En memoria de Roberto Rodríguez Gómez, estimado amigo y brillante colega.
En su Segundo Informe de Gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó la distribución de 154.5 millones de libros de texto gratuitos y anunció tres títulos más para 2027: Historia de México, Enseñanza de las Matemáticas y Lectoescritura. Sin embargo, el énfasis principal de su mensaje estuvo en las becas y otros apoyos, no en el aprendizaje del estudiantado.
En la arenga presidencial, la educación apareció como instrumento de transformación y justicia social: acceso, infraestructura, más espacios en educación media y superior y mejores condiciones para el magisterio. Los números dominaron el informe: todos los alumnos de secundaria reciben la Beca Rita Cetina; ocho millones de estudiantes de primaria, apoyos para útiles y uniformes; casi cinco millones de jóvenes de media superior disfrutan de la Beca Benito Juárez; y, para finales de 2026, cerca de 800 mil universitarios recibirán las becas Jóvenes Escribiendo el Futuro o Gertrudis Bocanegra.
Claudia Sheinbaum insistió en que la educación es un derecho y en que eliminó los mecanismos de selección porque, desde la perspectiva del gobierno, estos reproducen las desigualdades. Ya no hay exámenes de ingreso a la educación media en 17 estados. Además, se comprometió a que en el siguiente ciclo se crearán 156 mil nuevos lugares en educación media: 485 construcciones y ampliaciones. Y más números: la Universidad Nacional Rosario Castellanos tendrá 13 nuevas unidades académicas y una matrícula de 119,280 estudiantes, y los 239 campus de la Universidad para el Bienestar Benito Juárez matricularán 285 mil alumnos. Y presumió que, en el conjunto de universidades públicas, politécnicos y tecnológicos, se crearán 245,111 plazas adicionales en dos años. Habrá que checar pronto si en el Presupuesto de Egresos de la Federación se le asignan recursos a esta promesa de expansión o si seguirá gobernando la austeridad republicana.
Por si fuera poco, la presidenta Sheinbaum refrendó que existe una alianza con el magisterio, aunque se sabe que es para acrecentar las capacidades electorales de Morena, no para mejorar la educación. Señaló que el salario de los maestros aumentó 10% en 2025 y 9% en 2026. También comunicó que se ha basificado a 200 mil maestras y maestros, además del millón de docentes que obtuvieron la plaza definitiva en el gobierno de López Obrador. Pero no dijo cómo ingresaron al interinato esos docentes. Fue sin ningún mecanismo de selección, salvo el de la venia de los líderes de las facciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Asimismo, anunció una consulta escuela por escuela para que los docentes participen en la definición de los mecanismos de movilidad vertical y horizontal. Sheinbaum contrastó esta decisión con la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, que calificó de impuesta. Tal vez sugirió que la muda en Usicamm estará bajo el paraguas del humanismo mexicano y de la justicia curricular.
No obstante, lo trascendente del Segundo Informe para la educación quedó subsumido en los números. El libro de texto conserva un papel central en la política educativa, aunque la Nueva Escuela Mexicana pretendía, al menos en la retórica, superar la enseñanza centrada en contenidos y materiales prescritos. El anuncio de nuevos libros de Historia de México, Matemáticas y Lectoescritura muestra que el libro continúa siendo un instrumento fundamental para orientar la acción en las aulas. La incorporación de los nuevos textos que anunció la Presidenta sugiere un regreso parcial a una preocupación por los conocimientos disciplinares y las habilidades fundamentales. No contradice del todo a la NEM, pero sí puede entenderse como un ajuste de prioridades. Un regreso paulatino a lo que los docentes saben hacer.
El anuncio de nuevos libros puede interpretarse, además, como un reconocimiento implícito de que la política de materiales educativos requiere ajustes, aun dentro de la Cuatroté. Pero la presidenta Sheinbaum no reconocerá que los libros de texto de la NEM son un verdadero fracaso. La autocrítica no es uno de los puntos fuertes de este gobierno.
