Brisa, joven con puntaje perfecto, está dispuesta a repetir examen de la UNAM
Brisa García Santiago, joven originaria de San Baltazar Guelavila, Oaxaca, hizo historia al obtener los 120 aciertos en el examen de admisión de la UNAM, logrando su ingreso a la carrera de Medicina

Brisa Nisdany García Santiago, joven originaria de San Baltazar Guelavila, Oaxaca, hizo historia al obtener 120 aciertos de 120 reactivos en el examen de admisión de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), logrando su ingreso a la carrera de Medicina.
Hija de Pablo García Manuel y María Flora Santiago Cruz, Brisa cursó estudios de prepa en el Centro de Estudios Tecnológicos, Industriales y de Servicio (CETis) 124, del municipio de Tlacolula de Matamoros, a unos 15 kilómetros de su casa, donde obtuvo un promedio de 9.6, el más alto de su generación.
Al trascender la calificación de excelencia que alcanzó al aplicar a la Máxima Casa de Estudios, fue reconocida por familia y amistades de la comunidad zapoteca de Guelavila.
Pero su talento quedó doblemente probado, al acreditar el examen presencial de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), donde también obtuvo un puntaje de excelencia, aunque la joven de 17 años prefiere la UNAM.
Sin embargo, ante las versiones extraoficiales de la eventual repetición del examen de selección debido a las presuntas irregularidades, la también hablante del idioma zapoteco, manifestó su disposición de presentarse en el proceso de manera presencial.
Tras las polémicas por las irregularidades detectadas en el diagnóstico del examen por concurso de ingreso al ciclo 2026-2027, Brisa confía en repetir el puntaje perfecto (120/120) que la hizo acreedora al reconocimiento público de “orgullo oaxaqueño”.
Subraya que las personas indígenas son honestas, “por lo que no se prestarían a incurrir en las anomalías que llevaron a la revisión de la prueba de conocimientos”.
Detalló que durante un año alternó sus estudios de bachillerato con un curso intensivo de preparación del examen, lo que representó un esfuerzo personal y académico, que vio recompensando con el puntaje aprobatorio en la carrera de sus sueños.
Hay personas que nos esforzamos, que dimos nuestro máximo, que fuimos honestos, pero si es necesario repetirlo (examen) —aunque injusto— no me niego”, dijo Brisa Nisdany, quien está segura de aprobarlo nuevamente.
Hija de profesores y egresada del sistema de educación pública, la joven oaxaqueña sueña vestir la bata blanca, e indudablemente habrá de lograrlo en un futuro.
