¿Cómo catar un vino? Guía para principiantes en el mundo del vino
Sigue este paso a paso y aprende a catar un vino para descubrir todas sus características y cualidades. Cada vino cuenta una historia y esta es una forma de conocerla.

Si no eres muy dado a beber vino, puedes llevarte una sorpresa a la hora de pedir una copa en un restaurante y ver que el mesero te sirve solo un poco para que lo analices. Para que no te pase, te contamos cómo catar un vino.
Existen diferencias entre beber un vino y catarlo. En el primero, el vino se convierte en una bebida más, cuyas características pasan desapercibidas. En cambio, la cata consiste en detenernos y prestar atención a cada detalle en él.
Pero, ¿sabías que esta no es una práctica moderna? En realidad, griegos y romanos lo hacían para conocer su estado y calidad. Claro, no era una disciplina. Esta se consolidó en los siglos XVIII y XIX en Francia, cuando surgieron las primeras escuelas de enología.
Aquí se establecieron métodos para describir los colores, aromas y sabores del vino. Porque, justamente, involucra la vista, olfato y gusto, pues dependiendo la uva, el tiempo y tipo de envejecimiento, cada vino tiene características únicas.
De esta forma, al catar un vino no solo confirmamos que no está avinagrado, sino que permite conocer su calidad, origen y estilo. Pero, aunque parezca una práctica complicada, no necesitas ser sommelier ni beber vino regularmente.
Prácticamente cualquiera puede aprender a catar vino. Si te estás adentrando al mundo del vino, te decimos cómo hacerlo.

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¿Para qué sirve catar un vino?
- Conocer la calidad y estado del vino. Catar un vino ayuda a verificar si está en buen estado, sin defectos, y si sus aromas, sabores y textura están equilibrados.
- Identificar su origen y añada. El color, aroma y perfil de sabores de un vino, pueden revelar pistas sobre la variedad de la uva usada, región, métodos de vinificación e incluso su edad.
- Disfrutar un vino de forma consciente. Cada vino tiene una historia, pues habla de la región donde se produjo. Además, despierta diferentes sentidos, por eso, la cata de vino contribuye a disfrutarlo y no solo beberlo.
La cata de un vino se divide en tres fases principales: visual, olfativa y gustativa. De esta forma, podemos enfocarnos en los principales aspectos de un vino: su apariencia, olor y sabor. A continuación, te explicamos qué hacer en cada fase.

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Paso a paso para catar un vino
1. Fase visual. En este punto debemos fijarnos en el color, brillo, ribete (la zona más clara del vino, cerca del borde) y limpidez o claridad del vino, es decir, que esté libre de sedimentos o partículas de la uva.
Comienza colocando tu copa contra un fondo blanco e inclínala ligeramente. Identifica el color y su intensidad. En vinos tintos, los tonos violáceos o rubí intenso, indican juventud, mientras los tonos anaranjados o marrones, hablan de una mayor madurez.
En los vinos blancos, los vinos jóvenes tienen tonos verdosos y los viejos, apuntan al dorado.
Agita ligeramente el vino y fíjate en las gotas que se forman en la pared. Las lágrimas del vino indican su viscosidad y contenido alcohólico. Si bajan lentamente, habla de un vino viscoso, por un alto contenido de azúcar o glicerol.
2. Fase olfativa. Al oler un vino, debemos identificar su aroma, intensidad y limpieza. Esto último se refiere a que no esté contaminado con olores a humedad, huevo podrido u hongos.
Acerca la copa a tu nariz e inhala suavemente para identificar los aromas primarios, estos se relacionan con frutas y flores. En seguida, agita suavemente la copa con movimientos circulares.
Esto ayuda a airear el vino y liberar el resto de sus aromas. Acerca nuevamente tu nariz y vuelve a oler. De esta forma podrás identificar los olores secundarios, como los de fermentación, o terciarios, como si fue criado en barrica o botella.
3. Fase gustativa. Es la fase favorita de muchos, pues se trata de probar el vino. Sin embargo, no se bebe como cualquier bebida, sino que se usan tres sentidos: olfato, gusto y tacto.
Con el olfato complementamos la fase anterior, mientras que el gusto nos permite distinguir un vino ácido de una dulce, amargo e incluso con notas saladas. Para el tacto, usamos nuestra lengua. En ella los taninos pueden dejar una sensación de aspereza o sequedad, cuando son altos.
Para que esta fase sea un éxito, debemos tomar un sorbo, permitir que recorra el paladar y dejarlo un par de segundos antes de tragarlo para determinar si tiene un cuerpo ligero, medio o robusto, según su peso en tu boca.
Finalmente, identifica cuánto tiempo permanecen los sabores y aromas en tu boca.

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Consejos para catar un vino
- Elige un buen lugar. Este debe ser bien iluminado, aireado y libre de olores fuertes, pues estos pueden interferir con la percepción de los aromas del vino. Evita poner aromatizante o perfumes fuertes en la zona.
- Utiliza una copa de cristal transparente con forma de tulipán, de esta forma podrás apreciar mejor el color, aroma y forma.
- Sujeta la copa por el pie o tallo, de lo contrario el calor de tus manos puede alterar la temperatura del vino y con esto sus características.
- Sirve el vino a la temperatura correcta. Para los blancos jóvenes y cavas, la temperatura es entre los 6 y los 9 °C; los blancos con barrica y los rosados, se sirven a 10 o 13 °C; los tintos jóvenes, a 14 o 16 °C, y los tintos con crianza, de 16 a 18 °C.
- Evita los sabores intensos antes de la cata. Si vas a hacer una cata con maridaje, elige los alimentos que combinen, según el tipo de vino.
El vino no es una bebida más, cada tipo tiene características únicas que se conocen a través de la cata. Sigue estos pasos y consejos y aprende a catar un vino.
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