UNAM ignoró señales de alerta en exámenes en línea previos al proceso de licenciatura
Antes de la crisis registrada en la evaluación de ingreso a licenciatura, la Universidad pasó por alto señales de alerta e incrementos atípicos de calificaciones en exámenes remotos aplicados en 2025

La UNAM ya había recibido señales de que algo debía revisarse en sus exámenes en línea antes de llevar ese modelo al ingreso a licenciatura, pero no las convirtió en alertas oportunas.
En el examen conjunto IPN-UNAM para ingresar al bachillerato, aplicado en junio de 2025 a 84 mil 44 aspirantes, la Universidad reportó un aumento de 10 por ciento en los aciertos, el mayor incremento de los últimos años, así como nueve puntajes máximos, más que en ejercicios anteriores.
La Comisión Técnica que revisó el proceso de ingreso a licenciatura calificó posteriormente ese incremento como atípico. Sin embargo, no se realizó una auditoría del examen ni de los servicios de Territorium Life.
Meses después ocurrió algo similar con el examen de ingreso al SUAyED.
La aplicación de noviembre de 2025 fue considerada exitosa: no se reportaron problemas técnicos, 87 por ciento de los aspirantes evaluó positivamente la experiencia y se cancelaron 162 exámenes por prácticas contrarias al instructivo.
Pero cuando la Comisión revisó los resultados con herramientas estadísticas, encontró una concentración inusual de puntajes altos.
La proporción de resultados superiores a 90 aciertos fue de 12.1 por ciento en 2025, frente a 5.1 por ciento en 2024 y 3.7 por ciento del promedio histórico de 2021 a 2024.
La Comisión advierte que este comportamiento constituye una “atipicidad relativa” y amerita revisar los factores asociados con el diseño, la aplicación y el procesamiento del examen.
Y aquí está el punto central: esa revisión no ocurrió antes de utilizar el modelo como referencia para el examen de licenciatura.
El informe señala que tanto el examen IPN-UNAM para bachillerato como el del SUAyED fueron considerados ejercicios evaluativos “satisfactorios”, porque las incidencias registradas no fueron valoradas en su momento como evidencia de afectaciones relevantes a la seguridad o a los resultados.
Sin embargo, las autoridades involucradas no realizaron un análisis detallado de los resultados obtenidos.
Para la Comisión, esa falta de análisis tuvo una consecuencia concreta: “limitó los elementos disponibles para sustentar este dictamen e identificar posibles anomalías” e “impidió contar con elementos de alerta oportunos”.