Tips para conservar los ajos, ideales para tenerlos siempre a la mano
Conoce los mejores tips para conservar los ajos, para que duren más tiempo en buen estado y los tengas a la mano.

El ajo es uno de los ingredientes más utilizados en la cocina diaria gracias a su sabor intenso y su capacidad para realzar casi cualquier platillo. A pesar de ser un alimento resistente, puede echarse a perder antes de lo esperado si no se almacena correctamente.
Factores como la humedad, la temperatura y la ventilación influyen directamente en su duración. Con esos tips para conservar los ajos podrás evitar que germinen demasiado pronto y reducir el desperdicio en casa.
¿Cómo conservar los ajos frescos enteros?
Cuando el ajo se mantiene entero y con su cáscara, cuenta con una protección natural que ayuda a conservar su calidad por más tiempo. Esa cubierta exterior evita que pierda humedad rápidamente y actúa como barrera ante contaminantes externos. Deben guardarse de esta manera:
- Espacio fresco, seco y sin luz directa: se recomienda guardar el ajo en un sitio ventilado, alejado de la luz solar y con temperatura moderada, como una despensa o alacena.
- Buena circulación de aire: utilizar canastas, recipientes abiertos o bolsas de malla permite que el aire fluya y evita la acumulación de humedad.
- Evitar bolsas plásticas cerradas: El plástico sin ventilación puede retener humedad y favorecer la aparición de moho o que el ajo se deteriore más rápido.
En condiciones adecuadas, las cabezas de ajo pueden mantenerse en buen estado durante varios meses, incluso hasta medio año. Si se almacenan en lugares húmedos o muy cálidos, su duración disminuye notablemente.
¿Cómo saber que el ajo ya no sirve?
Si presenta alguno de estos signos, es importante descartarlo:
- Presencia de moho o manchas oscuras.
- Textura blanda o húmeda en los dientes.
- Aparición de brotes verdes; aunque el ajo aún puede consumirse, su sabor puede volverse más fuerte o amargo.

¿Se pueden refrigerar o congelar los ajos?
Guardar el ajo entero en el refrigerador no suele ser recomendable, ya que el frío puede estimular que brote antes de tiempo y afectar su calidad. En cambio, cuando los dientes ya están pelados o picados, sí es aconsejable refrigerarlos en un recipiente bien cerrado. De esta forma pueden conservarse durante varios días, generalmente entre una y dos semanas.
Congelar ajo es una alternativa práctica para alargar su duración. Puede congelarse entero (ya pelado), picado o triturado. También es posible dividirlo en pequeñas porciones para facilitar su uso posterior. Esto permite conservarlo por varios meses sin que pierda gran parte de su sabor, aunque al descongelarse, la textura puede cambiar y volverse más suave.
¿Cómo conservar ajos pelados o preparados?
En recipientes bien cerrados: Cuando el ajo ya está pelado o picado, lo más recomendable es guardarlo en un recipiente limpio, seco y con tapa hermética dentro del refrigerador. Esto ayuda a mantener su frescura y evita que el olor se disperse.
Ajo cubierto con aceite: Algunas personas optan por conservar ajo picado sumergido en aceite para facilitar su uso en la cocina. Sin embargo, esta práctica requiere cuidados especiales.
El ajo crudo en aceite no debe dejarse a temperatura ambiente, ya que puede representar un riesgo para la salud. Si se utiliza este método, debe mantenerse siempre en refrigeración y consumirse en pocos días. Nunca se recomienda almacenarlo fuera del refrigerador.
Congelado en pequeñas porciones: Otra opción es colocar ajo picado o triturado en moldes pequeños y congelarlo. Una vez sólido, se puede transferir a bolsas o recipientes cerrados. Este método permite tener porciones listas para usar en cualquier momento.
Evita guardarlo cerca de frutas que desprenden gases, ya que algunas frutas liberan sustancias que aceleran el proceso natural de maduración de otros alimentos, lo que puede afectar la conservación del ajo.

Seguir estos tips para conservar los ajos ayuda a evitar desperdicio, conservar el sabor y asegurarse de que el ajo esté siempre listo para utilizarse en cualquier receta.
EL EDITOR RECOMIENDA



