El toloache no “sirve para atrapar a la persona amada”; lo dice la ciencia

La ciencia explica por que el toloache no puede inducir amor y advierte sobre sus riesgos toxicos, legales y sanitarios graves

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Ilustración / DALL-E

Durante generaciones, en distintas regiones de México ha circulado la creencia de que el toloache puede utilizarse para “amarrar” o “atrapar” a la persona amada. La expresión popular “dar toloache” forma parte del imaginario colectivo y de ciertas prácticas de herbolaria tradicional. Sin embargo, la evidencia científica es que no existe ningún mecanismo biológico que permita a esta planta inducir amor o alterar voluntades de manera mágica.

El toloache es el nombre común que se da a varias especies del género Datura, como Datura stramonium y Datura inoxia. Estas plantas contienen compuestos activos conocidos como alcaloides tropánicos, entre ellos la escopolamina, la atropina y la hiosciamina. Estas sustancias han sido ampliamente estudiadas por la farmacología moderna debido a su potente acción sobre el sistema nervioso.

De acuerdo con la literatura científica, los alcaloides del toloache actúan bloqueando los receptores muscarínicos de acetilcolina en el sistema nervioso parasimpático. Este efecto anticolinérgico provoca alteraciones fisiológicas como dilatación pupilar, sequedad de mucosas, aumento de la frecuencia cardiaca y disminución de la motilidad gastrointestinal. Es decir, su acción es bioquímica y neurológica, no emocional. 

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El uso medicinal del toloache, una tradición en México

Usos médicos y aplicaciones controladas

La escopolamina, uno de los compuestos más conocidos de la Datura, tiene aplicaciones médicas específicas. La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (MedlinePlus) documenta su uso en parches transdérmicos para prevenir el mareo por movimiento y las náuseas postoperatorias. En estos casos, se emplean dosis estrictamente controladas y formulaciones farmacéuticas purificadas.

Asimismo, la atropina se utiliza en medicina de urgencias para tratar ciertos tipos de bradicardia y en oftalmología para dilatar la pupila durante exploraciones clínicas. La Organización Mundial de la Salud incluye la atropina en su Lista Modelo de Medicamentos Esenciales, lo que demuestra que, en contextos clínicos adecuados, estos compuestos tienen utilidad terapéutica comprobada.

No obstante, la diferencia entre una dosis terapéutica y una dosis tóxica es estrecha. Diversos estudios toxicológicos publicados en revistas como Clinical Toxicology y reportes del Instituto Nacional de Toxicología señalan que la intoxicación por Datura puede provocar confusión severa, agitación, alucinaciones, delirios, hipertermia e incluso coma.

Estos efectos neuropsiquiátricos explican, en parte, el origen de las creencias populares. Una persona intoxicada con escopolamina puede mostrar desorientación, alteraciones en el juicio y comportamientos erráticos. En contextos culturales donde no se conocía el mecanismo farmacológico, estos síntomas pudieron interpretarse como “pérdida de voluntad” o sometimiento emocional.

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 Intoxicación, no enamoramiento

Sin embargo, desde la neurociencia actual, lo que ocurre no es un enamoramiento inducido, sino un cuadro de intoxicación anticolinérgica. No existe evidencia científica que demuestre que los alcaloides del toloache puedan generar sentimientos amorosos auténticos, modificar de forma selectiva la afectividad o crear vínculos emocionales genuinos.

Además, la concentración de alcaloides varía considerablemente entre plantas e incluso entre diferentes partes de una misma planta. Factores como el suelo, el clima y el estado de maduración influyen en la cantidad de compuestos activos presentes. Esta variabilidad hace que el consumo tradicional sin estandarización sea especialmente peligroso.

Instituciones de salud pública han advertido que la ingesta accidental o intencional de Datura puede requerir hospitalización. Los centros de control de intoxicaciones en diversos países registran casos cada año, particularmente entre jóvenes que desconocen la potencia de estas plantas.

Desde el punto de vista ético y legal, administrar cualquier sustancia psicoactiva sin consentimiento informado constituye un delito y un atentado contra la integridad física y psicológica. La ciencia no solo desmiente el mito del “amarre”, sino que advierte sobre los riesgos sanitarios y jurídicos asociados. 

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Riesgos documentados y marco legal

La permanencia del mito refleja la fuerza de las tradiciones culturales, pero también subraya la importancia de la alfabetización científica. Comprender cómo actúan las sustancias en el organismo permite distinguir entre creencias simbólicas y efectos farmacológicos reales.

Investigaciones etnobotánicas reconocen el valor cultural del toloache dentro de rituales y prácticas tradicionales. Sin embargo, los propios especialistas señalan la necesidad de diferenciar entre el uso simbólico y el consumo directo de la planta, que puede tener consecuencias graves.

En síntesis, el toloache no “sirve para atrapar a la persona amada”. Lo que produce son alteraciones neuroquímicas que pueden desembocar en intoxicaciones potencialmente peligrosas. La ciencia es contundente: no existe fundamento biológico para que esta planta genere amor o manipule sentimientos.

El desafío actual no es erradicar las tradiciones, sino promover información basada en evidencia. Conocer la química y los efectos reales del toloache permite desmontar mitos y proteger la salud pública.

Porque, más allá del folclore, el amor no se induce con alcaloides: se construye con voluntad, reciprocidad y libertad, principios que ninguna planta puede sustituir.

De acuerdo con el National Capital Poison Center de Estados Unidos, las intoxicaciones por plantas del género Datura forman parte de los reportes anuales a centros de control de envenenamientos, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes.

La sintomatología clásica del llamado síndrome anticolinérgico se resume en la máxima clínica: “ciego como murciélago, seco como hueso, rojo como tomate y loco como sombrerero”, en alusión a midriasis, sequedad extrema, enrojecimiento cutáneo y alteraciones mentales severas.

En México, la Comisión Nacional contra las Adicciones y la Secretaría de Salud han advertido en diversas ocasiones sobre los riesgos del consumo de plantas con efectos psicoactivos no regulados, incluyendo especies de Datura, debido a su potencial de provocar cuadros de intoxicación aguda que pueden requerir atención hospitalaria.

Asimismo, estudios toxicológicos han documentado que la concentración de escopolamina en Datura stramonium puede variar ampliamente —con reportes que señalan contenidos de alcaloides totales de entre 0.1% y 0.6% del peso seco de la planta, dependiendo de la parte analizada y las condiciones ambientales— lo que incrementa el riesgo de sobredosis accidental.

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La variabilidad química ha sido confirmada en investigaciones publicadas en revistas especializadas en farmacognosia y toxicología vegetal.

En el ámbito jurídico, el Código Penal Federal mexicano establece sanciones para quien administre a otra persona, sin su consentimiento, sustancias que alteren su salud física o mental, lo que puede configurar delitos contra la integridad corporal o incluso contra la libertad personal, según el caso.

Este marco normativo refuerza que el uso de compuestos psicoactivos con fines de manipulación no solo carece de sustento científico, sino que también implica responsabilidades legales.

Finalmente, la Organización Mundial de la Salud ha señalado que la educación en salud y la alfabetización científica son herramientas clave para prevenir intoxicaciones por plantas medicinales mal empleadas.

Distinguir entre el valor etnobotánico y el riesgo farmacológico es fundamental para proteger a la población, particularmente en contextos donde persisten creencias populares sobre supuestos efectos “mágicos” sin base biológica comprobada.

«pev» 

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