Deliciosa pechuga en salsa de mostaza para una comida sencilla, pero elegante
Aprende a preparr una comida digna de restaurante con estas pechugas de pollo en salsa cremosa de mostaza. Son ideales para cualquier ocasión.

Si tienes una reunión especial, pero no tienes tiempo ni ganas de complicarte en la cocina, prepara estas pechugas de pollo en salsa de mostaza. La receta es muy sencilla de hacer y el resultado es un plato elegante, digno de un restaurante.
¿Sabías que la mostaza es una de las salsas más antiguas del mundo? Especialistas en gastronomía señalan que su uso se remonta a las antiguas civilizaciones de Roma y Grecia. Justamente, fueron los romanos los primeros en mezclar semillas de mostaza con jugo de uva sin fermentar.
Esta preparación dio origen al término “mosto ardiente” y, con el tiempo, evolucionó a la mostaza que hoy conocemos. Durante la Edad Media, se popularizó en Europa, especialmente en Francia, donde la región de Dijon se convirtió en un referente mundial por su producción.
Su sabor y capacidad para equilibrar los sabores grasos, aportar acidez y actuar como emulsionante en algunas salsas, lo han vuelto un ingrediente clave en muchas recetas, especialmente en aderezos y platos con carnes blancas y rojas.
Aunque para algunos su sabor es muy intenso, es posible equilibrarlo para crear algo delicioso. Estas pechugas de pollo en salsa de mostaza son la prueba.

¿Cómo hacer pechuga de pollo en salsa de mostaza?
Ingredientes:
- 4 filetes de pechugas de pollo sin aplanar
- 2 cucharadas de mostaza Dijon
- 1 cucharada de mostaza antigua (opcional)
- 1 taza de media crema
- ½ taza de caldo de pollo
- 1 cucharada de mantequilla
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Sal y pimienta al gusto
- 1 diente de ajo picado
- ¼ de cebolla finamente picada
- Seca los filetes de pollo con papel absorbente para retirar la humedad y lograr una superficie dorada. Salpimiéntalas por ambos lados y reserva.
- En una sartén amplia, calienta el aceite de oliva con la mantequilla a fuego medio. Cocina las pechugas de 4 a 6 minutos por lado, hasta que estén selladas, es decir, que el exterior esté dorado. Saca el pollo del fuego y reserva.
- En la misma sartén, sofríe la cebolla hasta que esté transparente, agrega el ajo y cocina hasta que suelte su aroma, cuidando que no se queme. Tip: si es necesario, usa otro poco de aceite de oliva.
- Agrega la mostaza Dijon y, si lo deseas, la mostaza antigua. La última da mayor intensidad a la salsa, pero si quieres algo más suave, solo usa Dijon. Mezcla bien para integrar los sabores.
- Vierte el caldo de pollo y la media crema. Revuelve y cocina a fuego bajo hasta que la salsa espese ligeramente.
- Introduce el pollo a la sartén y cocina por 10 minutos o hasta que esté perfectamente cocido.
- Sirve las pechugas de pollo con salsa de mostaza, acompañadas de arroz blanco, puré de papa, papas al horno o una pasta ligera.

En México, la mostaza más conocida es la amarilla o americana, que suele usarse en hot dogs, hamburguesas y sándwiches, pues tiene un sabor suave, a pesar de su nivel de acidez. Sin embargo, para esta receta usamos la Dijon.
Esta es originaria de la ciudad de Dijon, en Francia y se caracteriza por tener un sabor más intenso, pero también más fino y ligeramente picante. Al ser más compleja y de textura suave, es perfecta para preparar salsas.
Si quieres experimentar en la cocina, ten mostaza Dijon en casa y prepara estas deliciosas pechugas de pollo con salsa de mostaza.