¿El sarampión puede causar ceguera? Esto responde la ciencia
La vacunación es la única defensa efectiva para prevenir estas complicaciones, especialmente en niños.

El sarampión regresa como una enfermedad que podría causar problemas graves en la vista debido a sus complicaciones. Para prevenir estos daños, la vacunación oportuna representa la herramienta más efectiva.
El virus no solo provoca fiebre y sarpullido; su paso por el organismo deja huellas profundas. Al alojarse en los tejidos oculares, el sarampión destruye estructuras internas que la medicina difícilmente logra reparar una vez que la infección avanza sin control.

¿Cómo podría el sarampión causar ceguera?
El agente infeccioso viaja por el torrente sanguíneo hasta alcanzar los ojos y el sistema nervioso. La ciencia detalla diversas vías destructivas mediante las cuales el sarampión anula la visión de las personas.
De esta forma el virus puede provocar la pérdida de la vista, de acuerdo con una investigación disponible en New England Journal of Medicine (NEJM) y un estudio publicado en American Journal of Tropical Medicine and Hygiene (AJTMH):
- Úlceras corneales (queratitis): El patógeno daña las células de la superficie transparente del ojo y deja cicatrices opacas permanentes.
- Ataque a la retina y nervio óptico: La infección inflama el fondo del ojo y bloquea la transmisión de imágenes hacia el cerebro.
- Agotamiento de vitamina A: El sarampión consume este nutriente con rapidez, lo que agrava las heridas y úlceras oculares.
- Ceguera cortical por daño cerebral: En complicaciones graves, el virus aniquila las áreas del cerebro responsables de procesar la información visual.

¿Qué efectos tiene el sarampión en los ojos?
Cuando ocurre un contagio, los ojos encienden las alarmas del cuerpo. Las molestias visuales aparecen como síntomas tempranos, pero también marcan el inicio de secuelas que devastan la capacidad de ver con claridad.
Estos son los efectos del sarampión en la visión, como explica un estudio publicado en la revista Kerala Journal of Ophthalmology:
- Conjuntivitis severa: Los pacientes presentan ojos rojos, llorosos y con secreciones abundantes durante la etapa inicial.
- Fotofobia y dolor constante: El virus provoca una molestia profunda y una sensibilidad extrema ante la exposición a la luz.
- Visión borrosa y manchas: La inflamación interna daña la mácula, zona necesaria para leer, reconocer rostros y conducir.
- Pérdida visual súbita: En complicaciones neurológicas, la ceguera aparece repentinamente antes de notar otros fallos cerebrales.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de sufrir estas complicaciones?
Nadie escapa a los estragos de esta enfermedad, pero el virus se ensaña con quienes poseen sistemas inmunes debilitados. Las fallas en las defensas y las carencias nutricionales abren la puerta para que el daño en la vista resulte irreversible.
Estas personas son más propensas a sufrir daños visuales, de acuerdo con la American Academy of Ophthalmology (AAO):
- Niños pequeños sin vacuna: Son los más vulnerables; miles sufren pérdida de visión anualmente en regiones con pocos recursos.
- Pacientes con desnutrición: La falta de vitamina A debilita la protección ocular frente a la agresión viral.
- Bebés de pocos meses: Al perder los anticuerpos maternos, quedan desprotegidos ante las complicaciones más agresivas.
- Adultos jóvenes: Aquellos con inmunidad disminuida pueden desarrollar lesiones en la córnea durante brotes recientes.

¿Dónde recibir la vacuna contra el sarampión?
Evitar esta crisis visual requiere una acción sencilla: vacunarse a tiempo. La Secretaría de Salud (Ssa) despliega herramientas para que la población consulte dónde recibir el biológico.
- Sitio oficial “¿Dónde me vacuno?”: Esta plataforma ubica al instante los más de 21 mil puntos de inmunización disponibles.
- Línea telefónica 079: Número gratuito disponible las 24 horas; al presionar la tecla 7, un agente indica la clínica más cercana.
- Clínicas públicas: Hospitales y centros del IMSS e ISSSTE aplican las dosis sin costo alguno para la ciudadanía.
- Esquemas específicos: Se aplica la vacuna SRP a menores de 10 años y la SR a personas de entre 10 y 49 años.
Mantener la cobertura por encima del 95% es la única estrategia que garantiza la erradicación de las secuelas visuales y protege a los menores de cinco años de requerir hospitalizaciones.
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