Manchamanteles de ciruela, un mole dulce y delicioso

Prepara un delicioso manchamanteles de ciruela, el mole que combina perfectamente los sabores dulces y picantes.

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Manchamanteles de ciruela, un mole dulce y delicioso

Los moles dulces son una de las variedades más apreciadas en la gastronomía mexicana actual, esta fusión de sabor dulce y picante son uno de los más apreciados por locales y extranjeros. El manchamanteles de ciruela, es una de las recetas que ejemplifican a la perfección este tipo de platos.

¿Qué es un manchamanteles?

Los manchamanteles son una de las 7 clasificaciones que existen para los moles. Este tipo de salsas se caracterizan por llevar salsas en su preparación. Su nombre popular alude a que “mancha manteles” por los tonos rojizos y profundos que adquiere la salsa al cocinarse con chiles secos, frutas y especias.

A diferencia de otros moles más densos o con notas de chocolate, el manchamanteles se distingue por incorporar fruta dentro del guiso: aporta dulzor natural, acidez y una textura carnosa que equilibra el picor de los chiles.

Es un plato casero y festivo, con variaciones regionales (sobre todo en el centro y sur de México). Puede servirse con pollo o cerdo, y acompañarse con arroz blanco y tortillas recién hechas. Su encanto está en el balance: chiles tatemados, especias tostadas y fruta jugosa que perfuma y da brillo a la salsa.

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Manchamanteles de ciruela, un mole dulce y delicioso. FOTO: cortesía Instagram

Receta de manchamanteles de ciruela

Ingredientes para 8 porciones:

  • 2 litros de agua
  • 1.2 kilos de espaldilla de cerdo en cubos medianos
  • 1 cucharadita de sal
  • ½ cucharadita de pimienta negra
  • 2 cucharadas de manteca o aceite

Para la salsa:

  • 6 chiles anchos, desvenados y sin semillas
  • 4 chiles guajillos, desvenados y sin semillas
  • 2 chiles pasilla, desvenados y sin semillas
  • 500 gramos de jitomate
  • 200 gramos de cebolla blanca, tatemada
  • 3 dientes de ajo, tatemados
  • ¼ taza ajonjolí tostado
  • ¼ taza almendra tostada
  • ¼ taza pepita de calabaza tostada
  • 1 rama de canela
  • 6 pimientas negras
  • ½ cucharadita comino en grano
  • 3 clavos de olor
  • 4 tazas de caldo
  • 2 cucharadas de piloncillo rallado
  • 2 cucharadas de vinagre de manzana
  • 1 cucharada de sal
  • 2 cucharadas de manteca
  • 10 ciruelas frescas (rojas o negras, en gajos)

Procedimiento:

  • Sazona el cerdo con sal y pimienta. En una olla amplia calienta 2 cucharadas de manteca y dora las piezas a fuego medio-alto.
  • Agrega el agua a la olla y cocina la carne por 50 minutos. Apaga y deja enfriar.
  • Tuesta los chiles en un comal caliente 10–15 segundos por lado hasta que suelten aroma (evita que se quemen). Colócalos en un tazón y cúbrelos con caldo caliente 15 minutos. Escurre y reserva.
  • Asa jitomates, cebolla y ajo hasta que se vean bien marcados.
  • En una sartén caliente tuesta ajonjolí, almendra, semillas de calabaza, canela, pimienta, comino y clavos por 1 minuto. Retira para evitar amargar.
  • En la licuadora coloca: chiles hidratados, jitomate, cebolla, ajo, semillas y especias tostadas, 2 tazas de caldo y sal. Licúa muy bien hasta obtener una salsa lisa. Si tu licuadora es pequeña, hazlo en dos tandas. Ajusta con más caldo si queda demasiado espesa.
  • En una olla agrega 2 cucharadas de manteca, vierte la salsa y cocina a fuego medio por 10 minutos, moviendo constantemente, hasta que cambie de color y se vuelva brillante.
  • Regresa el cerdo (sin caldo) a la olla, añade 1 taza más de caldo para cubrir parcialmente y cocina a fuego medio 25–35 minutos, tapado, hasta que la proteína esté suave.
  • Agrega los gajos de ciruela fresca y cocina por 7 minutos. Ajusta el sabor con piloncillo y vinagre hasta lograr un punto dulce-ácido equilibrado. Rectifica de sal.
  • Deja reposar 5 minutos. Acompaña con arroz blanco y tortillas de maíz. Decora con un toque de ajonjolí tostado.
  • La ciruela agrega notas agridulces y ligeramente ácidas que resaltan en la salsa. Si usas ciruela fresca (roja o negra), su piel aporta color y taninos suaves; su pulpa, pectinas naturales que ayudan a espesar sin volver pesado el mole.

Si prefieres, puedes usar ciruela pasa, conseguirás un dulzor más concentrado y una textura sedosa; conviene hidratarla 15 minutos en agua caliente o caldo; así quedará jugosa y fácil de licuar o de integrar entera.

El manchamanteles mejora al día siguiente. Refrigera 3–4 días en recipiente hermético o congela hasta 3 meses (sin la fruta fresca, que puedes añadir al recalentarlo para mejor textura).

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Manchamanteles de ciruela, un mole dulce y delicioso. FOTO: cortesía Instagram

¿Con qué frutas se puede hacer un manchamanteles?

Aunque aquí destacamos la ciruela, el manchamanteles puede hacerse con diferentes frutas según temporada y región. Estas son opciones populares:

  • Piña: aporta jugosidad y acidez; ideal para equilibrar chiles más dulces como el ancho. Úsala en cubos medianos para que no se deshaga.
  • Plátano macho (maduro): da cuerpo y dulzor. Agrégalo en rodajas doradas al final para que mantenga textura.
  • Manzana: añade dulzor y una acidez suave; funciona bien con pollo.
  • Pera: más delicada que la manzana; aporta perfume y suavidad a la salsa.
  • Durazno o chabacano: entregan notas florales y veraniegas; excelentes cuando están en plena temporada.
  • Mango: dulzor tropical con fibra suave; conveniente en cubos firmes para que no se deshaga.
  • Ciruela pasa: intensifica el dulzor y la sedosidad; perfecta para un perfil más oscuro y especiado.
  • Uvas (sin semilla): sorprenden en pequeñas cantidades, aportando estallidos dulces.
  • Guayaba: perfuma con acidez; se debe colar si se desea una salsa fina.

Evita sobrecargar, demasiada fruta vuelve la salsa excesivamente dulce y puede opacar el chile.

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Manchamanteles de ciruela, un mole dulce y delicioso. FOTO: cortesía Instagram

El manchamanteles de ciruela es un mole con carácter. Con esta receta puedes ajustar el perfil a tu gusto sin perder el equilibrio que lo hace tan querido en la cocina mexicana.

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