Niño muere por complicación derivada del sarampión: Panencefalitis esclerosante subaguda
Un niño fallece en Los Ángeles por una rara complicación del sarampión llamada panencefalitis esclerosante subaguda, años después de la infección por el virus.

El Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles (DPH, por sus siglas en inglés) confirmó recientemente la muerte de un niño en edad escolar a causa de una complicación neurológica grave, derivada del sarampión, años después de haber superado aparentemente la infección.
De acuerdo con el informe oficial del DPH, el menor contrajo el virus del sarampión cuando aún era un bebé, antes de cumplir la edad mínima para recibir la vacuna triple viral (MMR), que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola.
Aunque logró superar la infección inicial, el virus permaneció latente en su organismo, lo que, con el tiempo, dio lugar a una afección neurológica poco común conocida como panencefalitis esclerosante subaguda (SSPE, por sus siglas en inglés).

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¿Qué es la SSPE?
La SSPE es una enfermedad neurológica progresiva y letal, causada por la persistencia del virus del sarampión en el cerebro. Según un estudio publicado en BMC Neurology, esta condición puede desarrollarse entre 7 y 10 años después de la infección inicial, aunque en algunos casos puede manifestarse en periodos más cortos, especialmente si el contagio ocurrió en los primeros años de vida.
Esta complicación es el resultado de una mutación del virus que logra evadir el sistema inmunológico del huésped, permaneciendo en el sistema nervioso central (SNC) y causando daño progresivo.
¿Cuáles son los síntomas de la SSPE?
Los síntomas de la panencefalitis esclerosante subaguda suelen desarrollarse de forma gradual, lo que a menudo retrasa el diagnóstico. El cuadro clínico, de acuerdo con la misma fuente de BMC, incluye:
- Cambios de comportamiento y deterioro cognitivo.
- Pérdida de habilidades adquiridas (como el habla o la capacidad de caminar).
- Convulsiones frecuentes.
- Rigidez muscular.
- Coma y estado vegetativo.
En la mayoría de los casos, la SSPE progresa rápidamente hacia la muerte, usualmente entre 3 y 4 años después de la aparición de los primeros síntomas, aunque hay registros de progresiones más lentas o más rápidas.

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¿Quiénes están en mayor riesgo?
La incidencia de SSPE está estrechamente relacionada con la cobertura de vacunación. El Departamento de Salud de Los Ángeles estima que 1 de cada 10,000 personas que contraen sarampión desarrolla SSPE posteriormente. Sin embargo, en bebés infectados, el riesgo puede escalar hasta 1 caso por cada 600.
Un artículo del Journal of Infectious Diseases señala que el sistema inmunológico de los lactantes aún no está completamente desarrollado, lo que impide una respuesta efectiva contra el virus del sarampión, permitiendo su permanencia en el cuerpo por años sin ser detectado.
¿Existe tratamiento?
Actualmente, no hay un tratamiento curativo para la SSPE. Algunas terapias han mostrado resultados promisorios en etapas tempranas de la enfermedad, pero su eficacia es limitada:
Según información recopilada por BMC, los medicamentos utilizados incluyen:
- Isoprinosina: con efecto inmunomodulador y antiviral.
- Ribavirina: un antiviral que a veces se combina con la isoprinosina.
- Interferón alfa: puede administrarse por vía intratecal (directamente en el sistema nervioso central) para combatir el virus de manera más directa.
- Inmunoglobulinas y anticonvulsivos: usados para manejar síntomas como las convulsiones y mejorar la calidad de vida temporalmente.
En algunos casos raros, se ha reportado una desaceleración del avance de la enfermedad, pero la tasa de supervivencia a largo plazo sigue siendo extremadamente baja.

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La única forma efectiva de prevenir el sarampión —y, por lo tanto, la SSPE— es mediante la vacunación temprana y masiva. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la administración de la vacuna MMR a partir de los 12 meses de edad, con una segunda dosis entre los 4 y 6 años.
Además, en situaciones de brotes o cuando el riesgo de exposición es alto, algunos países autorizan la vacunación a partir de los 6 meses de edad, aunque estas dosis deben ser reforzadas posteriormente.
De acuerdo con la OMS, el sarampión sigue siendo una de las principales causas de muerte prevenible por vacunación en el mundo. En 2021, se reportaron más de 128,000 muertes globales por complicaciones del sarampión, principalmente en regiones con baja cobertura vacunal.
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