Antibióticos: la fiesta se está acabando

Ruth Rodríguez

Ruth Rodríguez

En el quirófano

Llevamos décadas tratando los antibióticos como si fueran infinitos y, encima, se recetan erróneamente para combatir virus como la gripe, covid-19, dolor de garganta o una tos persistente cuando no van a servir para nada porque fueron creados para matar bacterias. Ese abuso, sostenido durante años, es hoy el principal motor detrás de uno de los problemas de salud pública más subestimados del país: la resistencia antimicrobiana. 

No hay duda que la era de los antibióticos milagrosos está llegando a su fin. Una de cada seis infecciones bacterianas comunes diagnosticadas en laboratorios de todo el mundo ya son completamente resistentes a los tratamientos estándar.

La efectividad de los antibióticos de primera línea cae a un ritmo de entre 5 y 15% anualmente. En México, la Red Hospitalaria de Vigilancia Epidemiológica registró más de 101 mil infecciones asociadas a la atención hospitalaria tan sólo en 2024. Recientemente, se llevó a cabo el VI Foro Hospitales sin Infecciones, y la mesa sobre el impacto económico de las infecciones dejó una idea clara: el problema ya no es sólo clínico, es de transparencia. “México es el país con la inflación en salud más alta del mundo y el costo no es sólo hospitalario: atender estas infecciones representa más de 36 mil millones de pesos al año para el sistema de salud”, se compartió este dato. Los ponentes apuntaron a algo que pocos quieren decir en voz alta: no hay incentivos reales para invertir en prevención y esa omisión se paga después con creces. La advertencia más contundente vino del lado de los seguros médicos: “Si no hacemos nada en este momento, el sistema va a reventar, y pronto”, se dijo en esa misma mesa de opinión.

¿Y quién debería estar resolviendo esto? Ahí es donde la mesa fue más incómoda. Se señaló directamente a instituciones como el Consejo de Salubridad General, que no han tomado el liderazgo que el problema exige. La propia OMS reconoció, en su más reciente Lista de Patógenos Bacterianos Prioritarios (2024), que la investigación de nuevos antibióticos sigue atorada y que persisten barreras serias para desarrollar y comercializar tratamientos que ya deberíamos tener.

La misma lista identifica 24 patógenos —agrupados en 15 familias bacterianas— que ya no responden de forma confiable a los antibióticos que existen hoy. Varios están clasificados como de “prioridad crítica”. No es una hipótesis: ya están aquí.

Todo esto compone, como se advirtió en el foro, la antesala de una tormenta perfecta: un mundo en el que los antibióticos que hoy salvan vidas simplemente dejen de hacerlo. La pregunta que deja el foro no es si eso va a pasar. Es si vamos a seguir haciendo como que no lo vemos venir.

ABATELENGUAS

Tocará de nueva cuenta al secretario de Salud, David Kershenobich, negociar con Hacienda un mayor presupuesto para 2027. Si bien Kershenobich tiene buenas intenciones, no ha logrado que las autoridades hacendarias acepten dar más recursos al sector salud. Ellos siguen teniendo la última palabra. ¡Ya veremos cómo le va a Salud en su presupuesto para el próximo año!, pues de esto dependerá que tengan mejores condiciones laborales los médicos, enfermeras y administrativos de los hospitales e instituciones públicas del país, lo que, por supuesto, impactará en la atención de la población.

BAJO EL MICROSCOPIO

Interesante el convenio entre la Comisión Nacional de Arbitraje Médico y la Secretaría de Salud para fortalecer la resolución de controversias médicas, con el respaldo de profesionales de alta especialidad. Pero sería mejor si le dieran mayores facultades legales a la Conamed para resolver las quejas entre médicos y pacientes. Actualmente, este organismo sólo puede orientar e invitar “voluntariamente” a ambas partes a resolver sus conflictos, pero, al no tener carácter obligatorio, muchos casos terminan mejor en los juzgados. Con el paso del tiempo, la Conamed se ha convertido en un “elefante blanco”.