¡BOOM! Se confirma ayer algo inminente: le terminó cayendo la quebradora a un muy cuestionado director de los sindicalizados, porque así como que decirle “líder” a alguien defenestrado, no va.
Pelotero muy normalito en sus 15 temporadas ligamayoristas, de las cuales sólo cuatro compilaron números algo presumibles, Tony Clark salió bueno para la grilla y se aventó al ruedo después de retirarse con un 2009 de un triste .182 de Avg con los Diamantes de Arizona.
Se fue metiendo en el tema de la representación de los peloteros, algo en sí muy noble, aunque la desgracia del sindicato de peloteros de Grandes Ligas (MLBPA) estaba en el horizonte…
Siendo complicado llenar la silla de un figurón como Marvin Miller, la etapa de Donald Fehr había cerrado para 2009, cuando el abogado Michael Weiner tomaba las riendas de esa organización gremial, persistiendo en solidificar una asociación con fama ejemplar de cómo ir ganando terreno en la negociación de derechos y en mejores prestaciones ($alarios, pues) para los peloteros, un hito en la perspectiva de muchos analistas del tema laboral en EU.
Le detectan un tumor a Mr. Weiner en 2012 y fallece quince meses después, para tener forzosamente otro cambio de liderazgo al frente del MLBPA. En la línea —si ustedes notan como algo muy rápido— estaba el mismo Tony Clark, y es algo recordado el cómo varios nos preguntamos: “ok, fue pelotero y tiene el feeling, pero… ¿realmente está preparado?”
Es de insistir cómo ese puesto requiere no sólo temple, sino mucho conocimiento y saber navegar aguas MUY turbulentas, pues no sobra decir cómo los mismos jugadores ligamayoristas se fueron (¿mal?) acostumbrando a unos salarios estratosféricos cada vez más y MÁS altos.
Estamos poniendo las piezas, las están observando ustedes, pues todo eso fue parte de una estructura analizada por parte de los 30 dueños de equipo, a quienes, por supuesto, NO les gusta estar viendo cómo crece tanto la nómina en pos de ser los más GANADORES.
Y es un poco peculiar: los dueños se están alineando para asestarle un límite salarial a los Dodgers de Los Ángeles y a los neoyorquinos, pero en esto de tronar a Tony Clark aplicaron presión coordinada cuando claramente ya sabían de la relación indebida/nepotista de Clark en la misma nómina sindical; sólo sacaron la carta para bajarle sus aires al 100% en pleno año de (hoy ya no tan probable) ríspida negociación colectiva.
Deja muchos daños Clark con su actitud rollera y su burdo protagonismo, sobre todo en la desprotección a todo ese mundo de los peloteros ligaminoristas, aunque hoy sean de las mismas Grandes Ligas.
¿Qué sigue? Parece drama para Netflix, con el sindicato necesitando un líder competente y, pues, sí, cof cof, de preferencia, un abogado de polendas.
