Nanogotas nasales podrían eliminar tumores cerebrales: un estudio revolucionario
Las nanogotas nasales abren camino hacia la eliminación de tumores cerebrales al activar la inmunidad y penetrar la barrera hemato‑encefálica con precisión.

La terapia con nanogotas nasales eliminan tumores cerebrales trae aliento de esperanza en un escenario hasta ahora dominado por la letalidad: una simple administración por la nariz que, en modelos preclínicos, logra erradicar tumores malignos intracraneales.
El estudio del Washington University School of Medicine (WashU) y sus colaboradores revela cómo una nanomedicina intranasal —con nucleicos esféricos nanoestructurados— logra eliminar en ratones el agresivo Glioblastoma, activando el sistema inmune cerebral y abriendo un nuevo capítulo en la oncología de cerebro.

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¿Qué son las nanogotas nasales y cómo funcionan contra tumores cerebrales?
En este escenario de tecnología y biología, las “nanogotas” hacen referencia a formulaciones ultrafinas diseñadas para administrarse por la vía intranasal y alcanzar el cerebro sin tener que atravesar la tortuosa vía convencional del torrente sanguíneo y la barrera hemato‑encefálica (BBB, por sus siglas en inglés). En el estudio de WashU se utilizaron esferas de ácidos nucleicos nanoestructurados (spherical nucleic acids) que fueron administradas por gotas nasales a ratones con glioblastoma.
El mecanismo se basa en dos pilares:
- Entrega por la vía olfativa/trigminal: Las nanopartículas atraviesan la mucosa nasal, se introducen por los nervios olfatorios y trigémino hacia el sistema nervioso central.
- Activación inmunológica local: Una vez en el cerebro, la nanomedicina activa la vía STING (stimulator of interferon genes) que convierte tumores “fríos” —que no responden fácilmente al sistema inmunitario— en sitios atacables por el propio sistema inmune.
Este enfoque resulta crítico porque muchos tratamientos fallan en los tumores cerebrales debido a la barrera BBB y al microambiente inmune refractario que caracteriza al glioblastoma.
¿Cuál fue el hallazgo clave del estudio y qué significa para la neurooncología?
El equipo de WashU demostró que esta nanomedicina administrada por gotas nasales logró erradicar tumores de glioblastoma en ratones. Según el comunicado: “Nano‑sized medicine vía nasal drops … successfully eliminated deadly brain tumors in mice.”
Entre los detalles más relevantes:
Los tumores, que en humanos tienen pronóstico extremadamente desfavorable, fueron silenciados o desaparecieron en el modelo animal gracias a la combinación entrega + inmunomodulación.
Se observó una activación robusta del sistema inmune cerebral, lo cual sugiere que esta vía supera no solo el problema de entrega, sino también el bloqueo inmunitario.
El estudio está aún en fase preclínica, lo que significa que falta recorrer caminos antes de pruebas en humanos.
Para la neurooncología, esto significa un cambio de paradigma: en lugar de depender únicamente de cirugía, radioterapia y quimioterapia sistémica, se abre la puerta a una estrategia menos invasiva, localizada, y con menor toxicidad potencial.

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¿Por qué esta vía nasal representa una revolución frente al tratamiento tradicional de tumores cerebrales?
El reto de la barrera hemato‑encefálica
La BBB ha sido históricamente el mayor obstáculo para la entrega de fármacos al cerebro: bloquea aproximadamente el 98 % de las moléculas terapéuticas.
Por esta razón, muchos tratamientos no alcanzan concentraciones eficaces en el tejido tumoral cerebral o generan efectos secundarios al administrarse en dosis elevadas.
Minimización de la invasión y toxicidad
La vía nasal evita la necesidad de cirugía craneal, catéteres, o tratamientos extremadamente invasivos. Permite una administración relativamente sencilla y potencialmente repetible.
Además, al dirigir la acción directamente al cerebro, se reduce la exposición del resto del organismo, lo cual puede mitigar efectos secundarios sistémicos.
Activación del sistema inmune local
Los tumores cerebrales no solo se defienden del fármaco, sino del sistema inmunitario. Al activar la vía STING y convertir el tumor de “frío” a “caliente”, esta estrategia rompe una barrera adicional al tratamiento.
Este doble mecanismo—entrega + inmunomodulación—es lo que hace que el hallazgo sea tan prometedor.
¿Cuáles son los desafíos, riesgos y qué debe considerarse antes de que esto llegue a clínico?
A pesar del entusiasmo, hay que adoptar una mirada crítica y realista. Algunos de los desafíos más relevantes:
- Traducción a humanos: El estudio se realizó en ratones y aún no hay datos en humanos para este tipo de nanoterapia específica de glioblastoma. Por tanto, los resultados aún son preliminares.
- Seguridad de la nanomedicina intranasal: La mucosa nasal, el nervio olfatorio y las vías hacia el cerebro son delicadas. Debe asegurarse que el tratamiento no dañe la función olfativa, cause inflamación no deseada o infección.
- Control de dosis, formulación y biodistribución: Las nanopartículas requieren diseño preciso para asegurar que lleguen al objetivo con la mínima dispersión. Estudios de “nose‑to‑brain” han identificado numerosos obstáculos físicos, metabólicos y anatómicos.
- Costos y fabricación escalable: Convertir una tecnología nanoestructurada en un producto farmacéutico viable (estable, reproducible, seguro) es un reto industrial.
Expectativa frente a realidad clínica: Aunque la cobertura mediática puede generar esperanzas, es importante que los pacientes comprendan que no es un tratamiento aprobado aún y que la consulta con su médico sigue siendo el camino esencial.
H2: Preguntas frecuentes que surgen sobre esta nueva terapia (y sus respuestas)
H3: ¿Ya se puede usar este tratamiento en pacientes humanos?
No. Hasta ahora, el estudio publicado por WashU es preclínico (ratones) y no ha sido aprobado para uso humano en esta indicación. Se requieren ensayos clínicos para confirmar seguridad y eficacia.
La estrategia de nanogotas nasales eliminan tumores cerebrales abre un horizonte fascinante: un tratamiento mínimamente invasivo que combina nanomedicina e inmunoterapia para atacar los tumores más letales del cerebro.
Aunque la investigación es incipiente y aún faltan pasos críticos antes de que llegue a la clínica, representa un claro ejemplo de cómo la innovación en la ruta nasal‑cerebro y la entrega dirigida pueden cambiar el mapa terapéutico de la neurooncología. Como siempre en medicina avanzada, consulte a su oncólogo o especialista antes de asumir expectativas y nunca sustituya tratamientos aprobados por experimentales.
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