¿Qué son los entremets? Conoce esta técnica para hacer pasteles
Descubre qué son los entremets: conoce su historia, cómo se preparan y por qué son tan populares en la repostería actual.

La repostería ha cambiado mucho en los últimos años, y uno de los ejemplos más claros de esta evolución son los entremets. Este tipo de pastel destaca por estar formado por varias capas con distintas texturas y sabores, además de tener una presentación muy cuidada y llamativa. Por eso es común verlos en vitrinas de pastelerías modernas y en publicaciones de redes sociales.
Conoce qué son los entremets, su origen, su estructura y la forma en que se elaboran. Los entremets no solo buscan verse bien, sino también ofrecer una experiencia completa al combinar suavidad, firmeza y contraste en cada porción.
¿Qué es un entremet?
La palabra entremet proviene del francés y significa “entre platos”. En la Edad Media, este término se utilizaba para nombrar los alimentos que se servían entre los tiempos principales de un banquete.
En ese momento no se trataba necesariamente de postres, sino de preparaciones variadas que podían incluir platos salados o incluso montajes decorativos diseñados para sorprender a los invitados.
Con el paso del tiempo, el significado fue cambiando. A medida que la cocina francesa se fue organizando y especializando, el término comenzó a relacionarse más con preparaciones dulces.
En los siglos posteriores, especialmente cuando la gastronomía francesa se consolidó como referencia internacional, los entremets pasaron a identificarse como postres elaborados con varias capas y presentaciones elegantes.
En la actualidad, cuando se habla de entremets dentro de la pastelería, se hace referencia a un pastel compuesto por diferentes capas que se integran en una sola pieza. Cada capa cumple una función en sabor y textura, lo que da como resultado un postre equilibrado y visualmente atractivo.
¿Qué características deben tener los entremets?
Los entremets se distinguen por su estructura organizada en capas. A diferencia de un pastel tradicional, que suele tener bizcocho y relleno cubiertos con crema, el entremet combina varios elementos distintos que se preparan por separado y luego se unen en un molde. Entre los componentes más comunes de un entremet se encuentran:
- Base de bizcocho: aporta firmeza y sirve como soporte. Puede ser ligera y esponjosa, adaptada al sabor principal del pastel.
- Mousse suave: Suele ser la parte más abundante y proporciona una textura ligera y cremosa.
- Relleno más intenso o gelificado: añade contraste y resalta el sabor principal.
- Capa crujiente: Se incorpora para generar contraste frente a las partes más suaves.
La combinación de estas capas permite que cada bocado ofrezca una mezcla equilibrada de suavidad, firmeza y un ligero toque crujiente. Este contraste es una de las características más valoradas de los entremets.
Uno de los rasgos más reconocibles de los entremets es su cubierta brillante, conocida como glaseado espejo. Esta cobertura se aplica cuando el pastel está congelado, lo que permite que el líquido se distribuya de manera uniforme y deje una superficie lisa y reluciente.
Este acabado aporta una imagen moderna y elegante. Gracias a su apariencia limpia y brillante, el entremet se ha convertido en un símbolo de la pastelería profesional y de alta calidad.

¿Qué se necesita para hacer un entremet?
Preparar un entremet requiere organización y cuidado en cada etapa. No es un pastel que se arme de inmediato, sino que necesita varias fases para lograr estabilidad y buen acabado.
Antes de comenzar, se decide qué sabores se combinarán y en qué orden se colocarán las capas. Esto ayuda a que el resultado final tenga armonía y equilibrio. Los rellenos que deben mantenerse firmes se preparan primero y se colocan en moldes pequeños para que tomen forma. La base de bizcocho se hornea aparte y se corta al tamaño adecuado.
El entremet se arma generalmente en moldes de silicón o en aros especiales. El orden habitual consiste en colocar primero una parte de la mousse, después el relleno ya firme, cubrir con más mousse y cerrar con el bizcocho. Una vez armado, el pastel se congela para que mantenga su forma.
Cuando el entremet está completamente congelado, se desmolda y se coloca sobre una rejilla. El glaseado se vierte por encima hasta cubrirlo por completo, logrando un acabado uniforme. Finalmente, el pastel se deja reposar en refrigeración hasta que alcance la textura adecuada para servirse.
¿Por qué los entremets son tan populares?
El auge de los entremets se debe a varios factores relacionados con la técnica, la estética y la creatividad. Los entremets permiten mostrar dominio en distintas preparaciones dentro de un solo postre. Esto los convierte en una pieza valorada en vitrinas especializadas y en espacios donde se busca destacar calidad y detalle.
Su superficie brillante y sus capas visibles al cortarlos generan imágenes atractivas que circulan con facilidad en redes sociales y medios digitales. Este aspecto visual ha impulsado su popularidad.
Los entremets admiten múltiples combinaciones, desde frutas hasta chocolate o frutos secos. Esta flexibilidad permite adaptarlos a diferentes gustos y temporadas. Aunque nacieron en Francia, hoy se elaboran en muchos países. Pasteleros de distintas regiones han adoptado esta técnica y la adaptan con ingredientes locales, manteniendo la base del método original.

Este postre de origen francés ha evolucionado desde los antiguos banquetes medievales hasta convertirse en ejemplos destacados de la pastelería actual. Ahora que sabes qué es un entremet, sabes por qué se han convertido en un postre único tan popular.
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