¿Caminar rápido ayuda a vivir más? Un estudio lo responde
La ciencia había descubierto que hacer caminatas era bueno para la salud, pero aumentar el ritmo puede repercutir en la calidad y el tiempo de vida

La vida moderna, a menudo, nos sumerge en una rutina sedentaria que, aunque imperceptible al principio, socava silenciosamente nuestra salud. Pasamos largas horas frente a pantallas, en desplazamientos pasivos o en trabajos de oficina, lo que nos aleja cada vez más del movimiento natural del cuerpo.
Sin embargo, la buena noticia es que el antídoto contra esta inactividad puede ser más accesible y gratificante de lo que imaginamos. La actividad física regular, incluso en sus formas más sencillas como caminar, posee el poder de transformar nuestro bienestar general. Pero, ¿es suficiente con caminar? Un estudio lo responde.

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¿Caminar rápido reduce el riesgo de mortalidad?
Un estudio reciente publicado en el American Journal of Preventive Medicine (AJPMPOnline), ha arrojado luz sobre esta cuestión, sugiriendo que la velocidad al caminar puede ser un indicador vital de salud y longevidad.
Esta investigación encontró que caminar a un ritmo más rápido se asocia con un riesgo significativamente menor de mortalidad por todas las causas, así como de mortalidad por enfermedades cardiovasculares y cáncer.
Esto complementa las recomendaciones existentes que ya enfatizan la importancia de la actividad física de intensidad moderada para la prevención de enfermedades crónicas.
¿Qué otras ventajas para la salud tengo si hago caminatas?
La importancia de la actividad física de intensidad moderada, como caminar, tiene efectos positivos en la prevención de enfermedades que contribuyen a la mortalidad, de acuerdo con la Secretaría de Salud (SSA).
- La actividad física sostenida es clave en la prevención de la recuperación del peso.
- El ejercicio tiene el beneficio adicional de reducir los riesgos de enfermedades cardiovasculares y diabetes, más allá de la reducción de peso por sí sola.
- Todos los adultos deben fijarse la meta a largo plazo de acumular al menos 30 minutos o más de actividad física de intensidad moderada la mayoría, y preferiblemente todos, los días de la semana. Caminar es particularmente atractivo por su seguridad y accesibilidad.
- Eficiencia cardiovascular: las actividades aeróbicas, como caminar, hacen que respires más rápido y profundamente, aumentando el oxígeno en la sangre. El corazón late más rápido, enviando más sangre a los músculos y de vuelta a los pulmones, lo que mejora la eficiencia del corazón, los pulmones y los vasos sanguíneos para transportar oxígeno por todo el cuerpo. Esto facilita la realización de tareas físicas rutinarias.

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Según SSA, la actividad física, junto con una dieta equilibrada, es la base para un estilo de vida saludable y activo. Por su parte, la NHLBI (un sitio web oficial del gobierno de Estados Unidos) destaca que el ejercicio reduce los riesgos de enfermedades cardiovasculares y diabetes.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. (citado por Mayo Clinic) recomienda al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad aeróbica vigorosa a la semana, o una combinación de ambas. Estas prácticas pueden repartirse a lo largo de la semana.
Estas recomendaciones, especialmente para actividades como caminar a un ritmo que se considera de intensidad moderada (por ejemplo, 3 kilómetros en 30 minutos), apuntan a una mejora general de la salud que indirectamente contribuye a una vida más larga y con menor riesgo de enfermedades crónicas.

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¿Cuáles son los mejores ejercicios para mantenerse saludable?
Para una salud óptima y duradera, NHLBI sugieren que un plan de entrenamiento físico debe ser integral y equilibrado, abarcando elementos clave:
- Aptitud Aeróbica (Cardio o Resistencia): eleva la frecuencia cardíaca, mejorando la eficiencia del sistema cardiovascular. Algunos ejemplos son caminar, trotar o andar en bicicleta.
- Entrenamiento de Fuerza: crucial para aumentar la fortaleza ósea y muscular, ayudar en el control o pérdida de peso. Levantar pesas de mano (incluso caseras), dominadas, abdominales y sentadillas son ideales para estos fines.
- Ejercicios para el core (Músculos Centrales): fortalecen los músculos del abdomen, la parte baja de la espalda y la pelvis. Las planchas, puentes, abdominales y ejercicios con balón de estabilidad son algunos ejemplos.
- Flexibilidad y estiramiento: aumenta el rango de movimiento de las articulaciones, mejora la postura y ayuda a reducir el estrés y la tensión, como es usual en las clases de Yoga.
Es importante comenzar cualquier rutina de ejercicio lentamente y aumentar la intensidad gradualmente para evitar lesiones. Además, hacer actividades físicas que se disfruten ayudará a mantener la constancia y a alcanzar los objetivos de salud.
Hacer ejercicio es mucho más que una simple recomendación; es un pilar fundamental para una vida plena y saludable. Desde sus efectos preventivos contra enfermedades crónicas hasta su impacto positivo en el desarrollo cognitivo y emocional, cada paso y cada movimiento cuentan.
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