Ni por dónde empezar

Los españoles dirían que la presidenta Claudia Sheinbaum puso un circo y le crecieron los enanos. Otros dirán que la coyuntura internacional y Trump no la ayudan. Algunos pensarán que, simplemente, la herencia de López Obrador es demasiado pesada como para poder avanzar, apenas si puede sostenerla.  

Pero lo cierto es que pareciera que no hay ni por dónde empezar: son demasiadas las variables que se están saliendo de cauce y el gobierno federal no parece tener operadores y voluntad como para atenderlas con la capacidad para sacarlas adelante, salvo áreas del gabinete de seguridad o economía. 

La respuesta gubernamental ante las diferentes y simultáneas crisis pasa por difundir encuestas con datos tan poco creíbles como la de ayer sobre Sinaloa, con 45% de apoyo a Morena, o la del crecimiento constante de la aceptación presidencial. O por los distractores tipo el debate sobre Hernán Cortés.

Son demasiadas crisis simultáneas. La primera y principal, la relación con Estados Unidos. Ayer, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, insistió en un tema en el que han abundado desde el presidente Trump hasta el último de los funcionarios estadunidenses en las últimas semanas: si México no hace más contra los cárteles, actuaremos nosotros. 

No es en absoluto casualidad que ayer mismo CNN haya publicado un amplio reportaje sobre las supuestas acciones encubiertas que ha iniciado la CIA en México, entre ellas, la explosión de un coche bomba que acabó con la vida de uno de los líderes del Cártel de Sinaloa saliendo del AIFA (doble simbolismo, la bomba se colocó en un espacio muy restringido para la seguridad nacional). El fiscal Todd Blanche confirmó el viernes que vienen nuevas acusaciones contra funcionarios y políticos que ya han pasado por un gran jurado y se extiende la molestia por la negativa a detener con fines de extradición a Rocha Moya y los otros nueve acusados. Terry Cole, director de la CIA, afirmó ayer que “altos funcionarios mexicanos y narcos han estado juntos en la cama durante años… esto apenas comienza”. Cole fue durante dos años el representante de la DEA en México y se fue en medio de un fuerte conflicto con la administración López Obrador.

Ayer, la presidenta Sheinbaum reconoció que no habían tenido respuesta a las notas diplomáticas enviadas a Washington por el tema de la supuesta participación de la CIA en Chihuahua y por las acusaciones contra Rocha Moya. No hay respuesta de Estados Unidos ni ahora ni desde la extracción de El Mayo Zambada a ninguna de las notas o quejas diplomáticas presentadas: eso tendría que hacer reflexionar sobre cuál es el estado de la relación, en plena renegociación del T-MEC y a menos de un mes del Mundial.

En ese sentido, es un verdadero autogol de pronóstico reservado insistir en hacer juicio político y destituir a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por combatir a los narcotraficantes y desmantelar uno de los mayores narcolaboratorios del país, colaborando con Estados Unidos y en un operativo donde participó el Ejército mexicano, mientras se protege a Rocha Moya y los otros nueve acusados y se dice que no se encuentran evidencias contra ellos, olvidando que las acusaciones contra los funcionarios sinaloenses vienen avaladas por las declaraciones de El Mayo Zambada y Ovidio Guzmán, entre otros narcotraficantes que ha enviado México a Estados Unidos. Y falta por ver si se concreta la entrega negociada de Iván Archivaldo Guzmán, imposible de darse sin un acuerdo previo de colaboración. Habrá pruebas a pasto.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos presenta un informe demoledor por las desapariciones en México, donde se habla de la abierta colusión de autoridades y delincuentes. Las madres buscadoras planean una marcha el día de la inauguración del Mundial que tendrá repercusión global y el gobierno sigue sin siquiera recibirlas en Palacio Nacional.

Las lluvias en la CDMX están demostrando que ni las vialidades ni la movilidad están preparadas para el Mundial, como lo han demostrado los juegos realizados en los últimos días en el Azteca. Y mucho menos se tiene controlada la piratería en la CDMX, Guadalajara y Monterrey, que conllevará a un conflicto inevitable con la FIFA. El problema es que los líderes de la piratería y el comercio ambulante están, en la mayoría de los casos, coludidos con las autoridades.

En Chilapa, Guerrero, continúa el conflicto de años entre los Ardillos y los Tlacos, con muertos, desaparecidos, ataques hasta con drones, explosivos y desplazamiento de la población, y la respuesta gubernamental es pedir una tregua y decir que platicarán con las organizaciones indígenas, sin asumir que ellas están controladas por los dos cárteles en lucha. No hay otra opción que acabar con esas cadenas de complicidad y protección, y con los mandos de esos grupos que actúan públicamente desde hace años y nunca pasa nada.

Hablando de autogoles, pocos como el infligido con el tema de la modificación del calendario escolar, que no sólo provocó un reclamo casi generalizado, sino que exhibió una crisis que estaba escondida por la abrumadora agenda nacional: la de la educación pública en el país.

Y, finalmente, los datos de la economía son desoladores: inflación, sobre todo de la canasta básica (8.8% en marzo), caída de la inversión y estancamiento económico, mientras Standard & Poor’s cambia la perspectiva de la economía de México para los inversionistas a negativa y alerta por el bajo crecimiento, y el crecimiento de la deuda pública. Lo que está en riesgo es el grado de inversión. 

Pero mejor sigamos hablando de Hernán Cortés.