Bochornos en la menopausia podrían alertar riesgo cardiovascular

Los bochornos y sudores nocturnos intensos durante la menopausia se asocian con mayor riesgo cardiovascular.

Las mujeres sufren de bochornos en la menopausia
Las mujeres sufren de bochornos en la menopausiaImagen generada con IA

Los bochornos suelen considerarse una consecuencia incómoda, pero inofensiva, de la menopausia. Sin embargo, cuando son intensos, frecuentes o se mantienen durante varios años, podrían aportar información sobre el riesgo cardiovascular de una mujer.

Angélica Navarro, directora médica asociada de Novo Nordisk, advirtió que la sudoración y el calor excesivo propios de la menopausia suelen normalizarse, pese a que pueden funcionar como indicadores de riesgo. La especialista señaló que una mayor carga de síntomas se ha relacionado con infarto, eventos vasculares y mortalidad cardiovascular.

La evidencia disponible exige, no obstante, hacer una precisión: los bochornos no permiten anticipar que una mujer sufrirá un infarto ni constituyen su causa directa. Los estudios han encontrado asociaciones estadísticas con un conjunto de enfermedades cardiovasculares, pero todavía no prueban que tratar los bochornos reduzca automáticamente el riesgo de padecerlas.

El estudio que relacionó la intensidad de los bochornos con el corazón

Uno de los análisis más amplios fue publicado en 2020 en American Journal of Obstetrics and Gynecology. Los investigadores reunieron los datos individuales de 23 mil 365 mujeres procedentes de seis estudios prospectivos. Ninguna había presentado una enfermedad cardiovascular antes de ingresar al análisis.

El equipo evaluó por separado dos características de los síntomas vasomotores, nombre médico que engloba los bochornos y la sudoración nocturna:

  • Frecuencia: nunca, rara vez, algunas veces o con frecuencia.
  • Intensidad: inexistente, leve, moderada o grave.

También estudió si los síntomas habían comenzado antes o después de la menopausia. El desenlace no fue únicamente el infarto: se analizaron diferentes eventos cardiovasculares clínicos, por lo que los porcentajes no deben interpretarse como el riesgo específico de sufrir un ataque cardiaco.

Los bochornos en la menopausia
Los bochornos en la menopausiaPexels

Los resultados mostraron que la intensidad fue más relevante que la frecuencia. En comparación con las mujeres sin esos síntomas:

  • Los bochornos graves se asociaron con un riesgo cardiovascular 83% mayor.
  • La sudoración nocturna grave se relacionó con un riesgo 59% mayor.
  • Presentar síntomas vasomotores graves en general se asoció con un riesgo 111% mayor, es decir, poco más del doble.
  • Cuando coexistían bochornos y sudoración nocturna, el riesgo fue 55% mayor.

En cuanto a la frecuencia, los bochornos más repetidos no mostraron una asociación clara en ese análisis. La sudoración nocturna sí: experimentarla “algunas veces” se vinculó con un riesgo 22% mayor y tenerla “con frecuencia”, con uno 29% mayor.

¿Qué significa tener bochornos frecuentes?

Otra investigación, publicada en 2021 en el Journal of the American Heart Association, siguió a 3 mil 83 mujeres de entre 42 y 52 años pertenecientes al estudio estadounidense SWAN.

Las participantes acudieron hasta a 16 evaluaciones a lo largo de aproximadamente 22 años. En cada visita informaron cuántos días habían presentado bochornos o sudores nocturnos durante las dos semanas anteriores. Las categorías fueron:

  • Ningún día.
  • Entre uno y cinco días.
  • Seis días o más.

Los eventos considerados incluyeron infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca, procedimientos de revascularización y muertes cardiovasculares.

La menopausia está relacionada con la pérdida de materia gris en el cerebro, investigación
La menopausia está relacionada con la pérdida de materia gris en el cerebro, investigaciónCanva

Las mujeres que reportaron síntomas durante seis o más días en un periodo de dos semanas tuvieron un riesgo 51% mayor de presentar posteriormente alguno de esos eventos, en comparación con quienes no tenían síntomas.

La persistencia también importó. Cuando los síntomas frecuentes aparecieron en más de un tercio de las consultas realizadas durante el seguimiento, el riesgo cardiovascular fue 77% mayor. En cambio, presentar bochornos durante uno a cinco días no se relacionó con un incremento estadísticamente significativo.

¿La relación desaparece al considerar obesidad, presión alta o diabetes?

No desapareció por completo. Los análisis fueron ajustados para intentar separar el efecto de los síntomas vasomotores del de otros factores conocidos, como la edad, el peso corporal, el tabaquismo, la presión arterial, los niveles de lípidos y glucosa, la actividad física, el uso de medicamentos y las características reproductivas.

En el estudio SWAN, la asociación con síntomas frecuentes o persistentes se mantuvo en los modelos multivariables, es decir, después de considerar varios factores cardiovasculares tradicionales. Esto no demuestra causalidad, pero sugiere que los bochornos podrían aportar información adicional y no ser únicamente un reflejo del peso o de la hipertensión.

Mayoría de mujeres afronta la menopausia sin atención médica. Foto: Canva.
Mayoría de mujeres afronta la menopausia sin atención médica. Foto: Canva.

Sus autores reconocieron que los síntomas fueron reportados por las propias participantes y que los seis estudios incluidos no necesariamente los midieron de forma idéntica.

Algunos análisis han concluido que buena parte de la asociación entre los síntomas menopáusicos y las enfermedades cardiovasculares puede explicarse por factores de riesgo compartidos. Por ello, los bochornos todavía no se utilizan de manera aislada para calcular si una mujer sufrirá un infarto.