En Veracruz, buscan más fosas clandestinas en Jáltipan
La Mesa de Seguridad del estado se trasladó a Coatzacoalcos ante los recientes hechos de violencia.

El hallazgo de fosas clandestinas con restos humanos en la comunidad El Cocuital, de Jáltipan, durante la primera semana de febrero, reactivó las alertas de violencia en el sur de Veracruz, una zona donde grupos delictivos mantienen una disputa abierta por el control del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.
El descubrimiento, realizado en un paraje de difícil acceso, detonó un despliegue de peritos y fuerzas estatales ante la posibilidad de que existan más puntos de inhumación clandestina en la zona rural.
En este mismo contexto de inseguridad, la noche del martes en Coatzacoalcos un ataque armado en el establecimiento Los Chonchitos, que se ubica en la colonia Antonio Luna, dejó un saldo de una persona muerta y dos heridas, presuntamente tanto el fallecido como las demás víctimas son estudiantes del Instituto Tecnológico.
La magnitud de lo que sucede en la región obligó al gobierno de Rocío Nahle a trasladar la Mesa de Seguridad a Coatzacoalcos, donde reconoció que “el sur de Veracruz requiere atención prioritaria en seguridad”, a más de un año de haber asumido el cargo.
Por su parte, el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, confirmó ante los medios de comunicación el hallazgo de las fosas clandestinas y dijo que “son más de cinco” los cuerpos encontrados. También reconoció que hay presión de los colectivos de búsqueda que actualmente vigilan los trabajos en torno a este hallazgo y exigen que se acelere la identificación de restos humanos.
El martes, las autoridades locales reportaron que iban siete cuerpos localizados tan sólo en el punto conocido como Cocuital, pero hay otro predio en la comunidad Emiliano Zapata, donde también encontraron lo que denominan "puntos positivos".
Un violento inicio de 2026
La presencia de fosas en Jáltipan no es un hecho aislado: forma parte de un patrón de violencia que se ha intensificado desde enero en municipios ubicados en la franja del corredor transístmico, donde la delincuencia organizada busca controlar rutas carreteras, obra pública, cobro de piso y territorios rurales. Apenas el pasado lunes una escuela particular en Acayucan, donde funcionaba una primaria y un preescolar, cerró sus puertas al denunciar amenazas por cobro de piso.
El 4 de enero, en el rancho Montecristo, localidad de Aguilera, Sayula de Alemán, fueron hallados cuatro hombres decapitados. Las víctimas —Iván Inocente Culebro, Epifanio Vázquez Bonilla, Pedro Vázquez Salas y Héctor Velázquez Díaz— presentaban huellas de tortura. Este hecho se convirtió en el primer indicador de la escalada violenta en la región.
En Minatitlán, a mediados de enero, se registraron dos homicidios en un mismo fin de semana: un empleado de CMAS fue asesinado en el cárcamo del bulevar hacia El Jagüey y un joven fue ejecutado en la comunidad de Comején. En Las Choapas, a finales de enero, fue localizado el cuerpo de un hombre ejecutado en una zona rural.
También a finales de enero fue reportado el secuestro de dos empresarios y un taxista en el fraccionamiento Los Mangos, uno de ellos fue localizado, moribundo, pero murió cuando era atendido en un hospital, de los otros dos plagiados nada se sabe y presumen que sean parte de las víctimas localizadas en las fosas de Jáltipan.
El martes 10 de febrero habitantes de la región de Minatitlán reportaron el hallazgo de un cuerpo maniatado y con huellas de tortura en el tramo Nuevo Teapa-Cosoleacaque. La víctima, de sexo masculino, no ha sido identificada.
Los hechos registrados desde enero muestran que la violencia se focaliza en municipios atravesados por el Corredor Interoceánico, donde confluyen intereses criminales por el control de rutas, territorios y economías locales. Las fosas de Jáltipan, la masacre de Sayula, el ataque en Cosoleacaque y las amenazas en Acayucan forman parte de un mismo entramado territorial.
RLO
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