‘Ya están acostumbrados’, dice ‘jefe’ de niños que tienen que trabajar
En Ciudad Hidalgo, justo donde termina México y comienza Guatemala, niños apoyan a decenas de camareros, como se les conoce a estos transportistas para ganarse unos pesos o unos quetzales

Un sujeto que lleva 16 años transportando a personas de una orilla a la otra del río Suchiate, a través de improvisadas lanchas, en la frontera sur de México, asegura que los niños que lo ayudan ya están acostumbrados al empleo, por lo que son inmunes a los parásitos.
“Ya están acostumbrados, si vienen otros niños de allá del Altiplano y se bañan ahí, lo que hace, le salen ronchas, granos, pero estas criaturas ya están acostumbradas, no les entran ya ni parásitos, nada. Ellos viven una vida normal, gracias a Dios, Dios los cuida a ellos.
En Ciudad Hidalgo, justo donde termina México y comienza Guatemala, niños apoyan a decenas de camareros, como se les conoce a estos transportistas para ganarse unos pesos o unos quetzales.
El viaje sencillo de un lado a otro del río Suchiate cuesta en promedio 10 quetzales, es decir unos 26 pesos aproximadamente, aunque el precio se puede incrementar dependiendo el nivel del agua. En esta época, el nivel está inusualmente bajo debido a la escasez de lluvia.
“A mí no me da pena, ni me da miedo. Cuando Dios dice hasta aquí vas a llegar, hasta aquí vas a llegar”, comenta un lanchero.
A lo largo del río Suchiate cruzan a diario, ilegalmente, entre 1200 y 2500, de territorio mexicano a territorio guatemalteco.
jcp
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