Leche de almendras casera: tu alternativa vegana fácil, nutritiva y libre de químicos

¿Quieres una leche vegetal sin azúcares añadidos ni conservadores? Descubre cómo preparar leche de almendras en casa.

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Leche de almendras casera

En los últimos años, muchas personas se han orientado hacia dietas basadas en plantas por razones de salud, éticas o ambientales. Es así que las famosas bebidas vegetales han ganado popularidad, siendo la leche de almendras una de las más consumidas.

Lo mejor es que no necesitas comprarla, sino que puedes prepararla en casa y disfrutar de la receta vegana y sin químicos perfecta para tu desayuno, café o batidos.

Una de las ventajas destacadas es que permite controlar los ingredientes que entran en su composición, evitando azúcares añadidos, saborizantes artificiales, espesantes o conservadores, que a menudo contienen las opciones comerciales. 

Más allá de esto, la leche de almendras casera ofrece beneficios nutricionales interesantes, en especial cuando se hace de forma simple: aporta antioxidantes como la vitamina E, grasas saludables, y es libre de lactosa, de acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, lo que la hace apropiada para personas con intolerancias o que siguen el veganismo. ¡Y excelente para licuados!

Eso sí, al prepararla en casa hay que tener en cuenta que no estará fortificada naturalmente con algunos micronutrientes que sí suelen añadirse en productos comerciales. Aunque es más respetuosa con el medio ambiente al evitar empaques excesivos y plásticos.

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Receta de leche de almendras. Foto: Canva

Cómo hacer leche de almendras casera (1 litro)

Ingredientes:

  • 1 taza de almendras crudas 
  • 4 tazas de agua filtrada para la mezcla
  • Agua adicional para remojar (cantidad que cubra las almendras)
  • Endulzante: dátiles o azúcar de coco
  • Extracto de vainilla (opcional)

Preparación:

  1. Coloca las almendras crudas en un recipiente y cúbrelas con agua (que las supere por unos 2‑3 centímetros); déjalas remojar al menos 8 horas, idealmente toda la noche. 
  2. Después del remojo, escurre las almendras y enjuágalas bien con agua fresca. 
  3. Coloca las almendras remojadas en una licuadora con las 4 tazas de agua filtrada. Licúa a alta velocidad por 60‑90 segundos, o hasta que la mezcla sea homogénea, cremosa y algo espumosa. 
  4. Vierte la mezcla en una bolsa para leches vegetales o una tela fina de cocina / paño limpio, o un colador fino con gasa. Aprieta con cuidado para extraer todo el líquido, dejando atrás la pulpa de almendra. 
  5. Si quieres una versión dulce o con sabor, añade aquí el endulzante y el extracto de vainilla.
  6. Guarda la leche de almendras casera en un recipiente de vidrio bien cerrado, en el refrigerador. Dura aproximadamente 4 a 5 días si se conserva bien frío. 
  7. Antes de usar, agita o mezcla, ya que se separa naturalmente. 
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Receta de leche de almendras. Foto: Canva

Tips extra para preparar leche de almendras: 

  • Puedes añadir especias como: canela, cardamomo, nuez moscada, o incluso cacao para una versión chocolateada.
  • Si prefieres leche más cremosa, usa más almendras o menos agua (por ejemplo 1 taza de almendras por 3 tazas de agua en lugar de 4).
  • Para usos con cereal o licuados quizá quieras una leche más ligera; en ese caso, aumentar el agua o diluir antes de usar.
  • La textura también depende de cuánto presiones la pulpa durante el colado: si la exprimes más, sale más líquido mezclado con sólidos finos, lo que hace la leche más espesa.
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Receta de leche de almendras. Foto: Canva

Leche de almendras con más proteína: ¿qué necesita?

Para aumentar el contenido de proteínas sin perder sabor ni textura, combina las almendras con: 

  • ¼ taza de semillas de cáñamo (no requieren remojo)
  • ¼ taza de nueces de Brasil o anacardos (remojar 4–6 h si es posible)
  • 1 cucharada de mantequilla de maní natural si buscas aún más proteína y un toque intenso de sabor.

Si no tienes nueces de Brasil, puedes usar semillas de girasol, que también aportan proteína y son más económicas. Acompaña la leche de almendras con cereales integrales, avena o smoothies verdes para un desayuno funcional y completo.

La leche de almendras casera suele ser más cremosa, con un sabor más “auténtico” a almendra, y permite personalizarla al gusto; además, ¡no lleva químicos! Disfrútala en la comida de tu hogar.