar, ejercicios militares, educación militar y posible transferencia de armas, no se contempla en lo absoluto una ayuda militar directa en caso de agresión o conflicto militar. Esto, es algo que difiere bastante con el acuerdo que se tiene entre Corea del Norte y Rusia; donde existe una cláusula que especifica la ayuda militar directa en caso de una agresión extranjera o un conflicto militar que inmiscuya a cualquiera de los países. El claro ejemplo fue durante el año pasado con la intervención del régimen norcoreano en la guerra con Ucrania y su rol de apoyo dentro de Rusia al defender los bordes fronterizos de la región de Kursk ante una incursión ucraniana que duró por varios meses.
¿A qué quiero llegar con toda esta explicación?
Bueno, como usted sabe, Irán se encuentra en un conflicto militar con Estados Unidos e Israel. Por ende, se ha venido cuestionando el rol de Rusia en la guerra de Irán, su posible apoyo militarmente y cómo le afecta o beneficia con el tiempo.
Rusia ha enfatizado su apoyo estratégico a Irán. Se han dado llamadas telefónicas en los más altos niveles gubernamentales, se mantienen los contactos en el ámbito de cooperación durante los tiempos de guerra y hasta se ha condenado la agresión a Irán desde el primer día que empezaron los ataques por parte de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, Rusia ha sabido precisar que no intervendrá directamente en el conflicto iraní enviando tropas o metiéndose en éste debido a las delimitaciones con las que cuenta su acuerdo estratégico con Irán en materia militar.
Rusia ha sabido condenar los hechos en Irán, pero también ha sido cuidadoso a la hora de señalar a Estados Unidos o a Israel. Entiende perfectamente que, al señalar a cualquiera de los dos agresores, el hecho podría traer consecuencias con la nueva la administración estadunidense.
Existe una relación cordial con la administración de Trump. Ha ganado tiempo y ha dado largas al tema de Ucrania. Las negociaciones económicas continúan con pasos lentos, pero prosiguen aun cuando Estados Unidos se encuentra ocupado con Irán. Además, se prevé que el Departamento del Tesoro suavice sanciones que tienen que ver con la esfera energética. Es por eso, que Rusia ha sabido ser cuidadoso. Juega a ser un aliado estratégico, pero también a no meterse de más en un conflicto que le traería más problemas que mismos beneficios.
Sabe observar detalladamente y emite su postura oficial desde el Kremlin. Puede proporcionar inteligencia a su país aliado tal como lo ha hecho Estados Unidos con Ucrania. Se compromete a seguir buscando una salida pacífica y diplomática para que finalice el conflicto iraní lo más pronto posible, como también, comprende que debe aprovechar su prolongación al ver el mercado del petróleo yéndose por los cielos.
Rusia, me parece, sale bastante victorioso con lo que actualmente sucede en Irán. El foco de la atención no está en Ucrania. Se siente cómodo al maniobrar y seguir sus inmorales prácticas diplomáticas para pedir la paz en Oriente Medio.
Rusia entiende sus necesidades y estrategias. Sabe jugar sus cartas sin tan siquiera perder una.