1.
Pulso firme. En medio del estruendo tras la caída de Nemesio Oseguera, el gobernador Pablo Lemus optó por músculo institucional y coordinación con la presidenta Claudia Sheinbaum y la Defensa Nacional, a cargo del general Ricardo Trevilla. Dos mil elementos no son adorno, son contención ante el arrebato del CJNG que incendió Tapalpa y Puerto Vallarta. Mientras algunos calculan costos políticos, Lemus se plantó, activó apoyo federal y aceleró la reactivación del transporte y los servicios. La violencia quiso exhibir vacío; el gobierno respondió con presencia. Jalisco intenta retomar el ritmo. En tiempos de fuego cruzado, titubear sale caro.
2.
Tranquilidad. La presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que la gobernabilidad permanece firme y que el país avanza hacia la normalización tras los bloqueos derivados de la captura de Nemesio Oseguera. Con Omar García Harfuch al frente del Centro de Mando y Ricardo Trevilla Trejo coordinando los despliegues, el Ejecutivo federal enfatiza la solidez de las Fuerzas Armadas y del Gabinete de Seguridad. La coordinación con entidades federativas se presenta como eje de contención y estabilidad. Las carreteras reabren, las actividades se reanudan y el Estado reafirma presencia. La paz no es consigna, es responsabilidad pública en ejecución.
3.
Cooperación. En 53 meses, mil 173 militares de Estados Unidos entrenaron a las Fuerzas Armadas mexicanas; 70% del total autorizado por el Senado desde 2021. Cooperación se llama. Ricardo Trevilla, titular de la Defensa, atribuye el abatimiento de El Mencho a inteligencia nacional con aportes de Washington, mientras Claudia Sheinbaum defiende coordinación estratégica y Omar García Harfuch capitaliza resultados. El Comando Norte cruza la frontera con permiso legislativo y la soberanía se fortalece con manual bilingüe. Ironías del siglo XXI: independencia con instructores invitados, pero resultados efectivos. Nada qué cuestionar.
4.
Árbitro flaco. El consejero Martín Faz enciende focos y advierte que el borrador que circula entre Morena, PT y PVEM adelgazaría al INE hasta dejarlo sin brazos territoriales. Desaparecer juntas locales y distritales implicaría 13 mil empleos en vilo y una neutralidad técnica reducida a trámite ocasional. Guadalupe Taddei administra tensiones internas mientras el Consejo General pierde colegialidad. La 4T habla de austeridad y eficiencia; pero el árbitro escucha tijeras. Transferir cargas a los OPLE sin estructura suena a federalismo selectivo. Fortalecer al instituto parece herejía presupuestal. Si el árbitro se vuelve eventual, la cancha deja de ser pareja.
5.
Pluralidad sitiada. En la Ibero, Reyes Rodríguez Mondragón habló de listas abiertas y candado al transfuguismo; María Marván alertó que borrar minorías por decreto enciende la mecha social; Janine Otálora pidió revisar primero las curules de mayoría. Afuera, Morena, PT y PVEM coquetean con recortar plurinominales mientras el INE enfrenta tijeras. Claudia Sheinbaum promete reforma virtuosa. Separar boletas y blindar autonomía suena técnico, pero el fondo es político: representación o concentración. Si la pluralidad estorba, la calle responde. Y la democracia no admite atajos sin factura.
