- EL MÁS RÁPIDO
¿Cuál es el músculo más rápido del cuerpo?
R. El músculo más rápido del cuerpo humano es el orbicular del ojo. Este músculo circular rodea cada ojo y se encarga de cerrar los párpados.
Puede contraerse en tan sólo 0.1 segundos, reaccionando ante un objeto que se acerca o para humectar el ojo. Parpadeamos unas 11,520 veces al día, lo que demuestra su velocidad y resistencia.
Otros músculos como el de la lengua o el cardiaco son rápidos, pero el orbicular lidera por su contracción instantánea. Esta capacidad es vital para proteger la visión. Su estructura incluye partes orbital, palpebral y profunda, anclada en huesos faciales.
- UNIVERSALES
¿Es cierto que las expresiones faciales son universales?
R. Así es, las expresiones faciales son universales en todas las culturas. Según el experto David Matsumoto, todos los humanos mostramos las mismas expresiones para las emociones en todo el mundo porque compartimos los mismos músculos faciales y estructura, independientemente de la edad, el sexo, la etnia o la cultura. Sin embargo, la cultura determina cuándo se expresan esas emociones y cómo se perciben.
Los gestos, en cambio, están definidos por la cultura y otros factores, y se dividen en dos categorías. Los ilustradores del habla son movimientos de manos que refuerzan lo que dice el hablante y pueden ser más o menos sutiles según las normas culturales. Los emblemas son gestos específicos de cada cultura como el pulgar arriba para decir OK o bien. Cada cultura tiene sus propios emblemas, pero Matsumoto argumenta que algunos se están volviendo casi universales, por ejemplo, el movimiento de cabeza de arriba abajo para decir sí.
Esta universalidad de las expresiones básicas como alegría, sorpresa, miedo, tristeza, ira y asco demuestra una base biológica común en la comunicación no verbal, mientras que los gestos reflejan aprendizaje cultural. Estudios transculturales confirman que incluso en sociedades aisladas se reconocen estas expresiones faciales con alta precisión.
- SABE DIFERENTE
¿Por qué la comida sabe diferente en los aviones?
R. La comida cambia de sabor en pleno vuelo por una combinación de factores físicos que alteran nuestro paladar. A 10 mil metros de altura, la cabina tiene baja presión y una humedad muy reducida, condiciones que resecan la nariz y la boca. Como gran parte del sabor depende del olfato, nuestra capacidad para percibir lo dulce y lo salado puede disminuir hasta en 30 por ciento. El resultado es una sensación de sabores más planos y menos aromáticos.
A esto se suma el ruido constante del avión, que interfiere con la forma en que el cerebro procesa el gusto. No es casualidad que alimentos intensos, ácidos o umami —como el jugo de tomate— resulten más agradables en vuelo que en tierra.
Además, la comida no se cocina a bordo: por seguridad, las aerolíneas deben prepararla en tierra, enfriarla rápidamente y luego recalentarla en hornos muy básicos dentro del avión. Ese proceso afecta textura, aroma y temperatura, tres elementos clave para disfrutar un plato.
Entonces, no es que la comida sea peor: es que su cuerpo, en el aire, sabe distinto.
