Se necesita un rector que apueste al cambio: Imanol Ordorika
El relevo en la UNAM es opaco y discrecional, por lo que debería abrirse y adecuarse a los tiempos actuales, planteó el director de Evaluación Institucional.

La Junta de Gobierno de la UNAM ya no debería ser un órgano elector, sino una especie de INE universitario, que encabece y vigile el proceso de sucesión del rector, sostuvo Imanol Ordorika, director de Evaluación Institucional de la máxima casa de estudios.
(Un órgano) a través del cual, con participación directa de estudiantes, personal académico y del sector de trabajadores, se cumplan los requisitos de que no haya comportamientos indebidos y que, ya sea con procesos de votación por escuelas –esto es lo que hay que discutir–, con intermediarios del Consejo Universitario, haya formas participativas para nombramiento del rector”, explicó.
Para Ordorika, histórico dirigente del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), aunque nadie espera que de aquí a noviembre, cuando se designará al nuevo rector de la Universidad Nacional, pueda cambiarse el proceso por completo, sí se puede tratar de obligar a la Junta de Gobierno a que sea más transparente.
A mi juicio, lo que tendría que ocurrir es que la Junta abriera este proceso, de tal manera que hubiera una discusión más profunda de las ideas de las diferentes personas sustentantes que quieren llegar a la Rectoría, de que exista la posibilidad de ver a las personas interactuar, discutiendo sus planteamientos en un debate, un diálogo, algún intercambio de carácter público”, propuso.
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Ante la proximidad del cambio de rector, destacó que la UNAM requiere un cambio profundo que le permita adecuar el mecanismo de designación que se tiene desde 1945, concebido para una Universidad de menos de diez mil estudiantes y no para una con poco más de 360 mil estudiantes, a nombre de los cuales “15 personas (de la Junta de Gobierno) van a elegir”.
En su opinión, hoy se tiene un procedimiento completamente discrecional, opaco, porque nadie sabe qué se discute al interior de la Junta de Gobierno y qué apoyos de verdad pesan.
Se puede decir con mucha claridad que, hasta ahora, la Junta de Gobierno ha sido un cuerpo extremadamente conservador. Estoy planteando que de aquí en adelante se discuta en la UNAM a profundidad cómo podemos adecuar los mecanismos que se hicieron para una Universidad muy diferente, en un momento tan diferente, a la Universidad que tenemos hoy en el momento y los retos que tiene hoy la sociedad mexicana”, señaló.
Las personas que tratan de llegar a la Rectoría necesariamente tienen que plantear un proceso interno “de discusión para transformar los mecanismos de nombramiento de autoridades y de toma de decisiones en la Universidad, que es una de las tareas pendientes, no la tarea pendiente, ni la más importante, pero una de las tareas pendientes de la UNAM”, indicó.
El también investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM dejó en claro que la transformación debe ser realizada desde dentro de la Universidad y por personas que la integran, sin injerencias de ningún tipo.
Todo mundo puede tener una opinión, pero hay que impedir que haya una injerencia directa en el nombramiento de las autoridades universitarias”, aseguró.
Sin embargo, advirtió que la “defensa de la autonomía” puede ser utilizada por algunos grupos como pretexto para dejar las cosas tal como son ahora.
Y en la UNAM lo que va a haber es una cosa así como de ‘ahí viene el lobo, hay que cuidar la autonomía; los sectores conservadores van a gritar ¡injerencia, injerencia!’, pero, en cambio, no va a haber las presiones que se hacían por debajo del agua de manera directa a la Junta por parte del gobierno en el pasado, pero sí se van a mantener las presiones que tiene la Junta de Gobierno por parte de los grupos profesionales y los sectores que tradicionalmente dominan a la UNAM”, sostuvo.
Sobre esto último, señaló específicamente a la Academia Nacional de Medicina, “que ha logrado 24 años de rectores, el Grupo ICA de Ingenieros y el sector de la investigación científica. Esos grupos que se han constituido como grandes electores, los que sí ejercen presiones directas, lo que hacen negociaciones entre sí, que la mayoría de los universitarios ni siquiera sabemos que ocurren y que dan lugar a nombramientos específicos”.
Entonces, insistió, el riesgo es que la Junta de Gobierno se vuelva todavía más conservadora y cerrada.
En el escenario de cambio de nuevo rector, la derecha universitaria y los sectores conservadores van a tratar de construir un escenario en el que lo que se defina en este cambio de Rectoría sea la defensa de la autonomía contra la intromisión del gobierno de la 4T, y eso justifica dejar todo como está, cuando, desde mi punto de vista, lo que se juega en este cambio de Rectoría es si la Universidad Nacional se mantiene en la inercia actual, que está teniendo un costo elevado, o la Universidad es capaz de transformarse a profundidad. Para ello se necesita un liderazgo en la Rectoría que se proponga, como eje de gobierno durante cuatro años, el cambio profundo, la transformación de muchos aspectos de la vida universitaria”, expuso.
EN LA UNAM HAY INCAPACIDAD PARA CAMBIAR
Si bien, para Imanol Ordorika, la UNAM es una institución magnífica, y como alguna vez Javier Barros Sierra lo dijo, es el espejo del mejor México posible, “también tiene buena parte de sus defectos”.
Enumeró que, a pesar de que es una potencia en investigación, sigue formando gente con una gran capacidad para las profesiones y para la investigación, da oportunidades a estudiantes de los sectores menos favorecidos de la sociedad y al mismo tiempo es una institución que en los últimos años refleja una crisis, producto de su incapacidad para cambiar.
Desde fines de los años 90, el tema de los plagios académicos ha sido recurrente; se discute, se denuncia, se conocen casos. En la UNAM ha habido casos significativos, por lo menos desde el año 2003, en la Facultad de Filosofía y Letras; durante estos 20 años la UNAM ha sido incapaz de desarrollar una normatividad muy precisa que establezca los mecanismos para lidiar con el problema del plagio académico”, cuestionó.
Afirmó que el tema de la ministra Yasmín Esquivel ha generado en el país y entre sectores muy amplios de la Universidad una sensación de que es necesario actuar, que los procesos tienen que ser transparentes y que la Universidad tiene que ser más decisiva porque tardó tanto tiempo en decir qué es lo que iba a hacer.
Que le dio tiempo a la ministra para sacar un amparo y esto es una muestra más de que se requiere una Universidad mucho más dinámica, más flexible, más capaz de actuar ante un entorno mundial y nacional cada vez más complejo y esta Universidad, tal como está, no se encuentra lista para hacer frente a eso; entonces todo se convierte en amenaza terrible”, consideró.
En su visión, en los sectores que dominan a la UNAM hay una enorme resistencia a cualquier tipo de cambio. En el tema de la violencia de género, refirió, hicieron falta paros, toma de facultades por meses de mujeres, para que la UNAM aceptara dar “pasitos pequeñitos” en el reconocimiento de un problema severo que sigue presente en la Universidad.
Y hace tres o cuatro cambios normativos, chiquititos, insuficientes e instala un aparato burocrático insuficiente, sin proyecto, que no genera grandes cambios”, dijo.
Esta reticencia, indicó, se está expresando en la incapacidad de la UNAM para participar en los debates nacionales más importantes.
Incapacidad para estar presente en la pandemia, en donde en lugar de salir como institución y desde el conocimiento y desde la preparación que tiene la gente aquí, a apoyar a la sociedad, nos encerraron, nos mandaron a las casas y solamente publicaron unos carteles de que la UNAM sigue o alguna cosa así, cuando era evidente que la UNAM fue una gran ausente durante la pandemia”, afirmó.
Ordorika agregó que el profesorado vive en condiciones de mucha desigualdad, en un escenario donde hay todo un sector de profesores de asignatura que tienen incertidumbre laboral y están mal remunerados.
Por eso, concluyó, que lo que se juega en la sucesión es la continuidad o el cambio.
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*mcam
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