¿Cómo el sarampión podría afectar la audición? Esto responde la ciencia
El sarampión es un virus capaz de provocar sordera al dañar el nervio auditivo e infectar el oído interno.

El sarampión resurge como una enfermedad que amenaza la salud auditiva. Este virus posee la capacidad de provocar sordera, pero la vacunación frena este riesgo de forma efectiva.
El padecimiento no se limita a la fiebre o al sarpullido, sino que ataca la red neurológica y puede causar daños en la audición. Esta consecuencia transforma una infección común en un problema que perdura para toda la vida si no existe la protección adecuada.

¿Puede el sarampión causar pérdida de audición?
La pérdida de audición por este virus ocurre a través de un proceso que destruye la capacidad sensorial de los individuos. La magnitud de este daño afecta la calidad de vida y el desarrollo, especialmente en las etapas más tempranas del crecimiento.
Así es como el sarampión causa daños auditivos, de acuerdo con un estudio publicado en Community Ear and Hearing Health y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC):
- Ataque bilateral: La sordera que genera el virus suele ser neurosensorial y afecta a ambos oídos por igual.
- Riesgo de encefalitis: Uno de cada mil niños desarrolla una inflamación cerebral grave, condición que deja secuelas de sordera o discapacidad intelectual permanente.
- Infecciones recurrentes: Las infecciones de oído se presentan en uno de cada diez niños contagiados, lo que complica la recuperación y el bienestar auditivo.

¿Cómo el sarampión afecta el oído?
El virus del sarampión viaja por el organismo e infecta las diminutas estructuras del oído interno. Una vez instalado, provoca lesiones en los tejidos sensoriales que carecen de cura en la mayoría de los casos.
Estos son los daños que genera el sarampión en el sistema auditivo, como explica un estudio publicado en Cureus e investigaciones disponibles en Communications Medicine:
- Daño neurosensorial: El virus destruye el nervio auditivo y las células sensoriales, lo que bloquea la entrada de sonido hacia el cerebro de forma abrupta.
- Alteración ósea: La enfermedad remodela los huesos del oído de forma anormal, lo que impide la vibración del sonido. Se ha identificado material genético del virus oculto en el tejido óseo de los pacientes.

¿Quiénes son más vulnerables a estos problemas?
Nadie escapa por completo a los estragos de este virus, pero ciertos grupos enfrentan un peligro mayor. Las secuelas auditivas cambian la vida de quienes tienen sistemas de defensa inmaduros o comprometidos por otras condiciones médicas, como la leucemia o el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).
Estas son las personas con mayor vulnerabilidad ante los daños del sarampión, de acuerdo con los CDC:
- Infantes y adultos: Los niños menores de cinco años y los adultos mayores de 20 años presentan una fragilidad superior.
- Mujeres gestantes: Las mujeres embarazadas enfrentan síntomas agresivos de la enfermedad que exponen al bebé a nacimientos prematuros o bajo peso al nacer.
- Inmunidad baja: Pacientes con leucemia o infección por VIH corren un peligro inminente debido a su incapacidad para contener la replicación del virus.

¿A qué edades se debe recibir la vacuna contra el sarampión?
La vacunación es el escudo infalible para frenar la amenaza y proteger los oídos. El esquema de salud establece las edades idóneas para recibir las dosis y asegurar que el virus no encuentre huéspedes para propagarse.
A estas edades es necesario recibir la vacuna contra el sarampión, de acuerdo con la Secretaría de Salud (Ssa) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS):
- Dosis cero: Para bebés de seis a once meses en zonas de alto riesgo se aplica una dosis inicial, aunque esta no sustituye al esquema final.
- Esquema regular: La primera vacuna triple viral se inyecta a los 12 meses y la segunda dosis de refuerzo a los 18 meses.
- Población rezagada: Los niños de uno a 12 años con esquemas incompletos deben acudir a la clínica para recibir las dosis faltantes.
- Blindaje adulto: Personas de 13 a 49 años, junto al personal médico y docente, requieren la dosis doble viral para obtener una inmunidad segura.
Esta protección garantiza que el sistema inmune esté listo para neutralizar al virus del sarampión. De este modo, se evitan las complicaciones de la enfermedad capaces de dañar la audición de manera permanente.
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