Despierta tus mañanas con una deliciosa mermelada de mandarina hecha en casa
¿Buscas un desayuno con sabor cítrico y casero? Aprende a preparar una exquisita mermelada de mandarina para untar.

Aprende cómo hacer mermelada de mandarina casera, ¡receta fácil para untar! La puedes poner en pan, waffles o yogur. Es una opción simple y dulce para el desayuno, aprovecha toda la frescura de la fruta.
De acuerdo con el Diccionario Gastronómico de Larousse, la mermelada debe adquirir la consistencia de un puré; cuando la haces en casa, aprovechas toda la frescura de la fruta, su aroma cítrico característico y la satisfacción de preparar algo artesanal.
Además, al controlarte tú mismo los ingredientes, puedes ajustar la dulzura y jugar con texturas para lograr una conserva personalizada. Las mandarinas tienen una dulzura suave y un toque ácido que las hace ideales para este tipo de preparaciones; además, la piel contiene aceites que aportan aroma y sabor intenso.
Finalmente, esta mermelada casera de mandarina no solo es perfecta para untar en pan o tostadas al desayuno, sino que también sirve como acompañante de yogur, quesos, bollería, e incluso como regalo gastronómico.

Receta de mermelada de mandarina
Ingredientes:
- 1 kg de mandarinas frescas (peladas y sin semillas)
- 500 g de azúcar
- 60 ml de limón
Preparación:
- Lava las mandarinas, pélalas, separa los gajos y retira tantas semillas y tanto residuo blanco como sea posible.
- En una olla amplia, mezcla los gajos de mandarina, el azúcar, el zumo de limón y la piel reservada (si la usas).
- Lleva a fuego medio, removiendo para que el azúcar se disuelva completamente.
- Una vez el azúcar esté disuelto, baja el fuego y deja cocer lentamente durante unos 30‑45 minutos o hasta que la mezcla espese y tenga consistencia de mermelada (puedes hacer la prueba del plato frío: poner una cucharadita en un plato frío, inclinarlo, si no se desliza fácilmente es que está lista).
- Mientras tanto, esteriliza los frascos de vidrio que usarás (hierve los frascos y tapas, o colócalos en horno caliente unos minutos).
- Una vez alcanzada la textura deseada, vierte la mermelada aún caliente en los frascos esterilizados, ciérralos bien y cámbialos boca abajo unos minutos para favorecer el vacío.
- Luego deja que se enfríen y almacénalos en lugar fresco y oscuro. Una vez abierto, conservar en refrigeración.

¿Por qué hacer mermelada de mandarinas?
Las mandarinas son una fruta cítrica que aporta un sabor distintivo: más dulce que la naranja amarga típica de la mermelada tradicional, pero con ese toque ácido que la hace vibrante.
Otra ventaja: muchas recetas mencionan que mediante una buena preparación de la piel y la membrana blanca se puede reducir el amargor innecesario, lo que hace que la experiencia sea más suave y agradable al paladar.
Finalmente, al hacerlo casero tienes control sobre ingredientes, por lo que puedes usar fruta de temporada, ajustar azúcar, añadir aromas naturales y conservar mejor la frescura. Esto convierte a la mermelada de mandarina en una opción muy atractiva tanto para untar en el desayuno como para usar como regalo gourmet o en meriendas especiales.

Consejos extra para la mermelada de mandarina
- Si la mezcla no espesa como deseas, puedes añadir una pequeña cantidad de pectina o cocer un poco más.
- Elige mandarinas en su mejor punto de maduración (ligeramente blandas al tacto y con buen aroma) para obtener el máximo sabor.
- Conserva en lugar fresco y oscuro; una vez abierto el frasco, se debe refrigerar.
¿En qué puedes untar la mermelada de mandarina?
Unta sobre tostadas integrales, pan rústico o croissants para empezar el día con un sabor cítrico. En cuanto a postres, puedes utilizarla como relleno de tartas, bizcochos, crepas o sobre yogur natural para dar un golpe de sabor.
O combínala con quesos o tablas de carnes frías, el contraste entre lo dulce/cítrico y lo salado aporta equilibrio.
Si eres fanático del sabor de la mandarina, ¡vas a querer preparar esta mermelada! Sigue los pasos y aprovecha la receta.
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