Las declaraciones desmentidas por los videos

Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, sostuvo que Alex Pretti tenía dos cargadores con docenas de balas. “Parece una situación —dijo— en la que un individuo llegó a la escena para infligir el máximo daño a las personas y matar a los agentes del orden”. Pero no se ha inventado el teléfono móvil que mate mientras graba...

Los videos han jugado un papel crucial en el caso de la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital para Veteranos de Guerra en Minneapolis. Como señala Raúl Trejo Delarbre, esos videos “grabados por ciudadanos que estaban en el sitio de la ejecución fueron recuperados, estudiados y autentificados por periodistas” (Nexos, 27 en enero). Han sido tan importantes que el presidente Donald Trump, que anteriormente había dado una versión que ha sido desmentida por las imágenes, se ha comprometido a una investigación honesta para esclarecer el trágico episodio.

El sábado pasado, en Minneapolis, Alex Pretti fue asesinado a tiros por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) sin que estuviera poniendo en peligro ni a los agentes ni a ninguna otra persona. Dos semanas antes, en la misma ciudad, Renée Good, una mujer también de 37 años, fue asesinada por esa policía cuando protestaba desde su automóvil contra la brutalidad con que el ICE ha procedido. No se encontraron armas en su coche, sólo muñecos de peluche de sus hijos.

En sus primeras declaraciones, Trump intentó presentar el asesinato de Pretti como legítima defensa de los agentes. Pero el episodio fue grabado por varios testigos y los videos se publicaron en redes sociales. Las imágenes comprueban que el presidente y varios de sus funcionarios mintieron. Trump publicó en su red social Truth (Verdad) una fotografía de una pistola que supuestamente llevaba consigo Pretti cuando se le disparó, y escribió: “Ésta es el arma del pistolero, cargada (¡con dos cargadores adicionales completos!) y lista para usarse. ¿Qué significa todo esto? ¿Dónde estaba la policía local? ¿Por qué no se le permitió proteger a los agentes del ICE? ¿El alcalde y el gobernador le ordenaron retirarse? Se afirma que a muchos de estos policías no se les permitió hacer su trabajo, que ICE tuvo que protegerse a sí mismo, ¡lo cual no es nada fácil!”

Pero las imágenes muestran otra realidad. Pretti estaba grabando con su teléfono móvil las protestas contra la policía migratoria. Llevaba el celular en la mano derecha, nada portaba en la izquierda. En ninguno de los varios videos se le observa con una pistola. No deja de grabar cuando se le acercan los agentes. Trata de auxiliar a una mujer a la que los policías están empujando. Entonces éstos lo golpean, le arrojan gas lacrimógeno, lo derriban y lo inmovilizan. Pretti levanta una mano como pidiendo que dejen de agredirlo. No se ve en ningún momento que adopte una actitud violenta. Un policía se acerca al grupo. Se inclina sobre Pretti y al retirarse se le mira con una pistola en la mano. Se escuchan en ese momento los disparos que lo privaron de la vida.

Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, sostuvo que el enfermero, que no llevaba consigo identificación, tenía dos cargadores con docenas de balas. “Parece una situación —dijo— en la que un individuo llegó a la escena para infligir el máximo daño a las personas y matar a los agentes del orden”. Pero no se ha inventado el teléfono móvil que mate mientras graba. En ninguno de los videos que circulan en las redes se aprecia un proceder agresivo de Pretti. Quizá llevaba la pistola que ha mostrado Trump bajo la ropa. Eso no se distingue en las imágenes. Pretti tenía licencia para portar arma, lo que permite la legislación de Minnesota. Tal vez esa sea el arma con la que se ve al policía que se había inclinado sobre él. En ese caso, el enfermero ya habría sido desarmado cuando se le disparó. Pero se trate o no de un arma suya, en ningún momento la empuñó. Ni trató de hacerlo. En su mano sólo tuvo el teléfono móvil con el que grababa. Tampoco se ve que se le haya solicitado que muestre su identificación.

Gregory Bovino, comandante general del ICE, acusó que Pretti se acercó a los agentes con una pistola semiautomática de 9 mm buscando una masacre. Aseguró que se le brindó atención médica de inmediato. Falso: lo único que hizo el enfermero antes de ser derribado fue grabar las protestas y la actuación de la policía. Un médico que observó la escena desde el balcón de su casa declaró ante el juez que bajó rápidamente a ayudar, pero los agentes se lo impidieron.

Los padres de Pretti reprocharon en un comunicado: “Las mentiras repugnantes que la administración ha dicho sobre nuestro hijo son reprobables y asquerosas”. Eso son, sin duda.