¿Probióticos contra las molestias de medicamentos GLP-1? Esto es lo que estudia la ciencia
Investigadores estudian si ciertos probióticos podrían ayudar a reducir molestias digestivas asociadas con medicamentos GLP-1; aún faltan ensayos en humanos

El creciente uso de medicamentos agonistas del receptor GLP-1 para el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2 ha abierto una nueva línea de investigación: conocer si los probióticos podrían convertirse en un complemento para disminuir algunas de las molestias gastrointestinales asociadas con estos tratamientos.
La gastroenteróloga Ana Teresa Abreu y Abreu explicó que recientemente se han presentado investigaciones que buscan comprender qué ocurre en el ecosistema intestinal de las personas que utilizan este tipo de medicamentos y cuál podría ser el papel de ciertas cepas probióticas.
En particular, se ha estudiado a Bacillus clausii mediante un modelo in vitro capaz de reproducir diferentes condiciones del aparato digestivo, desde el esófago y el estómago hasta el intestino y el colon.
“Lo que se tiene que trasladar, o la pregunta de estos dos últimos estudios, cuando se están usando análogos de GLP-1, estos medicamentos para reducir de peso, esto es un estudio in vitro”, explicó Abreu y Abreu.
Este tipo de modelos permite analizar cómo se comportan los microorganismos bajo condiciones similares a las que enfrentarían dentro del organismo y conocer algunas de sus capacidades metabólicas.

¿Qué encontraron al estudiar probióticos y GLP-1?
De acuerdo con la especialista, uno de los hallazgos observados fue la capacidad de las cepas estudiadas para producir ácidos grasos de cadena corta, principalmente acetato, propionato y butirato.
Estas sustancias forman parte de los compuestos producidos mediante la actividad de microorganismos intestinales y tienen distintas funciones dentro del ecosistema digestivo.
Además, en el modelo utilizado se observó que Bacillus clausii podría favorecer condiciones que permitieran el crecimiento de otros microorganismos considerados benéficos dentro del intestino.
Abreu y Abreu explicó que se observó la producción de “propionato, acetato, butirato” y, además, la capacidad de “estimular que bacterias buenas crezcan en el ecosistema intestinal”.

El interés alrededor de estos hallazgos surge porque los tratamientos con agonistas del GLP-1 pueden acompañarse de alteraciones gastrointestinales en algunos pacientes, por lo que se investiga si modificar determinadas condiciones del ecosistema intestinal podría ayudar a mejorar la tolerancia al tratamiento.
Sin embargo, los resultados disponibles todavía no permiten asegurar que tomar un probiótico vaya a eliminar o disminuir estos efectos secundarios en una persona que utiliza medicamentos GLP-1.
La propia especialista subrayó que la investigación tendrá que avanzar hacia estudios directamente en seres humanos.
“Son dos estudios que ahora sí, en ese modelo in vitro se tienen que trasladar a pacientes en humano, hacer ensayos clínicos, eso sí”, puntualizó.
Por lo tanto, los resultados deben considerarse como una línea de investigación prometedora y no como una recomendación para que las personas que utilizan estos medicamentos comiencen a consumir probióticos por su cuenta.
También estudian la relación entre probióticos y estatinas
La investigación sobre el posible uso de probióticos como complemento de otros tratamientos farmacológicos no termina con los agonistas GLP-1.
Durante la presentación también se habló de una segunda línea de investigación relacionada con las estatinas, medicamentos utilizados para disminuir los niveles de colesterol y reducir el riesgo cardiovascular.
En concreto, se mencionó un estudio relacionado con atorvastatina en el que se analizó nuevamente el comportamiento de Bacillus clausii y su capacidad de producir butirato, uno de los ácidos grasos de cadena corta observados también en la investigación relacionada con GLP-1.
En el Summit Cancún, organizado por Opella, los investigadores mostraron los resultados que apuntan hacia un posible efecto benéfico frente a molestias asociadas con el uso de estatinas.
En ambos casos, el interés científico se encuentra en comprender mejor cómo interactúan los medicamentos, el ecosistema intestinal y determinados microorganismos.
Los resultados abren la posibilidad de estudiar en el futuro si probióticos específicos pueden convertirse en coadyuvantes que mejoren la tolerancia gastrointestinal de algunos tratamientos.
No obstante, particularmente en el caso de los agonistas GLP-1, la evidencia presentada aún requiere confirmarse mediante ensayos clínicos en humanos antes de poder establecer recomendaciones para los pacientes.
bgpa