Mito o realidad: ¿Crujirse los dedos causa artritis? Esto dice la ciencia

Crujir los dedos con fuerza excesiva puede debilitar el agarre o dañar los ligamentos.

thumb
Crujir los dedos con frecuencia podría ser contraproducente.Imagen hecha con IA

Crujir los dedos es un hábito muy común que genera dudas sobre la salud de las manos. Muchos temen que esta costumbre cause artritis o dolor articular, por lo que resulta fundamental conocer qué dice la ciencia al respecto.

El sonido sordo de los nudillos produce alivio para unos y rechazo para otros. Es momento de dejar atrás las viejas creencias para adentrarse en la realidad anatómica de este fenómeno tan peculiar.

thumb
Crujir los dedos es una práctica poco peligrosa.Canva

¿Por qué crujen los dedos?

Entender el origen de este ruido es necesario. No se trata de huesos rompiéndose, sino de un proceso físico natural que ocurre dentro de las conexiones del cuerpo cuando se estira la articulación o existe presión.

Las principales razones de este llamativo estallido son las siguientes, de acuerdo con Harvard Health Publishing:

  • Liberación de gases: Al estirar la unión ósea, se liberan burbujas de nitrógeno acumuladas en el líquido sinovial, lo que crea el característico sonido al ser comprimidas rápidamente.
  • Presión negativa: El chasquido también responde al vacío que se genera cuando los huesos se separan, creando una succión temporal dentro de la cápsula protectora de la articulación.
thumb
El crujido es un sonido normal que causan algunas articulaciones al estirarse.Canva

¿Crujirse los dedos causa artritis?

Esta representa la preocupación más grande de la población. Afortunadamente, la ciencia en salud articular tiene respuestas muy claras y tranquilizadoras sobre la relación con esta enfermedad.

Esta es la realidad detrás del mito, como explica Cleveland Clinic:

  • Un mito desmentido: Varios estudios a largo plazo confirman que no existe ninguna relación entre el hábito de tronarse los nudillos y un mayor riesgo de desarrollar osteoartritis en las manos.
  • La frecuencia no influye: Una investigación demostró que ni la cantidad de años ni la periodicidad diaria con la que se realizan estos movimientos aumentan las probabilidades de sufrir hinchazón crónica.
thumb
Crujir los dedos no se relaciona con la artritis.Canva

¿Qué puede suceder si se hace con frecuencia?

Si este comportamiento se vuelve compulsivo o se ejecuta con demasiada fuerza, el organismo podría experimentar las siguientes consecuencias, de acuerdo con un estudio publicado en Journal of Ecophysiology and Occupational Health y un artículo de la Revista Pediátrica de Atención Primaria:

  • Menor fuerza de agarre: Se ha documentado que quienes lo hacen de forma compulsiva pueden llegar a desarrollar cierta debilidad al sujetar objetos y una reducción en la potencia general de las manos.
  • Hiperlaxitud articular: El estiramiento constante puede aflojar los ligamentos, lo que genera un rango de movimiento inusualmente amplio y una mayor movilidad en los dedos.
  • Nódulos de Garrod: Este hábito compulsivo puede ocasionar la aparición de bultos fibrosos superficiales y benignos en las articulaciones.
  • Engrosamiento del cartílago: Algunos estudios de ultrasonido sugieren que el cartílago de la cabeza del metacarpiano podría volverse más grueso, aunque sin vinculación con patologías.
  • Riesgo de lesiones: Si se aplica una presión excesiva o en una dirección equivocada, existe la posibilidad de lesionar un ligamento o incluso provocar una dislocación.
thumb
Si hay dolor al crujirse los dedos, es hora de acudir con un especialista.Canva

¿Cuándo acudir al médico si los dedos crujen demasiado?

Hacer sonar los nudillos es un hábito seguro si se realiza con suavidad. Sin embargo, el cuerpo siempre emite señales de alerta que deben ser atendidas por un especialista si aparecen los siguientes síntomas:

  • Aparición de dolor: El chasquido jamás debe causar molestia. Si se percibe un dolor agudo o punzadas, es una señal clara de que algo funciona mal y requiere revisión inmediata.
  • Hinchazón repentina: Notar los dedos inflamados, enrojecidos o calientes después de manipularlos puede indicar daño en los tejidos blandos que necesita un diagnóstico profesional.
  • Deformidad evidente: Si se perciben cambios en la alineación natural de los huesos o la presencia de bultos firmes que no desaparecen, es momento de programar una cita con un especialista.
  • Pérdida de movilidad: Cuando el crujido se acompaña de rigidez extrema o dificultad para cerrar el puño, se requiere una evaluación clínica urgente para determinar la causa.

En definitiva, hacer sonar las articulaciones de vez en cuando no arruinará las manos ni condenará a la persona a sufrir artritis. Es importante cuidar la fuerza aplicada y prestar atención a las sensaciones físicas para mantener los dedos sanos.