Insectos en tu plato: por qué son el superalimento del futuro en el mundo

Descubre por qué los insectos comestibles son ricos en proteínas, vitaminas y minerales, ¡por algo considerados alimentos del futuro!

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Beneficios de insectos comestibles

¿Qué tan saludable es comer insectos? La práctica de alimentarnos con estos animales es tan antigua como el ser humano y no es casualidad, pues tienen amplios beneficios para la salud y el planeta.

La entomofagia —consumo de insectos— ha existido durante milenios como parte de dietas tradicionales en diversas culturas alrededor del mundo. Sin embargo, es recién en el siglo XXI que la ciencia moderna ha comenzado a reconocer los insectos como una fuente nutritiva, sostenible y eficiente de alimentación. 

Hoy, esta práctica gana terreno en agendas globales de salud y seguridad alimentaria, gracias a su fuerte perfil nutricional y su bajo impacto ambiental. De acuerdo con el Gobierno de México, los insectos comestibles proporciones proteínas de alta calidad y grasas saludables; además de vitaminas y minerales esenciales. 

En el mundo, existen aproximadamente 1,681 especies de insectos que son aptos para el consumo humano; en México, se cuentan con 549 especies de estas. Incluso se trata de los mismos que comieron los pobladores originarios del territorio en la épica prehispánica.  

La producción de insectos comestibles conlleva una huella ambiental reducida en comparación con la ganadería tradicional: requieren menos agua, menos tierra y generan menos gases de efecto invernadero.

Esta combinación de beneficios —nutricionales, sanitarios y ecológicos— está posicionando a los insectos como un superalimento del futuro.

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Beneficios de insectos comestibles. Foto: Canva

¿Qué hace que los insectos comestibles sean tan nutritivos?

  • Proteínas completas y aminoácidos esenciales

Muchos insectos contienen entre el 40 % y 65 % de proteína en peso seco, con un perfil completo en aminoácidos esenciales, lo que los convierte en una fuente valiosa para el desarrollo y reparación muscular.

  • Grasas saludables y fibras

Aportan proporciones significativas de ácidos grasos omega‑3 y omega‑6, que favorecen la salud cardiovascular. También contienen fibra (como la quitina), que ayuda al tránsito intestinal y actúa como prebiótico, de acuerdo a la American Heart Association

  • Vitaminas y minerales clave

Son fuente notable de vitamina B12**, hierro, zinc, calcio y fósforo —nutrientes fundamentales para el metabolismo, defensa inmunológica, formación ósea y transporte de oxígeno.

  • Componentes funcionales bioactivos

Estudios actuales destacan funciones antioxidantes, antimicrobianas, cardioprotectoras e inmunomoduladoras en ciertos insectos, lo que abre posibilidades como alimentos funcionales o ingredientes terapéuticos.

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Beneficios de insectos comestibles. Foto: Canva

Insectos comestibles: beneficiosos para el planeta 

La adopción de insectos en la alimentación va más allá de aportar nutrientes: representa una vía viable para enfrentar retos de salud pública, seguridad alimentaria y cambio climático.

Según informes de la FAO, los insectos representan una fuente alternativa clave de proteínas y micronutrientes, especialmente en zonas donde la desnutrición es prevalente o donde la ganadería extensiva no es factible.

Producir insectos exige menor área de cultivo, menos agua y genera menos emisiones de gases comparado con la ganadería tradicional. Además, los insectos aportan nutrientes esenciales sin las grasas saturadas comunes en otras carnes.

Aunque aún existen barreras culturales, sobre todo en Occidente, el interés en productos derivados de insectos (harinas, snacks, barritas) está creciendo. La Unión Europea ya ha aprobado varias especies para consumo humano y el mercado global proyecta un fuerte crecimiento en los próximos años, sobre todo, teniendo en cuenta el rápido crecimiento de la población. 

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Beneficios de insectos comestibles. Foto: Canva

¿Por qué los insectos son tan populares como comida en México?

México es uno de los países con mayor riqueza en especies de insectos comestibles en el mundo. Desde tiempos prehispánicos, estas criaturas han formado parte integral de la dieta de distintas culturas originarias, no solo por su valor nutricional, sino también por su disponibilidad y conexión con la tierra. 

En el Códice Florentino, escrito alrededor del 1521 por fray Bernardino de Sahagún, se mencionan 96 especies comestibles en el área que hoy se conoce como la zona metropolitana del Valle de México.

Los insectos comestibles más populares en México son:

  • Chapulines: grillos tostados, especialmente comunes en Oaxaca.
  • Escamoles: larvas de hormiga, llamados “el caviar mexicano”.
  • Chicatana: hormigas voladoras de gran tamaño.
  • Gusanos de maguey: blancos y rojos, típicos del mezcal y platillos regionales.
  • Jumiles: insectos aromáticos consumidos en tacos y salsas.

Los insectos ofrecen sabores muy distintos a los de la carne o vegetales: tostados, terrosos, umami e incluso dulzones. Además, la inclusión de insectos en la alta cocina mexicana responde a una corriente gastronómica global que busca recuperar técnicas ancestrales, minimizar desperdicio y promover la soberanía alimentaria.

Para muchas regiones mexicanas, ofrecer platillos con insectos es un acto de orgullo y autenticidad. Lugares como Oaxaca, Hidalgo, Puebla y Morelos han convertido estos alimentos en parte de su oferta turística gastronómica, atrayendo a viajeros nacionales e internacionales interesados en probar sabores únicos y conectarse con la cultura viva del país.

Turistas que visitan mercados como el de San Juan (CDMX) o el 20 de Noviembre (Oaxaca) pueden encontrar estos ingredientes frescos, preparados o como snacks, demostrando que el interés por la entomofagia va más allá de una moda: es una celebración de la historia y biodiversidad de México.