Las candidatas de Morena

Ivonne Melgar

Ivonne Melgar

Retrovisor

Las designaciones en Morena de sus futuros candidatos a gobernadores conllevan el sello indeleble de padrinazgos diversos, tejidos por la prioridad pragmática de preservar el poder. 

De manera que, como en tiempos del PRI hegemónico, los gobernadores guinda habrían tenido mano empujando a sus delfines. Es el caso de Campeche, Colima, Michoacán, Quintana Roo y Zacatecas. 

Y en Guerrero, aun cuando ahí competía la exconsejera jurídica de la Presidencia, Esthela Damián, el triunfo de Beatriz Mojica se atribuye a su capacidad de tejer una relación política con el senador Félix Salgado, el liderazgo con mayor arrastre en la entidad. 

De manera que las encuestas, más opacas que nunca, estarían siendo la pantalla de finas negociaciones entre Palacio, Palenque y mandatarios estatales, con excepción de Marina del Pilar Ávila, a quien el escándalo de la visa le pasó factura, así como a su candidato Ismael Burgueño, alcalde de Tijuana. 

Porque incluso en Sinaloa se sabe que Imelda Castro fue, en su momento, gente del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya. 

Más allá de especulaciones del origen de los respaldos y de una presunta competencia entre grados de lealtad hacia AMLO y la presidenta Claudia Sheinbaum, la lista de los elegidos confirma dos tendencias novedosas:

El partido gobernante y hegemónico en México experimenta una profunda alternancia de género y un relevo generacional en los cuadros políticos que disputarán las gubernaturas en 2027. 

Aún están por definirse los perfiles de siete entidades. Pero los 10 casos ya resueltos muestran una mayoritaria presencia femenina con seis postulaciones y la emergencia de liderazgos jóvenes.

Por lo pronto, seis de los precandidatos cuentan con menos de 50 años: Julieta Ramírez Padilla en Baja California, con 31; Gino Segura en Quintana Roo, con 32; Rosa Bayardo en Colima, con 39; Pablo Gutiérrez Lazarus en Campeche, con 41; Verónica Díaz Robles en Zacatecas, con 45; y Carlos Torres Piña en Michoacán, con 47. 

Gutiérrez Lazarus militó en el PAN; Torres Piña y Díaz Robles en el PRD; Gino Segura es parte de la fusión PVEM-Morena que se da en su estado, mientras Ramírez Padilla y Bayardo serían hijas del morenismo. 

Al concluir las 17 definiciones sabremos el rango de edades de los aspirantes de la autoproclamada 4T y en qué medida cuenta con una camada de políticos propios, formados por Morena y sus aliados. 

Entre los pendientes, destaca la medición interna en Chihuahua entre el alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, expanista, de 57 años, y la senadora Andrea Chávez, 100% 4T, con 29 años. 

Lo que desde ya resulta evidente es que el cumplimiento de la paridad de género no ha sido un tema de regateo en Morena, al garantizar que al menos 50% de las candidaturas sean para mujeres. Por el momento van Nora Ruvalcaba, Ramírez Padilla, Bayardo, Mojica, Castro y Díaz.

Desde 2020, cuando el INE determinó aplicar ese principio constitucional a las gubernaturas –delimitado en ese momento a diputados–, Mario Delgado, dirigente entonces, asumió sin chistar la disposición.

Si bien el Senado interpuso un recurso suscrito por varias fuerzas, al final todos los partidos acataron la definición del INE, determinante para la revolución paritaria que el país sigue experimentando en el acceso a los cargos de representación popular.

Y aunque después hubo entre las coordinaciones de la Cámara de Diputados intentos para sofocar las acciones afirmativas, hoy la paridad toma vuelo en varios estados a nivel municipal.

Es indudable que la presidencia de Sheinbaum y las gestiones de las 13 gobernadoras mujeres tienen un efecto social en la percepción cotidiana del ejercicio del poder. ¿Positiva? ¿Mejor que la de sus antecesores hombres? 

Las próximas elecciones serán una oportunidad para conocer la valoración entre los mexicanos de la incipiente alternancia de género, cuando los partidos postulen al menos nueve candidatas cada uno. 

Además, este proceso involucrará a ocho de las entidades ahora conducidas por mujeres: Aguascalientes, Baja California, Campeche, Colima, Chihuahua, Guerrero, Quintana Roo y Tlaxcala.  

Si bien Morena cuenta con el peso de la marca, en estados donde habrá competencia las candidatas estarán obligadas a desplegar sus capacidades políticas y con éstas una oferta que trascienda las consignas partidistas y mañaneras. 

La robusta presencia femenina y de jóvenes en los prospectos 4T le ha puesto alta la vara a los partidos de oposición, en cuyas cúpulas predomina el club de Toby y la resistencia al ejercicio del poder de las mujeres. 

Sin embargo, existe un desafío común para todas las candidatas: competir en una sociedad patriarcal, sorteando la violencia digital que las caricaturiza como apéndices de tramas masculinas. 

Y, como le ha sucedido a la Presidenta, las aspirantes deberán confrontar con hechos las campañas negras que –sustentadas en prejuicios y en dudas razonables– escatiman el reconocimiento de su poder.

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