¿Cómo afecta la neumonía a los pulmones? Estas son las principales complicaciones
La neumonía es una infección pulmonar que puede causar complicaciones graves como fibrosis pulmonar, si los alvéolos se llenan de pus o líquido.

La neumonía ocurre cuando diversos gérmenes, sean bacterias, virus o microorganismos, logran invadir tu aparato respiratorio, donde los principales afectados son los pulmones.
Esta infección pulmonar es mucho más común de lo que imaginas. En México, el Boletín Epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica contabiliza 18,083 casos acumulados de neumonía y bronconeumonía hasta la semana 43.
Lejos de ser un simple resfriado fuerte, la neumonía puede desencadenar una enfermedad de intensidad variable, desde algo leve hasta complicaciones muy graves, sin importar tu edad.

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¿Cómo afecta la neumonía a los pulmones?
La neumonía causa una batalla dentro de tus pulmones, específicamente en las áreas más delicadas.
Así es como afecta la neumonía a los pulmones, de acuerdo con el Manual Merck y un estudio publicado en Springer:
- Invasión a los alvéolos: La infección impacta directamente los pequeños sacos de aire, conocidos como alvéolos, y los tejidos que los rodean.
- La zona del pulmón que debería estar llena de aire se carga de células inflamatorias y líquidos, lo que se llama consolidación.
- Riesgo de abscesos: En algunos casos, se puede formar una acumulación de pus conocida como absceso pulmonar.
- Posible empiema: También puede ocurrir una acumulación de pus en el espacio entre el pulmón y la pared del tórax.

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¿Qué le hace la neumonía al sistema respiratorio?
Más allá del daño estructural en el pulmón, esta infección afecta la función respiratoria y puede tener consecuencias que van mucho más allá de la recuperación inmediata.
Estos son los principales daños al sistema respiratorio, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Manual Merck:
- Tos con esputo: El síntoma más característico es una tos que produce esputo, que es ese moco espeso o con una coloración extraña.
- Ahogo y dolor: Es común sentir dificultad para respirar o ahogo (disnea) y dolor en el pecho.
- Disminución de oxígeno: Una neumonía grave puede impedir que el oxígeno llegue a tu torrente sanguíneo, lo que puede ser mortal si los niveles bajan demasiado.
- Fibrosis pulmonar (Secuela): Las infecciones pulmonares graves pueden dejar secuelas a largo plazo, como la fibrosis pulmonar, que compromete tu función respiratoria.
- Lesión pulmonar aguda: La inflamación excesiva puede llevar al Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda (SDRA), causando una respiración rápida y superficial.

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¿Cómo prevenir la neumonía y cuáles son los tratamientos?
La mejor defensa es la prevención, y si la infección ataca, la clave es un tratamiento rápido y específico.
Te dejamos algunas estrategias de prevención, de acuerdo con MedlinePlus y los CDC:
- Vacunación: Existen vacunas que brindan protección contra microorganismos comunes que causan neumonía, como Streptococcus pneumoniae, la gripe, el Covid-19 y el Virus Respiratorio Sincitial (VRS).
- Dejar de fumar: Es la medida más eficaz para evitar la neumonía y complicaciones pulmonares crónicas.
- Lávate las manos de forma regular y desinfecta las superficies que tocas mucho para evitar infecciones respiratorias.
- Mantente lejos de las personas que están enfermas, y si tú lo estás, limítate a estar cerca de otros.
Si la enfermedad ya da inicios, existen opciones de tratamiento:
- Uso de antibióticos: Se inician rápidamente si se sospecha una neumonía bacteriana para reducir la gravedad y la posibilidad de complicaciones.
- Fármacos específicos: Según el germen, se pueden usar antivíricos (como para la gripe o el COVID-19), antifúngicos o antiparasitarios.
- Terapia de soporte: Incluye ejercicios de respiración profunda para eliminar secreciones, además de oxígeno suplementario si los niveles en sangre son bajos.
- Cuidado hospitalario: Los pacientes más vulnerables son frecuentemente hospitalizados para recibir tratamiento intravenoso.
La neumonía es un desafío serio para tu sistema respiratorio. Afortunadamente, tienes herramientas poderosas en la prevención, como las vacunas y los hábitos saludables, y tratamientos eficaces que, aplicados a tiempo, marcan la diferencia.
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