Infusión caliente de limón, jengibre y romero: remedio natural para aliviar la garganta
Prepara esta infusión casera con limón, jengibre y romero: calma la garganta, fortalece defensas y reconforta al instante.

El cambio de temperatura entre las estaciones puede llevarnos a diversos malestares y, para esto, nada como un remedio casero de las abuelitas: una infusión de limón y jengibre para el dolor de garganta.
Entre los resfriados, gripes, alergias o por hablar mucho, buscar alivio puede ser tan sencillo como tomar una buena infusión caliente. Plantas como el jengibre, el limón y hierbas como el romero han sido utilizadas tradicionalmente por sus propiedades calmantes y antibacterianas, y trabajos científicos modernos respaldan varios de sus efectos.
Este té casero no sólo reconforta, también puede apoyar al sistema inmune y reducir la irritación. No hay que olvidar que las diversas propiedades de los ingredientes tienen compuestos activos para tratar con la inflamación o funcionan como antioxidantes.
Las infusiones y tés unen lo mejor de los ingredientes naturales para ofrecer un remedio natural que reconforta, en este caso, la garganta y, al mismo tiempo, hidrata. Esto es algo esencial cuando hay dolor, ya que la sequedad o el frío agravan la molestia.

Cómo preparar la infusión de limón, jengibre y romero
Ingredientes:
- 1 trozo de jengibre fresco, pelado, de unos 2‑3 cm
- Jugo de medio limón fresco
- 1 ramita de romero fresco (o ½ cucharadita de romero seco)
- 1 a 2 cucharaditas de miel pura
- Agua (250‑300 ml)
Preparación:
- Lava bien el jengibre y el romero; si el romero es fresco, sacude para eliminar polvo o insectos.
- Corta el jengibre en rodajas finas o rebanadas delgadas, para que suelten más compuestos activos.
- Hierve el agua y cuando esté a punto de hervir (o justo después de hervir), apaga el fuego y añade el jengibre en las rodajas y la ramita de romero.
- Tapa y deja reposar (infusionar) durante unos 5 a 10 minutos, para que el jengibre y el romero liberen sus aromas y propiedades.
- Cuela la infusión para retirar los sólidos; añade el jugo de limón y miel al gusto. Revuelve bien.
- Toma la infusión de limón, jengibre y romero caliente, poco a poco, preferiblemente 2‑3 veces al día mientras tengas molestias en la garganta.

¿Por qué funcionan los ingredientes para el dolor de garganta?
El jengibre (Zingiber officinale) contiene gingerol y shogaol, compuestos bioactivos con acción antiinflamatoria, analgésica y antimicrobiana, de acuerdo con la Fundación Ortega-Marañón.
Estos compuestos ayudan a reducir la inflamación de las vías respiratorias, aliviar dolor al tragar y disminuir la producción de ciertas sustancias que causan hinchazón.
Por otro lado, el limón es rico en vitamina C, un antioxidante que fortalece el sistema inmune, y tiene propiedades antibacterianas gracias a su acidez, de acuerdo con el Gobierno de México. Además mejora la hidratación y puede ayudar a romper mucosidades, lo que alivia la sensación de garganta irritada.
Mientras que el romero contiene varios compuestos como ácido rosmarínico, carnosol o ácido ursólico, que tienen actividad antiinflamatoria, antioxidante y antimicrobiana, de acuerdo con la Revista Especializada en Ciencias Químico-Biológicas. Estos contribuyen tanto al alivio de procesos inflamatorios como a la protección frente a agentes oxidantes.

¿Por qué los cambios de temperatura afectan al sistema inmunológico?
Los cambios bruscos de temperatura, especialmente cuando pasamos del calor al frío (o viceversa), pueden hacer que nuestro sistema inmunológico se vuelva más vulnerable a infecciones, especialmente en vías respiratorias.
Aunque el frío por sí mismo no causa enfermedades, sí puede crear condiciones favorables para que virus y bacterias se propaguen más fácilmente o afecten a un sistema inmunológico que está bajo estrés.
Cuando respiramos aire frío y seco, las mucosas que recubren nuestras vías respiratorias tienden a resecarse y perder parte de su capacidad defensiva; estas mucosas funcionan como una “barrera física” que atrapa virus, bacterias y partículas antes de que lleguen a los pulmones, según el estudio “An explanation for the seasonality of acute upper respiratory tract viral infections”.
Cuando el cuerpo pasa de un entorno cálido a uno frío de forma repentina (por ejemplo, salir sin abrigo tras estar en casa), se produce un estrés térmico que obliga al organismo a redistribuir energía y recursos. Parte de esa energía se desvía para mantener la temperatura corporal, lo que puede reducir momentáneamente la actividad del sistema inmunológico.
Por eso, en épocas de transición estacional (como otoño o invierno), es importante proteger las vías respiratorias, mantener buena hidratación, descansar bien y consumir alimentos o infusiones con propiedades inmunoprotectoras como jengibre, limón y romero.
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