Universidad Rosario Castellanos, de plan B a primera opción

A siete años de su fundación, la universidad Rosario Castellanos se ha convertido en la tercera universidad más grande de la Ciudad de México, con una matrícula de 115 mil alumnos

Los estudiantes de la universidad Rosario Castellanos reciben instrucción de profesores incorporados al SNII.
Los estudiantes de la universidad Rosario Castellanos reciben instrucción de profesores incorporados al SNII.Especial

La Universidad Rosario Castellanos dejó de ser el plan B de los jóvenes que no lograban entrar a la UNAM o al Instituto Politécnico Nacional. Siete años después de su creación, más de 80 por ciento de sus estudiantes ya la considera su primera opción de educación superior, de acuerdo con su rectora, Alma Herrera.

Pero el crecimiento de la institución también exhibe el otro lado de la demanda por educación superior pública: aunque la Rosario Castellanos alcanza ya una matrícula de 115 mil estudiantes, tampoco tiene capacidad física suficiente para absorber presencialmente a todos los jóvenes que buscan un lugar.

Como respuesta a la demanda generada por los procesos de ingreso de las universidades públicas, la institución ofrecerá 10 mil espacios adicionales: 9 mil 150 a distancia y sólo 878 presenciales.

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Es decir, 91.5% de los lugares serán virtuales.

No es que nos sobren lugares”, reconoció Herrera al explicar que la universidad opera ya con un nivel de cobertura muy alto.

La rectora recordó que cuando la institución comenzó en 2019, todavía era común que las familias la vieran como una alternativa temporal.

“En 2019, cuando empezamos y éramos un instituto, en efecto las mamás mandaban a sus hijos a Rosario Castellanos para que no perdieran el tiempo en lo que volvían a hacer el examen. Ahorita, más de 80% de nuestros jóvenes, para ellos, representamos la primera opción de educación superior”, relató.  

Una universidad que ya tiene 115 mil estudiantes

El cambio ocurre al mismo tiempo que la institución ha tenido un crecimiento acelerado.

La Rosario Castellanos cuenta actualmente con 115 mil estudiantes, distribuidos en 21 entidades federativas, y ofrece 40 licenciaturas y 19 programas de posgrado.

También suma casi 12 mil egresados.

Con esa matrícula, Herrera sostiene que la institución ya es la tercera universidad más grande de la Ciudad de México, sólo por debajo de la UNAM y el Politécnico, y por encima de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

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El crecimiento ha obligado a la institución a ampliar su infraestructura y buscar nuevas sedes.

En la zona metropolitana trabaja con unidades en Chalco, Chimalhuacán, Naucalpan y Nicolás Romero, mientras prepara una nueva unidad académica en Tlalpan, en las instalaciones que anteriormente ocupaba la Academia Mexicana de Ciencias.

La demanda para ese nuevo espacio también fue significativa.

De acuerdo con la rectora, más de 3 mil personas se registraron en sólo cuatro días cuando se abrió la convocatoria. 

Sin embargo, la expansión física no ha sido suficiente para absorber toda la demanda.

De ahí que la nueva oferta de 10 mil lugares dependa principalmente de la modalidad a distancia.

Faltan lugares en la universidad Rosario Castellanos 

Para Herrera, el problema que se hizo visible con los procesos de ingreso de la UNAM y el Politécnico no puede resolverse únicamente aumentando los filtros de selección.

El país, dijo, necesita ampliar la oferta de educación superior pública.

No sobran estudiantes, faltan lugares”, sostuvo.

La Rosario Castellanos forma parte del programa mediante el cual 10 instituciones de educación superior pública reorganizaron su capacidad para ofrecer 37 mil espacios adicionales.

En el caso de esta universidad, la estrategia incluyó compactar grupos, reorganizar espacios y abrir nuevas posibilidades en distintas unidades académicas.

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La rectora consideró que el esfuerzo debe ser mayor si México quiere atender la demanda de jóvenes que buscan estudiar una carrera.

“Si todos lo hicieran, pues efectivamente podríamos cubrir esa necesidad, esa demanda y ese proyecto de vida que además es un derecho”, afirmó.

La presión es particularmente visible después del proceso de ingreso de la UNAM, que este año estuvo marcado por la decisión de someter a los aspirantes a un examen de control presencial después de las irregularidades detectadas en el proceso en línea.

La oferta de Rosario Castellanos aparece así como una alternativa para quienes buscan un lugar en la educación superior pública, aunque la mayoría de esos espacios será en una modalidad distinta a la que muchos jóvenes esperan.

Sin examen de selección para la Rosario Castellanos 

La diferencia entre ambas instituciones no se limita a la modalidad de estudio.

La Rosario Castellanos tampoco utiliza un examen de selección tradicional.

Desde su creación, explicó Herrera, la universidad decidió sustituirlo por un programa de ingreso propedéutico.

Los aspirantes pasan por distintos módulos en los que desarrollan habilidades de pensamiento complejo, argumentación, cultura digital y razonamiento lógico-matemático.

La quinta edición de la Feria del Libro Independiente se llevará a cabo del 8 al 28 de mayo en la librería Rosario Castellanos del FCE.

Quienes concluyen satisfactoriamente el programa ingresan a la universidad.

El objetivo, explicó la rectora, es que el proceso de admisión funcione como una preparación para la vida universitaria y no únicamente como un mecanismo para reducir el número de aspirantes.

Nosotros decimos que de lo que se trata en este país es de programar el éxito y no el fracaso”, afirmó.

Herrera cuestionó la lógica de colocar obstáculos sucesivos a los jóvenes para acceder a la educación superior.

Por ello, dijo, la universidad busca que un joven que no concluyó satisfactoriamente el programa de ingreso tenga la posibilidad de volver a realizarlo.

“El trabajo es garantizar el acceso”, sostuvo.

La disputa 

La evolución de la Rosario Castellanos plantea un cambio en el mapa de las opciones universitarias públicas en la capital.

La institución reconoce que no puede compararse todavía en infraestructura e investigación con universidades que tienen décadas de historia, como la UNAM y el Politécnico.

Pero considera que su modelo puede competir desde otra perspectiva: una universidad flexible, multimodal, híbrida y adaptada al siglo XXI.

Somos un modelo universitario del siglo XXI”, afirmó.

La institución cuenta ya con profesores con estudios de posgrado, investigadores incorporados al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, programas de posgrado, egresados de doctorado y participación en procesos nacionales de evaluación y acreditación.

Ante ello, la rectora llamó a los jóvenes a conocer la universidad antes de descartarla. “Que nos conozcan”, pidió. “Que hablen con nuestros estudiantes, con los jóvenes, que hablen con los docentes”.