Historia de los hot cakes: el origen del desayuno americano más famoso

¿Cómo surgieron los hot cakes en el mundo? Así fue su evolución histórica y se convirtieron en un desayuno popular.

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Historia de los hot cakes

La historia de los hot cakes se remonta a muchísimos años atrás, dando así origen al desayuno americano más famoso del mundo. Pero ese camino entre su invención y convertirse en uno de los símbolos culinarios por excelencia de los Estados Unidos está lleno de preguntas y respuestas. 

Los hot cakes o pancakes son suaves, esponjosos y listos para recibir una capa generosa de mantequilla y jarabe de maple. Pero ¿te has preguntado de dónde viene esta delicia? Sus raíces se remontan a siglos atrás, incluso milenios antes de que apareciera en las mesas coloniales de América del Norte.

De acuerdo con el estudio “A brief history of pancakes”, los hot cakes han sido un alimento básico durante decenas de miles de años. Ya se consumían en la Antigüedad, con versiones sencillas elaboradas en Grecia y Roma, prácticas que luego llegaron a la Europa medieval y finalmente cruzaron el Atlántico. 

A lo largo de los años, se reinventaron según los ingredientes disponibles y las preferencias culturales, hasta convertirse en el desayuno icónico que conocemos hoy, presente en casas, diners y brunches por igual.

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Origen de los hot cakes. Foto: Canva

El origen antiguo de los hot cakes 

Los orígenes de los hot cakes o pancakes se remontan a tiempos remotos, ya en la Prehistoria, se elaboraban versiones rudimentarias a base de cereales molidos y agua, cocinados sobre piedras calientes.

De acuerdo con National Geographic, Otzi, un hombre de hielo del Neolítico descubierto, consumió una mezcla de trigo primitivo quemado, probablemente en forma de pancake.

En la Antigua Grecia y Roma, las personas preparaban tortitas con harina, agua o leche con miel y aceite, versiones que se consumían en festividades o como desayuno rápido. Durante la Edad Media, en Europa se consolidó la tradición de consumir pancakes en ocasiones como el Martes de Carnaval (el último día del carnaval) para aprovechar ingredientes ricos antes de la Cuaresma.

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Origen de los hot cakes. Foto: Canva

La consolidación de los hot cakes como desayuno emblemático de Estados Unidos

La adaptación americana de los hot cakes comenzó cuando los colonos europeos introdujeron harinas refinadas, huevo y lácteos, combinados con ingredientes locales como harina de maíz. 

A mediados del siglo XIX, ya existía la mezcla americana de pancakes: harina, huevo, leche, mantequilla y levadura. Y a principios del XX fue cuando los hot cakes pasaron de ser un desayuno casero a un producto icónico nacional. 

La introducción de Aunt Jemima pancake mix en 1889 permitió que prácticamente cualquier persona pudiera preparar pancakes de calidad de forma rápida, haciendo el desayuno más accesible.

En la década de 1930, la mezcla instantánea Bisquick estandarizó aún más la preparación de pancakes esponjosos en las cocinas americanas. Este auge coincidió con la popularización del brunch y la apertura de restaurantes especializados en desayuno, como cadenas que promovían el “pancake breakfast” como un evento social o causa comunitaria.

Hoy, los pancakes —también llamados hot cakes o flapjacks— son sinónimo de desayuno americano. Su versatilidad y nostalgia los han hecho protagonistas en menús desde cafeterías vintage hasta brunches modernos, consolidados culturalmente como símbolo de confort, familiaridad y calor hogareño.

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Origen de los hot cakes. Foto: Canva

¿Por qué se llaman hot cakes?

El término “hot cakes” es una adaptación lingüística usada especialmente en América Latina para referirse a los pancakes estadounidenses, aunque ambos se refieren al mismo tipo de alimento: una tortita plana cocinada en sartén o plancha.

El nombre deriva literalmente del inglés “hot cakes” o “hotcakes”, que aparece en registros estadounidenses desde el siglo XIX para referirse a cualquier tipo de pastel o panecillo cocinado caliente y servido al instante. 

En Estados Unidos, también se les conoce como pancakes, flapjacks o incluso griddle cakes, dependiendo de la región. En México, la expresión se adaptó fonéticamente como “hot cakes” y se volvió ampliamente popular durante el siglo XX con la influencia de marcas comerciales y libros de cocina traducidos. 

Hoy, aunque su preparación puede variar, la palabra es común en contextos caseros, cafeterías, fondas, restaurantes o brunches.