Tiempo de mujeres... Cecilia Soto: en peligro, lo ganado; exhorta a no anteponer las divisiones

Una de las artífices de la marea rosa ve más conciencia sobre la poderosa arma de unirnos a favor de las causas de las mujeres

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Cecilia Soto

En 1994, Cecilia Soto sólo tenía miedo de hacer el ridículo.

Y todavía ahora, 30 años después de su campaña a la Presidencia de la República, a veces entre sueños tiene el sobresalto del arrepentimiento por la respuesta que dio en una entrevista trivializando la responsabilidad de un diputado frente a la Constitución.

La igualdad entre hombres y mujeres aún no era un tema de la agenda política ni de la conversación pública.

Un año después, se convertiría en protagonista de la Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing, en la que se establecieron los primeros compromisos para construir políticas públicas que afrontaran las condiciones de desigualdad de género.

Antes de tomar las banderas del feminismo, Cecilia Soto irrumpió en la escena pública como una audaz candidata presidencial. Tenía 44 años.

Destacaba por su buen desempeño en la tribuna del Congreso de Sonora y posteriormente en la Cámara de Diputados. En ambos casos, por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana.

El Partido del Trabajo había perdido el registro en 1991 y buscaba en Ceci Soto a un personaje entrón que le ayudara a recuperarlo.

Pasó un mes dudando si aceptar o no. Sus dos hijos estaban entrando a la adolescencia. Su esposo, Patricio Estévez, la convenció de lanzarse. “Yo me quedo con los niños”, le dijo.

Habían compartido el activismo estudiantil posterior al movimiento del 68 desde sus días en la UNAM, donde ella dejó truncos sus estudios de Física para meterse de lleno en la vida política.

LA GENTE TE MIENTE

Fue la campaña en la que asesinaron a Luis Donaldo Colosio.

“En campaña, las personas te mienten. Es muy interesante porque a mí, además de hacerme más humilde, me hizo aprender mucho de la condición humana. Mi campaña era llamativa, pero era una campaña que iba a perder.

“Había tres candidatos y había habido una tragedia cuando el asesinato de Luis Donaldo. Yo sabía que iba a perder. Bueno, aun así, la gente se me acercaba para pedir cosas, para ofrecer servicios y contratos, para decirme que ellos podían ser el vínculo para que me llegaran los moches, sin que nadie se diera cuenta; me mentían y me decían que estaban conmigo y al día siguiente con otro candidato.

“Así que la campaña es una especie de tapiz muy florido con los siete pecados capitales y más”, reseña entre risas.

Cecilia Soto obtuvo 2.75% de la votación; el PT consiguió el registro.

Exembajadora de México en Brasil, exdiputada federal por el PRD y exconstituyente de la Ciudad de México, Soto fue artífice de los esfuerzos ciudadanos que confluyeron en la denominada marea rosa desde el Frente Cívico Nacional.

Desde esa condición celebra la expectativa de que Xóchitl Gálvez pueda llegar a la Presidencia.

A diferencia de entonces, las candidaturas femeninas hoy no son testimoniales.

“TRASTORNO DE PERSONALIDAD"

—¿Qué reflexiones tienes hoy de la audacia con la que hace tres décadas aceptaste ser parte de la boleta presidencial?, le preguntamos.

—“Siempre he dicho que es la valentía y la ignorancia”, responde.

La aguerrida legisladora había destacado por las denuncias que hizo de las malas condiciones laborales para las mujeres en las maquiladoras, después de haberse incorporado como trabajadora a una de estas plantas para atestiguar lo que ahí sucedía.

“Me buscan Beto Anaya y Marcos Cruz y me proponen ser candidata, y a mí me da pavor. Creo que cualquier persona que quiere ser candidato a la Presidencia tiene un leve desorden de personalidad. Me cuesta trabajo aceptar, pero no porque yo pensaba que me iba a enfrentar al mundo machista o porque iba a ser una campaña muy difícil no, no, no, sino por razones egoístas. Yo dije es que no, no quiero caer en el ridículo.

“Todavía, a veces, me despierto con angustia de que contesté mal algo: por ejemplo, una vez me preguntaron si yo creía que hacía reformas importantes a la Constitución y yo dije que no… ¿Por qué contesté esta tontería? Porque no sabía de derecho”, relata.

Un día antes de la elección, Cuauhtémoc Cárdenas la invitó a declinar en su favor porque, le dijo, la competencia estaba cerrada. Ella argumentó que consideraba que era Diego Fernández de Cevallos quien iba en segundo lugar y que no podía llamar a sus seguidores 24 horas antes a cambiar su voto.

UN CAMBIO GENERACIONAL

Al comparar aquella con la actual coyuntura mexicana, plantea:

“Lo más interesante que ha pasado, contrastando mi campaña con aquellas campañas, es un cambio generacional muy importante: las mayores cambiamos prejuicios, aprendimos, nos hicimos feministas y las más jóvenes ya crecieron así, en el jardín de los derechos y de las libertades; para ellas es absolutamente natural.

“Ahora, lo que veo, es que todo eso que ganamos lo podemos perder, es decir, en la campaña del 94, que es importante recordar que fue un año antes de la Conferencia Mundial de Beijing, todavía las mujeres activistas no teníamos tan clara esta poderosa arma de unirnos a favor de las causas de las mujeres, por encima de las divisiones”, destaca.

Relata que al ser parte de la delegación mexicana en China su vida cambia.

“En la campaña apenas era una mujerista; no entendía las causas de las mujeres, desde el punto de vista de las herramientas que nos da la perspectiva de género. Me parecía que las cuotas eran un favor. Pero Beijing me reeduca, me abre los ojos.”

Cecilia Soto sería parte de los movimientos posteriores en favor de las cuotas de género que antecedieron a la paridad actual.

ELECCIÓN 2024, EL DILEMA

“Cuando Claudia Sheinbaum califica de hipócritas y falsos a los que nos manifestamos por la democracia el 18 de febrero, ahí ves un problema de cómo esta polarización ha venido triunfando la idea de que se trata de un proyecto tan extraordinario que vale la pena acabar con la Constitución y acabar con la unidad de las causas de las mujeres.

“Son dos mujeres de perfiles muy interesantes, exitosas, científicas. Y veo dos formas de llegar a la candidatura presidencial, que reflejan la evolución que hemos tenido mundialmente. Claudia llega como llegaron en el siglo XX las mujeres que lograron romper el techo de cristal, porque un hombre les da la autoridad para poder llegar. Indira Gandhi por su padre; Benazir Bhutto, por su padre, Violeta Chamorro, por su esposo, Corazón Aquino, y Claudia llega por Andrés Manuel López Obrador.

“Xóchitl llega por un camino propio: forja su carrera empresarial y su carrera política por mérito propios; y a la candidatura a la Presidencia de la República llega por la alianza de la sociedad civil, logra vencer la reticencia de los tres patriarcas de los partidos políticos

“Eso te da una idea de lo viejo y lo nuevo. A mí me parece que, en ese sentido, Xóchitl Gálvez representa una nueva una veta de fuerza social que no depende de un patriarca, sino de un movimiento social novedoso”, describe.

Rechaza que la elección esté definida: “Siento que, así como me mentían a mí, también les mienten a las encuestas. Si los que me decían que iban a votar por mí hubieran cumplido, yo habría tenido más de 15 puntos”, bromea.

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